Exposición Individualsept 2018 - nov 2018· Por Pilar Altilio

Enrique Ježik

Espacio de Arte Fundación OSDE

Apenas se accede a la sala del Espacio de Arte Fundación Osde, el sonido ambiente comienza a sentirse, penetrando en el cuerpo de cada visitante. En esta muestra, que reúne obras desde 2001 hasta 2018, el sistema expositivo propuesto por el propio Enrique Ježik (Buenos Aires, 1961) fue planeado para que las proyecciones en video se sumen, en un sistema coral, acompañando la metáfora visual con la auditiva. Y, como parte del mismo plan, el espacio se vuelva una alegoría del conflicto. Es tan potente el conjunto, que obliga a pensar el título como una sugerencia para la autodefensa. En 1996, ya instalado en Ciudad de México, presentó En defensa propia, una obra muy elocuente, que usaba técnicas de protección de los espacios abiertos mediante postes que terminan en alambres de púas, para preservar una caja de vidrio con huesos humanos. Si bien esta pieza no integra esta exposición, el propio Ježik reconoce que ese enunciado mantiene una pertinencia que sigue funcionando “como adecuada para aludir a todo o casi todo mi trabajo”. En defensa propia es, por cierto, una expresión global presente en legislación jurídica, como parte de una regulación sobre los usos, la validez y los límites de la legítima defensa. Derechos que se ejercen, pero dan lugar a múltiples controversias, pues ocasionan daños colaterales o accionan en desmedro de otros.

Exposición Individual: Enrique Ježik — imagen 1
Enrique Ježik. What Comes from Outside is Reinforced from Within (Lo que viene de afuera se refuerza desde dentro), 2008. Instalación de video de dos canales con sonido. Foto: Ledesma Hueyo. Cortesía: Espacio de Arte Fundación Osde.

Conformando un universo poblado por algunas destrucciones, prueba con balas de ametralladora, da golpes sobre un costillar, o nos aturde con el poderoso chirrido de cuatro máquinas para cortar acero. Las videoinstalaciones no ahorran, en absoluto, cierto grado de familiaridad con un “amplísimo arco de espantos contemporáneos”, como afirma la curadora María Teresa Constantín. Ya sea que señale la epidemia de la vaca loca que asoló en 2001, de la que surge el video Costillar, una operación por demás cruenta sobre una pieza de vaca, usando la imagen con pérdida de nitidez por el pixelado, pero que evidencia una acción completamente incongruente si no la asociamos a su tiempo. En la misma línea, habiendo burlado severos controles dentro de un entorno signado por las muertes incontables, hace descargar Seis metros cúbicos de materia orgánica en Ciudad Juárez, en 2009, en una variación de la obra de Robert Smithson de 1969. Sin recurrir al asfalto, como utilizó el norteamericano para descargarlo sobre un acantilado, Ježik usa vísceras de caballos que fueron dejando esa otra huella en la naturaleza, como rastros de la violencia sistémica en esa ciudad de frontera.

El texto inspirador forma parte de un video donde su propia mano va grabando una frase de Karl von Clausewitz con golpes sobre una placa de plomo. El proceso deja ver un contenido donde se expresa un juego de crueldades infligidas sobre el otro, que incluyen el derramamiento de sangre “sin detenerse” para obtener una ventaja que puede volverse en su contra. En el espacio destaca una gran instalación de piso, cuya materialidad y cuyo tamaño vuelven imposible atravesar la sala, haciendo que uno deba necesariamente salir, volver a entrar y completar de leer la frase del discurso del economista francés Frédéric Lordon. Construida con chapas de desecho, un material muy usado en las casillas precarias de la periferia de Buenos Aires, las letras de gran tamaño de Traigamos la catástrofe (2018) se acompañan de una línea central conformada por maderas y caños recuperados. Caños que son los mismos con los que se construyen rudimentarias armas, artesanales pero eficaces, bajo el mote de “tumberas”, tal como se llama en Argentina a lo que pertenece al universo carcelario.

El uso de excavadoras de gran tamaño tiene varios videos donde es protagonista. Desmonte, de 2012, donde utiliza tres para demoler una casa en solo una hora. La idea fue enfatizar el exceso de fuerza como metáfora del abuso de poder, en una acción que ya estaba programada, justo en tiempos electorales en México DF. Sucede también, aunque de otro modo, en What Comes from Outside is Reinforced from Within, de 2008, video que registra una acción realizada dentro y fuera de una galería en Praga, con dos excavadoras que operan para destruir las ventanas y manipular sobre unos bloques de cemento dentro de la sala.

Combina la dimensión escultórica de todas sus obras con la performance, en donde el mismo artista se juega en la escena. Tal es el caso de uno de los videos más bellos en cuanto a imagen, realizado en 2014 para la II Semana Internacional de Performance de Venecia. En Círculos concéntricos, Enrique Ježik traza redondeles sobre una placa metálica, ubicándose en el centro de cuatro cortadoras de acero que son operadas por expertos, que lanzan chispas junto con un sonido chirriante. La acción apenas deja ver la escena completa, pero es suficiente para entender el riesgo que toma al intentar un ritual de defensa que pretende recuperar el propio y reducido territorio. La fuerza, el poder y ciertos instrumentos globales, propios de la historia contemporánea, se evidencian en todo el recorrido por estas obras que nos interpelan en conjunto como sujetos de un tiempo potencialmente dañino.

PILAR ALTILIO

Enrique Ježik, por Pilar Altilio | artnexus