Exposición Individualsept 2018 - nov 2018· Por Alessandra Simões

Patricia Gouvêa

Mercedes Viegas Arte Contemporânea

Los puentes entre ciencia, arte y activismo político atraviesan la obra de la artista visual Patricia Gouvêa, como pudo verse en su primera exposición individual, en la Galería Mercedes Viegas, en Río de Janeiro. Llamada Sobrevida, la muestra presentó una serie inédita de trabajos en fotografía y video. La propuesta fue contar sobre las posibilidades de que la naturaleza resista, tanto en los lugares donde supuestamente los ecosistemas están “preservados”, cuanto en las pequeñas grietas de la ciudad, en donde –a pesar del cemento– insisten en acontecer pequeños milagros.

La exposición integró el interior y el exterior de la galería, situada en un trecho del barrio de La Gávea, en plena Mata Atlántica, otrora destruida por los cultivos esclavistas de la caña y del café que asolaron el paisaje del estado de Río de Janeiro, y que fue reforestada a partir de 1861 por “el ingenio y terquedad” del emperador Don Pedro II. El nombre de los cinco esclavos que, bajo el mando del Mayor Archer, plantaron más de cien mil árboles nativos a lo largo de trece años jamás fue mencionado en los libros o periódicos de la época.

Exposición Individual: Patricia Gouvêa — imagen 1
Patricia Gouvêa. Negro, 2017. Fotografia en el Parque Nacional de Anavilhanas, Amazonas, Brasil. 43 x 65 cm (16 59⁄64 x 25 19⁄32 pulgadas). Foto: Jaqueline Vojta.

Los trabajos que integran la serie fueron realizados entre el 2017 y el 2018 en la Amazonia, en la reserva Adolpho Ducke del INPA (Instituto Nacional de Investigaciones Amazónicas), mediante la residencia LABVERDE, y en el Parque Nacional de Anavilhanas, ambos en el Amazonas, y en las ciudades de Belo Horizonte, Río de Janeiro y Fort Lauderdale (Estados Unidos). Frente al proceso contemporáneo de aceleración en la destrucción de la Amazonia –el mayor bosque del planeta, un “mar suspendido” que funciona como verdadero ecualizador ambiental de la Tierra–, la artista observó perpleja las estrategias de sobrevivencia de las “cobijas verdes” bajo la trágica dimensión de un país que viene implementando políticas públicas que remiten al período de la Dictadura.

Según Patricia Gouvêa, se trata de una visión no muy diferente de la propagada de los países ricos europeos, que después de haber destruido sus bosques invierten en el discurso pro-Amazonia, al mismo tiempo que destruyen el medioambiente instalando fábricas que no respetan las leyes locales de protección ambiental, causando accidentes trágicos, como el de Mariana (Minas Gerais, represa de Samarco, 2015) y el de Barcarena (Pará, Mineradora Hydro Alunorte, 2018).

La exposición Sobrevida se convirtió en un pequeño interrogante sobre las posibilidades de conexiones entre estética, ciencia y política, en una indagación sobre la artificialidad y cosificación creciente de la naturaleza, en medio de un escenario de hiperactividad, destrucción ambiental, calentamiento global, escasez de agua e irrespeto a los derechos humanos. Las preguntas que interrogan al espectador son: ¿Puede el artista contemporáneo intervenir en este proceso? ¿Puede la imagen revestirse de un deseo de transformar y alcanzar el estatuto de la protesta?

En el caso del trabajo de Patricia Gouvêa, las respuestas son positivas. Su investigación, que desde hace muchos años tiene como uno de sus principales ejes la expansión de las temporalidades de la imagen, generó esta nueva serie en una protesta política-poética, marcada por sutilezas estéticas, como imágenes aparentemente banales y amplias exposiciones audiovisuales. El estatuto ético en la obra de la artista no se da, por lo tanto, por medio del compromiso declarado. Aunque reiteren su indignación ante la destrucción de la naturaleza, sus imágenes afirman el poder crítico naturalmente inherente al arte.

Graduada en Comunicación, Patricia Gouvêa viene realizando, a lo largo de los últimos años, trabajos en los que integra diversas acciones más allá de las obras en sí. Entre el 2005 y el 2009, hizo parte del Grupo DOC (Desorden Obsesivo Compulsivo), que promovió decenas de acciones en Brasil y en el exterior.

Publicó los libros Membranas de luz: los tiempos en la imagen contemporánea (2011, Azougue Editorial), Imágenes posteriores (2012, Reptil Editora) y Banco de tiempo (2014, en asociación con Isabel Löfgren, edición de las autoras), y participó en muchos otros. Con la artista Isabel Löfgren desarrolló las investigaciones de larga duración Banco de tiempo (exposición, site y libro de edición independiente) y Madre negra (exposición, site y publicación). Fue una de las fundadoras de la Agencia Foto In Cena (1995/98) y del Atelier de la Imagen (1999), espacio cultural dedicado a la investigación, reflexión y producción de imágenes en Río de Janeiro.

Como afirma el curador Luiz Alberto Oliveira, la poesía meticulosa en las imágenes de Patricia Gouvêa designa precisamente un “horizonte de deslímites”. En sus fotografías y videos es posible ver una floresta que reasimila la casa en ruinas y desparrama sus trazas rehaciendo su piel de musgos. Son imágenes como esa las que revelan el constante interés de la artista por el tiempo. ¿Extraño hablar de algo tan temporal, como la política, en un territorio atemporal como la naturaleza? No. Pues la protesta de Patricia Gouvêa parece justamente enfatizar esta paradoja entre el tiempo humano y el tiempo natural. El ser humano puede dar nombres a todo, centralizar, controlar, destruir; la naturaleza, con su fuerza indestructible, muestra a todos que la finitud no es su don; ella se recicla, renace, sobrevive. El hombre pasa, ella permanece. Esta es la crítica poética de la artista.

ALESSANDRA SIMÕES

Patricia Gouvêa, por Alessandra Simões | artnexus