Cuerpo en cuestión

Agustina Isidori. Cuerpos, 2016. Video. Dimensiones variables. Foto y cortesía: Elsy Zavarce.

Colectivasept 2018 - nov 2018· Por María Luz Cárdenas

Cuerpo en cuestión

Museo de Arte Contemporáneo del Zulia

Cuerpo en cuestión del Museo de Arte Contemporáneo del Zulia es una exposición que surgió de la investigación publicada por la profesora e investigadora de arte Neydalid Molero, de la Universidad del Zulia, en torno a los problemas del cuerpo, la identidad y la representación. Elsy Zavarce propuso la idea de desarrollar la muestra utilizando los conceptos expresados en la investigación de Molero. A ellas se unió María Verónica Machado en la curaduría, para abordar la problemática de la mujer desde una perspectiva abierta, sin fundamentalismos o militancias extremas, facilitando que cada artista enfocara su propia mirada para obtener un texto visual de múltiples direcciones. Convocaron a creadoras de disciplinas como las artes escénicas, la arquitectura, la comunicación social, el videoarte, el performance o la literatura, reforzando así el propósito de crear vasos comunicantes entre las fronteras definidas y definitorias. Sobre la noción de cuerpo se deslizan los conflictos actuales del arte: su carácter efímero, su vida, su muerte, el destrazamiento de sus fronteras habituales y sus cambios de rumbo. En la exposición, el cuerpo se exhibe como proyecto, materia, lenguaje; como expresión de identidad profunda, como un criterio de verdad cultural y social, no como un lugar de atención estrictamente física, sino como un territorio de cruces poéticos, biológicos, tecnológicos, políticos, sociales, rituales, culturales, médicos, anatómicos y, por ello, estéticos.

Colectiva: Cuerpo en cuestión — imagen 1
Mónica Nava. Disciplina del olvido, 2018. Ensamblaje y cerámica. 130 x 130 x 136 cm (51 3⁄16 x 51 3⁄16 x 53 35⁄64 pulgadas). Foto cortesía de: Elsy Zavarce.

La organización y el desarrollo fueron una tarea conjunta entre las tres curadoras y las artistas participantes que, en reuniones y lecturas, unieron sus reflexiones y posiciones ante la creación y la conceptualización del tema, organizado en ejes que van desde el cuerpo individual hasta el cuerpo social, todos ellos atravesados por lo político (espacio, memoria, poder y representación). El resultado es un manifiesto artístico y una reflexión acerca de la construcción del género, el ejercicio del poder, el ser en el mundo –que son asuntos muy significativos cuando se trata de la mujer como sujeto–. Quince artistas, cada una en sus propios términos, disciplinas, soportes materiales e inquietudes experimentales, construyen un discurso con dieciocho obras que entrelazan el cuerpo como espacio social y personal, como lugar de placer o protección, pero también de dolor, de violencia, de distorsión o de disfunción, de diferencia y encuentro, de diálogo y mutismo. La experiencia corporal se vuelve personal y colectiva.

Colectiva: Cuerpo en cuestión — imagen 2
Oriana Nuzzi. Sobre la extimididad en uso que ellos llaman cuerpo, 2018. Video instalación. 213 x 282 x 225 cm (83 55⁄64 x 111 1⁄32 x 88 37⁄64 pulgadas). Foto cortesía de la artista.

El eje del Cuerpo imaginado como representación, imaginación o metonimia incluye las obras de Mónica Nava, Oriana Nuzzi, Agustina Isidori, Marithé Govea-Corina Lipavsky y Carmela Fenice. En ellas se intuye la metáfora de los placeres y los conflictos, de los campos de acción de la memoria que construyen y deconstruyen la unidad corporal. Nava presentó un ensamblaje de materiales diversos y cerámica que, bajo el título de Disciplina del olvido, obliga a enfocar la mirada en un mundo íntimo femenino tejido de vivencias, recuerdos, sensaciones y olvidos. El cuerpo se esconde bajo la metáfora del vestido y la médula descarnada: refugio o membrana que traspasa lo oculto –incluso para ver lo que no queremos ver–. Oriana Nuzzi exhibe Sobre la extimididad en uso que ellos llaman cuerpo, una instalación de materiales diversos y video donde difumina la conciencia de ser/cuerpo, y nos deja con despojos de recuerdos y vestimentas que conducen a construir una nueva realidad corporal. Agustina Isidori explora en el video Cuerpos la fusión entre naturaleza y el cuerpo. Con ello abre un espacio de reflexión sobre el trauma y el abuso –los desasosiegos que origina el maltrato–, expresado a su vez en una frágil, fuerte y dolorosa belleza. Marithé Govea-Corina Lipavsky redimensionan las metáforas del cuerpo en un video que, bajo el nombre de Interferencias dactilares de la serie Dáctilos, integra y desintegra a su máxima expresión los microelementos de la imagen de la huella digital (que, a fin de cuentas, es el más íntimo bastión de nuestra identidad personal). Govea es autora de una investigación acerca de problemas como la materia oscura, la teoría de la relatividad, la física y la mecánica cuántica, que proyecta sus conceptos en soluciones gráficas muy nítidas. En este caso, explora posibilidades que la técnica puede brindar para el autorreconocimiento desde perspectivas impensables. La huella es retrato y a la vez universo. La cámara y producción de Lipavsky dan forma a un cuerpo distendido y expandido: un espacio donde se amplían sus posibilidades de percepción –de planetas desconocidos a paisajes en transformación, de materia sideral a materia corporal–. Hendiduras de Carmela Fenice es una instalación fotográfica con apenas algunos fragmentos de su cuerpo desnudo, cubierto por un lienzo húmedo, hundido en posición fetal dentro de un baúl/vientre/reliquia que invoca al útero ancestral. Su trabajo general es una reflexión profunda sobre las huellas de la memoria que trazan, destrazan la cotidianidad y construyen espacios íntimos para el encuentro o la desaparición.

Colectiva: Cuerpo en cuestión — imagen 3
Carmela Fenice. Hendiduras, 2018. Detalle. Fotografía/Instalación. Dimensiones variables. Foto cortesía de la artista.
Colectiva: Cuerpo en cuestión — imagen 4
Neydalid Moreno. En evidencia, 2018. Instalación/Performance. Dimensiones variables. Foto cortesía de: Elsy Zavarce.

El eje del Cuerpo como espacio de conflictos y encuentros, como Territorio de confrontaciones, correspondió en su desarrollo a las arquitectas, curadoras y artistas Elsy Zavarce y Lourdes Peñaranda. Zavarce desplegó su discurso en dos instalaciones, tituladas Chica moderna y Digresiones: del mito y las ilusiones de gloria. Ellas reelaboran visualmente las narrativas de la Madre Tierra, el territorio de los mitos, los héroes, la historia y las luchas por el poder. En la primera, trabaja el carácter de la cosificación en la construcción de identidad. En la segunda, superpone capas de significados con el uso de diferentes elementos que recrean la colonización del territorio, la riqueza natural como cuerpo intervenido, los mitos que no nos ha permitido comprendernos, el pasado, presente y futuro de la patria como cuerpo político. Cuerpos disfuncionales es una monumental instalación de Lourdes Peñaranda hecha con lentes de aumento, dirigidos a mitigar los defectos del órgano de la visión. Peñaranda se caracteriza por una limpia reflexión sobre las poéticas heredadas del minimalismo bajo una perspectiva histórica y conceptual. En esta ocasión, el espacio se vuelve cuerpo y disfunción y, a la vez, expresa la propia incapacidad de contención de los espacios actuales de los museos que exigen atención para superar la miopía institucional: el eje del espacio/disfunción/cuerpo/museo conjuga sus conflictos.

Colectiva: Cuerpo en cuestión — imagen 5
Lourdes Peñaranda. Cuerpos disfuncionales, 2018. Instalación con lentes de aumento. Dimensiones variables. Foto cortesía de: Elsy Zavarce.

El eje del Cuerpo y el poder se estructura desde el campo de la legitimación y la acción política sobre el cuerpo –la articulación de nuevos esquemas de represión, cómo ha influido el cambio en las nociones de personalidad y persona, la infinita variedad de nuevas tecnologías y su incorporación como modelos de cuerpo–. Lo importante es que el cuerpo se convierte en espacio museístico, en lienzo de pintura, en bloque de mármol para crear mutaciones y esculturas y, obviamente, en des/lindero de su propio género (incluso, de la diferenciación elemental masculino/femenino). Neydalid Molero participa con dos instalaciones/performance, Lo que nos queda y En evidencia, donde define la identidad del cuerpo social desde la acción. Se remonta al espacio urbano complejo y difuso articulado de manera múltiple y en medio de la ruptura del contrato social, la convivencia política y las represiones del gobierno totalitario venezolano, en el caso de las mujeres expresado a través del abuso sexual: tocamientos, maltrato verbal o violaciones para reducir y humillar a las detenidas. Sus obras testimonian la manera como el cuerpo social se debate entre el caos y la humillación, como modos de sometimiento y desarticulación del tejido social. 

Colectiva: Cuerpo en cuestión — imagen 6
Elsy Zavarce. Chica Moderna de la serie Cosificación, 2018. Instalación. Materiales diversos. 198 x 100 x 40 cm (77 61⁄64 x 39 3⁄8 x 15 3⁄4 pulgadas). Foto cortesía de la artista.

Heidi Barkun, en un texto/audio/instalación titulado Quantified Failure (Cuantificación del fracaso), explora las construcciones de identidad a través de una óptica científica. Su enfoque es el resultado de reflexiones luego de seis años de intentos infructuosos de fertilización in vitro. Alude al tratamiento de la infertilidad como enfermedad y el cuerpo femenino como espacio experimental. Ella examina las múltiples facetas –social, política, médica– con el objetivo de hacer visibles las experiencias de las mujeres que fallan en el uso de las tecnologías de reproducción asistida. En una habitación impecablemente blanca y vacía pone al descubierto la rutina diaria de su quinto y último ciclo de fertilización in vitro. Durante 20 minutos y 35 segundos se escuchan los nombres de todos los medicamentos, citas médicas y medidas íntimas tomadas cada día. Su cuerpo se convierte en un sitio de disfunción, donde su fracaso es cuantificado, calculado y expuesto. Agustina Isidori incluye una segunda obra dentro de la exposición. Se trata del cortometraje Don Federico, donde trabaja la violencia de género en la esfera doméstica haciendo hincapié en la educación. Utiliza el material retomado de YouTube, poniendo en relación un juego de manos infantil con un caso de violencia de género en Chile que ocurrió en 2016. 

Colectiva: Cuerpo en cuestión — imagen 7
María Verónica Machado. Círculo familiar, 2018. Instalación. Dimensiones variables. Foto cortesía de: Elsy Zavarce.

Lorena Riga despliega un interesante discurso a través de la imagen fotográfica del cabello envuelto en crema como rutina propia de los tratamientos de belleza. Frente al espejo/Baño de crema reformula el acto de posar, como imposición característica de una sociedad en permanente imposición de inalcanzables patrones de belleza física: el culto al cuerpo esbelto, al cutis terso, al cabello brillante, al maquillaje, las pestañas, los implantes, los tintes para el cabello, las cirugías estéticas, que aparentemente permiten alcanzar una vida sana, pero escondida bajo la presión, la obsesión por un bienestar personal socialmente impuesto y la enfermedad mental. Silvia Martínez y Martha Calderón presentan una acción/performance bajo el nombre de Muestreo no probabilístico por bola de nieve. En ella replantean la técnica de investigación social y estadística que establece que la elección de los elementos no depende de la probabilidad, sino de causas relacionadas con las características sociales. La acción constituye una representación de las dinámicas identitarias del cuerpo social. 

Colectiva: Cuerpo en cuestión — imagen 8
Lorena Riga. Frente al espejo/Baño de crema, 2018. Fotografía. 150 x 150 cm (59 1⁄16 x 59 1⁄16 pulgadas). Foto cortesía de: Elsy Zavarce.

María Verónica Machado realiza dos instalaciones. Círculo familiar constituye una metáfora de los valores de fragilidad, carácter quebradizo o debilidad de pensamiento que se atribuyen a las mujeres desde el monolítico espacio familiar. En Los CUERPOS de la política. Las POLÍTICAS del cuerpo, la artista alude al libro como cuerpo y propone la interacción del público, que, a través de la lectura de las palabras, explora y dialoga con algunos conceptos vinculados con el ejercicio y el abuso del poder. La instalación textil de Malu Valerio, titulada Especies domésticas, indaga aspectos que pertenecen a rutinas y hábitos cotidianos, a la vez que manifiesta historias íntimas desde una visión icónica de la interioridad. Valerio borda pequeños objetos, especies de escapularios que representan seres vivos y relatan fragmentariamente la vida del hogar, el silencio del entorno mínimo y las exigencias ideales dentro del grupo familiar. Por debajo yace la pregunta sobre las posibilidades de convivencia, cautiverio y domesticación de esos seres.

Cuerpo en cuestión es un relato de las cuestiones del cuerpo y sus campos de legitimación, de su historia actual y sus demarcaciones, de las marcas y los signos que lo cuadriculan y lo niegan en su diferencia, de su aislamiento y su redención; del cuerpo como materia y material de la creación artística. De sus complejidades, sus disyuntivas, sus imágenes y representaciones, que nos permiten recomponer nuestros propios vínculos de identidad.

MARÍA LUZ CÁRDENAS

Cuerpo en cuestión, por María Luz Cárdenas | artnexus