Exposición Individualsept 2018 - nov 2018· Por Elisa Rodríguez Campo

José Luis Landet

NF / Nieves Fernández

José Luis Landet (Argentina, 1977) celebra su primera muestra individual en España, a la que titula Estar Siendo. Bajo una bandera ajena.

Landet consigue componer nuevos estandartes de la promesa latinoamericana desmembrando los símbolos de sus veinte países, materia prima de dicha utopía, sin restarles un ápice de solemnidad.

En la instalación Banderas, bordes y contornos (2018), el artista extrapola la carga simbólica y matérica de estas banderas, realizando una incisión en el campo central de estas, donde se condensan escudos, estrellas y otros elementos distintivos. Yuxtapuestas y alineadas a 45 grados, los marcos resultantes de estas banderas aún permiten identificarlas, siendo atravesadas íntegramente por la mirada del espectador. El conjunto representa una impactante y profunda declaración crítica de cómo puede Latinoamérica llegar a simbolizar un contenedor vaciado de sentido, impostándole homogeneidad, facilitando una superficial comprensión de tan rico y diverso continente.

Exposición Individual: José Luis Landet — imagen 1
José Luis Landet. Estar siendo. Bajo una bandera ajena, 2018. Vistas de la instalación. Cortesía del artista y de NF/NIEVES FERNÁNDEZ.

Lo más profundo e identitario de cada uno de estos países es extraído quirúrgicamente por Landet y pasa a dar cuerpo a otras dos instalaciones presentes en la muestra. Por un lado, la instalación Fieltros, escudos (2018) representa nuevas abstracciones que incorporan los símbolos y escudos de las veinte banderas escindidas, que han sido traspasados a un denso fieltro de color negro pegado sobre un fondo blanco. El espectador puede aún identificarlos, hacer otra lectura de estos símbolos, cuyo conjunto representa una descripción nueva, una gramática densa, un comentario quizá a ese vano intento de ocultar o dislocar la porfiada identidad latinoamericana. La tercera instalación resultante de la manipulación de estas generosas banderas puede hallarse en la sala contigua. Una instalación incorpora el material restante de dichas banderas, que, no obstante sin marco, sin sus respectivos símbolos centrales y parcialmente teñidas de negro pueden ser identificadas. El conjunto “purista” de estas tres instalaciones, especialmente creadas para la muestra, denota la persistencia de lo esencial de cada uno de los países latinoamericanos, pese a los recurrentes intentos del artista por deconstruirlos y asignarles un nuevo contexto.

Landet, como artista latinoamericano contemporáneo, asume la responsabilidad, prácticamente ineludible, de enfatizar lo proclive y lo expuestos que están los países de la región a fragmentarse, al desmembramiento de su cultura, al expolio de sus recursos bajo el enfoque equivocado de un sistema socioeconómico que amenaza con llevarse inescrupulosamente todo por delante.

Los lineamientos que llevan a José Luis Landet a desarrollar estas poderosas instalaciones están ampliamente enfocados en el tejido sociocultural y político que conforma la piel latinoamericana. Estar Siendo. Bajo una bandera ajena representa ese punto de inflexión en el que la identidad es llevada al extremo, para dejar un vestigio esperanzador y al mismo tiempo una advertencia: aun hoy escudriñamos un poco y conseguimos identificar la diversidad latinoamericana, pero estamos muy cerca de masificar y simplificar esta enorme idea compuesta por tan ricos componentes. Así mismo, los lineamientos creativos de Landet representan esta curiosa faceta creativa, de “fuerte veta latinoamericana”, que insiste en autoconstruir, reinventar y reciclar, metodología característica de los países en vías de desarrollo como los que se exponen en esta muestra.

La idea de beber de un copioso archivo para realizar diferentes combinaciones es una praxis recurrente en Landet. En la muestra podemos encontrar, bajo esta misma lógica, Estar siendo 1 y Estar siendo 4, paisajes que han sido desentrañados de una pintura al óleo sobre tela, comprados en un mercado de segunda mano de domingo. Lo que otrora fuera un paisaje bucólico, resulta una nueva taxonomía: una abstracción que da cuenta de cómo una imagen identitaria, prácticamente codificada que permitió comprender una pradera típica europea, ha pasado a ser una indiscernible nubosidad pictórica. La confirmación del barrido de un estereotipo y su ulterior presentación bajo unas coordenadas estéticas absolutas.

El día de la inauguración, José Luis Landet presentó una breve pero sustanciosa charla en esta galería madrileña. Con un proyector, nos compartió un importante cuerpo de trabajo que ha desarrollado a partir de la fructífera relación simbólica que mantiene desde hace cuatro años con el alter ego de su padre, el artista “Carlos Gómez” (Buenos Aires, 1945), del cual Landet funge como crítico y curador.

Un copioso archivo de correspondencia, pinturas, postales, afiches, bitácoras y diarios de viaje, atesorados por “Carlos Gómez”, le permite a Landet producir y enriquecer su carácter de archivista, coleccionista y forjador de maravillas. Tras la complicidad profesional con su padre, Carlos Gómez es un artista con quien puede establecer una relación epistolar, un diálogo póstumo desde la clasificación creativa de estos documentos, materia prima de innumerables instalaciones firmadas en tercera persona.

El conjunto expositivo se completa con la instalación Frases 1978 C.G. (2018), que pueden ser leídas sobre un conjunto de revistas de la Unesco de la década del 70. Dichas frases son reiteradas sobre diferentes imágenes panfletarias de la época, sobre las cuales el artista nos invita a hacer una lectura diferente: “politizar la sensibilidad”, “politizar la estética”, “sensibilizar la política”, “sensibilizar la estética”. Preguntas que intencionalmente Landet deja al espectador, suscitando nuevos lugares de pensamiento.

ELISA RODRÍGUEZ CAMPO

José Luis Landet, por Elisa Rodríguez Campo | artnexus