Exposición Individualsept 2018 - nov 2018· Por Eugenia Macías

David Miranda

Museo Universitario Arte Contemporáneo - MUAC

Cómo un proceso de aprendizaje en comunidad deviene en obra de arte? Esta es la pregunta articuladora del proyecto Tótem, curado y coordinado por el artista David Miranda.

Unas coloridas bancas metálicas incluyen en su circunferencia el macetón rectangular del árbol único –casi sin hojas, y al que le cuesta que estas broten de sí– de una de las terrazas del Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC), en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la sede más reciente de Tótem en Ciudad de México. Las bancas rodean y circunscriben plantas endémicas en extinción con rótulos de sus nombres científicos y comunes configurando un léxico para su rescate, que yacen latentes una vez que se ha desplegado con ellas un potencial organizativo vital, alojadas en contenedores de segunda mano obtenidos en mercados de pulgas o cosas usadas en periferias de esa urbe. De ese modo, jarras, peceras, platones, cazuelas, cubetas, ollas, más las estructuras metálicas lineales tridimensionales en las que se apoyan, testimonian el contenido irradiante de un proceso creativo colectivo.

Exposición Individual: David Miranda — imagen 1
David Miranda (coordinación y curaduría) y estudiantes de la UNAM. Tótem, 2018. Especies vegetales endémicas del Jardín Botánico-Instituto de Biología UNAM en contenedores de dimensiones y materiales variables, barras y bancas metálicas con pintura horneada. Cortesía: David Miranda/MUAC-UNAM.

Esta configuración de objetos trata de estimular en quienes miramos el sentido y sensibilidad hacia las vinculaciones y los intercambios que este entramado material porta en sí, y no quedarnos únicamente en su apreciación como obra artística. En todo caso, David Miranda y los grupos con los que trabaja buscan hacer visible que lo material configura lecturas de memorias de prácticas comunitarias en entornos.

Estas premisas son preocupaciones constantes en la trayectoria de este artista, con formación especializada en curaduría también, y que ha realizado diversos procesos que vinculan arte y educación, esta como práctica creativa para reflexionar distintos temas socio-históricos.

En la sede del MUAC colaboraron estudiantes, las facultades de Arquitectura y Arte y Diseño, y el Jardín Botánico del Instituto de Biología, pertenecientes a la UNAM; esta última instancia proveyó las especies vegetales. Coadyuvaron también el Programa Pedagógico y el área Producción Periscopio del MUAC, que produjo un material audiovisual en que David Miranda explica el inicio del proyecto en 2014, que, con el apoyo del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) de México, replantea un área de museo como un espacio de vinculación entre agentes sociales que se construyen en esa experiencia como comunidad temporal de conocimiento, para revisitar ahí dentro la noción de jardín escultórico como herramienta pedagógica que permita desde el arte pensar y problematizar procesos de otros ámbitos, como el de la biodiversidad y las especies precarias.

Esta edición de Tótem en el MUAC-UNAM se suma a las dinámicas en sedes anteriores como los espacios culturales Lugar Común, en Monterrey; La Tallera, en Cuernavaca; Centro Cultural Universitario (CCU), Tlatelolco, y un área de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado (ENPEG), “La Esmeralda”; estas en Ciudad de México, impulsadas también por la Plataforma Arte Educación, a la que David Miranda pertenece. Cada una diferenciada, y de acuerdo a especificidades contextuales y de usos de los edificios, así como a través de los participantes y los grupos que formaron, combinaron la reflexión sobre lo local en su cultura material (los contenedores) y su biodiversidad, el dibujo expandido como herramienta de diseño del proyecto que se iba generando y la empatía colaborativa como potencia alimentada desde el diálogo diverso de conocimientos.

De este modo, Tótem ha mutado su cuerpo y rostro cada vez: estructuras de madera y ménsulas metálicas (Lugar Común); telas, paños y otras superficies flexibles coloridas, sosteniendo y dialogando formalmente con las plantas (ENPEG); alfarería de barro del estado mexicano de Morelos: comales, cántaros, vasijas, cazuelas, se convierten en macetas (La Tallera), o reproducciones de piezas cerámicas prehispánicas con motivos de caracoles, el oficio del cargador indígena, efigies de dioses, conjuntos de calaveras o tzompantlis, ofrecen hogar y sustrato a las plantas (CCU Tlatelolco).

Las transformaciones en las sedes depositan en cada sitio las huellas de estas interacciones, que para David Miranda, son intercambios de equivalencias significativas entre oficios, plantas endémicas, disciplinas artísticas y espacios culturales capaces de transformar sus propias funciones para generar prácticas sociales alternas a las usuales, en cuanto a la distribución y el consumo de objetos de arte y la relevancia del trabajo creativo como práctica colectiva y no como acción individual.

EUGENIA MACÍAS

David Miranda, por Eugenia Macías | artnexus