Exposición Individualsept 2018 - nov 2018· Por Sylvia Werneck

Marcellvs L.

Galeria Luisa Strina

“Todo acto estético es político y ético. Por menor que sea, siendo espontáneo, afirma verdades más reveladoras y explosivas que cualesquiera de los sistemas establecidos”. (Marcellvs L.)

¿Cuáles son los límites de lo que llamamos artes visuales? ¿Qué diferencia una forma de arte de otra? En nuestros días, ¿qué separa al arte de la filosofía?

Hasta el siglo XX nos apoyábamos en categorías con fronteras bien definidas: pintura, escultura, grabado, fotografía, film, video, performance. Hoy esas clasificaciones ya no tienen mucho sentido. Una obra comienza a existir mucho antes de materializarse, y a veces ni siquiera se materializa en algo tangible. A veces, la obra es un proyecto, una acción, una intención. En otras ocasiones, además, ni siquiera se destina a un disfrute visual. Este es el caso de dos de las tres instalaciones de Marcellvs L. exhibidas en la Galería Luisa Strina entre junio y agosto de 2018, en la individual Ontología lenta.

Exposición Individual: Marcellvs L.  — imagen 1
Marcellvs L. Ontologia Lenta, 2014. HDV transferido a disco duro, instalación de video de tres canales, sistema de sonido de cuatro canales. 49’39”. Foto: Edouard Fraipont.

En la entrada de la galería, cerca de la recepción, hay un altoparlante que el visitante podría pasar sin darse cuenta de que se trata de una intervención sonora, Camino de piedras, que hace parte de la exposición. Con intervalos, se puede oír una voz que habla, ya sea en alemán, ya sea en inglés. En una galería brasilera, un texto en lengua extranjera sin muchas alteraciones de entonación o emoción interpretativa tal vez no se destine a ser entendido por su contenido; tal vez se pueda inaugurar ahí una nueva especie de degustación artística, una de los sonidos, disociados de las amarras de la lengua o de la cultura que los produjo. Así como el artista de Minas Gerais radicado en Berlín propone, en sus videos, un ejercicio de contemplación de la imagen, aquí lo que se da al espectador (salvo si domina el idioma en cuestión) es entregarse a la escucha del sonido puro, no musical, no regido por melodía o ritmo que podrían interponer un lenguaje ya conocido y debilitar la relación con los sonidos desnudos de la composición de audio.

En la sala del fondo, el trabajo Réquiem para Wolfrano también es una instalación sonora, pero con cinco canales que reproducen sonidos familiares, como de animales y de eventos de la naturaleza. Aquí el sonido nos empuja a imaginar una escena que corresponda a los ruidos oídos, a los que asociamos recuerdos, realidades conocidas en mayor o menor profundidad. Se genera una co-creación con el artista, en la que el público crea narrativas visuales a partir del repertorio sonoro ofrecido, que podrán desdoblarse en tantas escenas cuantas sean las personas que allí se detienen.

El trabajo exhibido en la primera sala, y que da nombre a la muestra, Ontología lenta, alía las percepciones sonoras y visuales al pasar del tiempo, estrategia bastante cara a Marcellvs L. Desde sus primeros videos, de la serie Video-Rizomas, iniciada en los años 2000, el artista busca jugar con el tiempo cronológico y rasgarlo, estimulando la contemplación de los componentes visuales filmados, sin compromiso con ninguna narrativa. El título da indicios de las premisas de Marcellvs L.: ontología, simplificadamente, es el estudio del ser por lo que es, integralmente. O sea, de la manera como el artista desea que sean vistos sus trabajos, como realidades en sí mismas. El adjetivo lenta se puede entender como una estrategia para alargar el ritmo ordinario de las cosas y entregarse al disfrute de lo que se ve, por lo que se ve. Son tres proyecciones de video no simultáneas, ni tampoco secuenciales, pero que siguen un orden que no nos es dado a entender, puesto que no obedecen a secuencia alguna. Lo que tienen en común entre sí es el hecho de abordar el mismo tema: canales fluviales ingleses en el trecho de Birmingham a Manchester, que en el pasado movían la producción y hoy sirven al ocio.

En uno de ellos, la escena es nocturna, dentro del barco que sigue recorriendo un trayecto en el que se ve obligado a detenerse en pequeñas esclusas. La noche oscura, el canal estrecho y el foco en el agua que escurre de las compuertas se vuelven una escena casi claustrofóbica, a pesar de ser al aire libre. Otra proyección fue filmada dentro de un túnel, y se ven apenas las botas de alguien que camina de manera muy peculiar. Solo después de algún tiempo percibimos que la extrañeza viene de la perspectiva invertida; la filmación se realizó cabeza abajo y la persona está, en verdad, “caminando” sobre el techo del túnel. Al contrario del barco pasando por las esclusas, aquí, a pesar de ser un espacio cerrado, se tiene la impresión de liviandad, dada por la subversión de la gravedad.

La subversión, por cierto, subyace a toda la obra de Marcellvs L., desde que escogía aleatoriamente direcciones en la lista telefónica y enviaba sus videos, actuando al margen del sistema artístico, en un flujo no planeado y no monitoreado de la sociedad de consumo (al ofrecer gratuitamente un producto cultural a quien no lo estaba buscando), y, finalmente, del universo de los conocedores, al entregar arte a un público que no necesariamente se configura como tal.

SYLVIA WERNECK

Marcellvs L., por Sylvia Werneck | artnexus