Pedro Motta se define como artista plástico. Usa la fotográfica como soporte de sus trabajos y se adentra en una multiplicidad de técnicas. Este año presentó Naufragio calado, en Bendana Pinel Art Contemporain, en París. Pedro Motta nació en 1977 en Belo Horizonte (Minas Gerais, Brasil), donde vive y trabaja. Es formado y diplomado en Diseño de la Escuela de Bellas Artes, de la Universidad Federal de Minas Gerais.
En Naufragio calado, Motta conjuga, a partir de la imagen, todos los aspectos que conforman el calado, labor que consiste en taladrar el papel o la tela. El observador puede reconocer en las obras no solo los calados que forman figuras en el suelo, sino la simbología de los elementos, que se ve tajante, cruda, punzante como una bayoneta. El calado de la tierra no es una decoración hecha por la naturaleza, ni el paso del agua formando dibujos. El tema permite innumerables juegos del lenguaje como plegado, arrugado, rugoso, doblado o fruncido. Hay un interés por comprender o intuir los motivos internos de algo o alguien, distinguir la apariencia de la verdad, lo fútil de lo esencial: su estética.

Hacer un corte en la carrera del artista para ver su madurez no resulta necesario en este caso. Desde sus primeras muestras pudo traducir un lenguaje no académico y original. Motta se sirve del paisaje como un registro de la brusca situación social. Encaja muy bien la idea y la práctica de una mutación total, en la decena de piezas de tamaño mediano que presenta; no solo por la denominación misma, la apelación de los títulos remite a una filosofía de exacerbación de los contrarios y la crisis de la identidad cultural. Con lo que la visión del paisaje remueve ideas que no están directamente relacionadas con su semántica original. ¿Es la actualidad que produce la ambigüedad? O es también la resultante de la desinformación en la que nos reconocemos todos.
La tierra arde como el color rojo intenso de las fotos, lo que ofrece más posibilidades de retrocar el lenguaje de Motta con las tierras rojas candentes de Brasil. Paisajes que aparecen como llamaradas o llamadas de la conciencia individual y social. La preocupación ecológica –si bajo este aspecto pudiéramos resumir la compleja experiencia del artista– es una constante. Anclado en el marco amplio del conceptualismo, o del concretismo brasilero, el mensaje claro y la expresión construida se esconden en un aparente realismo o en el paisaje.
La idea se reproduce como un pliegue de múltiples facetas que recorre la imagen como las rugosidades mismas del paisaje. Liberado de su exotismo inicial, vuelve a trocar el concepto y los prejuicios de una selva espesa que se diluye ante la invasión humana. ¿Es la cultura que está en crisis ante la falta de respuesta de la conciencia global? En todo caso, Motta maneja como un virtuoso el antagonismo propio de la desinformación. Traslada los mecanismos del paisaje y de la cultura de un marco al otro: de un extremo al otro. El artista es conocedor del simbolismo de cada cultura: donde todos los elementos están relacionados y nada es anodino. En el paisaje, como en suspenso, olvidamos el peso y vemos la levedad de un barquillo que es también símbolo de una cultura popular.
El análisis formal permite ir más allá y reforzar el sentido de la estructura con la que el artista construye el mensaje. Posiblemente sea la influencia de su formación en el diseño por la que el artista logra borrar los límites de la superficie y de la superficialidad en la representación, para remitirse a la polémica entre el arte culto y el acceso a la información como mensaje de las primeras vanguardias. No solo en el paisaje de tierras rojas podríamos resumir la compleja experiencia del artista y su preocupación ecológica. Pedro Motta atraviesa con la intención el cuerpo del arte como un objeto punzante. Habiendo producido una carrera internacional, entre sus últimos logros y premios, podríamos destacar en 2015: Residencia: FLORA ars+natura, Bogotá (Colombia); ICCo/SP-Arte Prize, São Paulo (Brasil), y las adquisiciones de SESC y la Colección Museo de Arte de São Paulo (Brasil).
SUSANA SULIC
