Exposición Individualsept 2018 - nov 2018· Por Anny Bello

María Teresa Hamon

ABRA Caracas

La exposición Aria presenta un grupo de cuarenta y siete fotografías de María Teresa Hamon, bajo la curaduría de Salvatore Elefante. Desde su primera muestra individual en 2015, Hamon ha participado en varias exposiciones colectivas, y entre 2016 y 2017 fue seleccionada para la residencia del proyecto Terra Gráfica, llevado a cabo por el Taller de Artistas Gráficos Asociados (TAGA), en el que complementó su formación con las artes gráficas.

Aria es un tema que la artista ha venido desarrollando desde hace dos años y que ahora está presente en este grupo de obras impresas digitalmente sobre papel de algodón, con una edición de 5 + 2 P/A. El antecedente de este trabajo es One and One is One, en el que Hamon emprendió un acercamiento a la psicología humana y a las emociones, presentándolo en 2015 en la Galería Tres y 3, en Caracas. Desarrolló esta obra a partir de la observación de sí misma y del entorno, incorporando una visual en la que prevalece una atmósfera de contemplación y percepción. En este proceso de estudio, las relaciones entre las imágenes y las fuentes se desdibujaron, se hicieron menos tangibles. Esta intervención técnica, unida al tema del cuerpo y la identidad, fue la primera problematización que enfrentó Hamon en su investigación, resultado presente en Aria.

Exposición Individual: María Teresa Hamon — imagen 1
María Teresa Hamon. [il falso scopo] Hypothesis of a Photo of the Self Made by Someone Else and the Self ([el falso propósito] Hipótesis de una foto del yo hecha por otra persona y el yo), 2018. Díptico. 84 x 144 cm (33 5⁄64 x 56 11⁄16 pulgadas). Foto cortesía de la artista.

La artista se basa en el cuerpo para construir procesos de identificación a través de elementos intangibles e incorpóreos. Para Hamon, se llega al cuerpo a través de un acercamiento sensorial a lo corpóreo, y a todo lo que se encuentra en el mundo objetual que lo rodea: el erotismo, la pasión, la soledad, el dolor, lo vedado. Atinar en la procedencia de esas imágenes no es lo más importante, pues lo sugerido se trastoca en el referente. La fotografía no revela la verdad sino que la construye, funciona como un espejismo, como una metáfora. Se muestran autorretratos, fragmentos del cuerpo, objetos y paisajes envueltos en un halo de sutil lirismo y de gran contenido simbólico. En ocasiones las veladuras o los cortes de las imágenes propician un cierto pudor, un cierto misterio, que limitan ver adecuadamente lo narrado, dejando abierta las posibilidades de aproximación a lo que está detrás o lo que falta.

El ritmo en la colocación de las piezas en la pared produce tensiones visuales y diálogos permanentes a través de asociaciones, polaridades y ambigüedades. El recorrido inicia con (Il falso Scopo) Hypothesis of a potho of the self made by someone else and the self (2018), díptico conformado por un grupo de imágenes de pequeño tamaño y el retrato de la artista de mayor tamaño reproducido a la mitad. En las pequeñas obras se aprecian detalles de espacios íntimos, cortinas, vestimenta, luces, sombras, mobiliario, mostrados de manera casi escenográfica bajo una estética de perfecto acabado. Esta puesta en escena propicia lecturas infinitas e incita a ver más allá de lo límpido y ordenado. La secuencia de autorretratos continúa con Índigo (2017) y Este es mi cuerpo dónde está mi cuerpo (2016). Esta última pieza se ha agrupado con Eye movement storm, proyección digital de un paisaje, Nervio y Spine, todas de 2016; e Irreversible (mecanicas del silencio) (2017): una pequeña caja sobre la que posa la sombra de la mano, una pequeña cápsula roja, cuyo pigmento se ha expandido, y un pez abren infinitas posibilidades de acercamiento a lo allí sugerido. De los paisajes se muestra un detalle que intensifica la densidad que tienen sus propiedades, acuáticas, o de espesos follajes, de vientos serenos, o detalles de frutas y centellas que iluminan la oscuridad, como en 2 Rot (2015), Anahata (2016) y Guayabal o Pulso, estas cuatro últimas de 2017. Estas obras despiertan una sensorialidad que “habla del cuerpo desde el no cuerpo, desde la metáfora”.

Del mismo modo sucede con otro grupo de obras en el que se observan retratos, flujos, objetos y partes del cuerpo, con los que se van recomponiendo los relatos, pero siempre con la amplitud simbólica que entregan las imágenes en relación con las sensaciones que despiertan. Hamon penetra y saca a luz las interrogantes, llama delicadamente al espectador a observar lo que está detrás de lo evidente. Algunos ejemplos en los que arma un rompecabezas con detalles de sombras, objetos y fluidos son Bird Giving Tree (2016), Oclusión (2015) y Flujos en torbellis, flujos lentos, sincopados (2017). Muestra personajes andróginos o mujeres casi ocultas, como en Ilem Sonet (2016), Scie (2015), Axioma de unicidad (paralelismos) (2017), Nazuna (2018). En Three Blackbirds (2017) contrapone la imagen de una mujer adulta que hala uno de sus dientes, escena que se ha acompañado con el grato colorido de las flores. Aria propone una visual desde lo femenino hasta la identidad, los roles, la indiferencia, la flagelación y el silencio.

ANNY BELLO

María Teresa Hamon, por Anny Bello | artnexus