La exposición Abstracción sólida. Estrategias desobedientes en el arte cubano contemporáneo, organizada por Miami Biennale y Henrique Faria Fine Art, reúne obras de artistas cubanos que tienen como elemento común el uso de la abstracción. A diferencia de las obras de los pintores de mediados del siglo XX como Carmen Herrera, Zilia Sánchez, Sandú Darié y Loló Soldevilla, quienes trabajaron o utilizan aun la abstracción que combina la forma, el color y la línea para crear una obra exenta de referencias del mundo real, las piezas escogidas para esta muestra manejan el lenguaje abstracto para transmitir ideas y mensajes estrechamente relacionados con un contexto y una experiencia vivencial específicos.
Curada por Aldeide Delgado, historiadora de arte y curadora independiente, la muestra hace parte del proyecto Abstracción sólida, Derroteros políticos en Centroamérica y el Caribe, galardonado con la Beca de Investigación y Producción de Texto Crítico TEOR/éTica 2017. La investigación estudia desde una perspectiva crítica los acercamientos discursivos hacia el arte abstracto en la región, contribuyendo a la constatación de los paradigmas conceptuales que acompañan el hecho artístico. Esta primera exposición, que deriva de su trabajo investigativo, incluye obras de diez artistas cubanos: Yaima Carrazana, Aurora de Armendi, Rafael Domenech, Filio Gálvez, Quisqueya Henríquez, Reynier Leyva Novo, Francisco Masó, Glexis Novoa, Ernesto Oroza y Rodolfo Peraza. Según Delgado, “la muestra genera un discurso que salva el riesgo de limpieza estética generado por una saturación formal del lenguaje abstracto, a la vez que posibilita atender la creación de los artistas en un contexto local o regional. En este sentido, resulta una provocación en torno a la interrogante ¿cómo la abstracción puede ser radical hoy en día?”1.

El título Abstracción sólida surge como una forma de establecer un vínculo entre la producción abstracta latinoamericana de carácter geométrico, “frío”, concreto, y el conceptualismo latinoamericano. Según la curadora, “esto permite introducir el proyecto en lo que investigadores como Cecilia Fajardo-Hill, Adán Vallecillo o Maria Lind han denominado abstracción conceptual, abstracción significativa, abstracción implicada, abstracción política, abstracción abierta, y un largo etcétera. ‘Abstracción sólida’ permite establecer un juego entre ambas terminologías, demostrando, de ese modo, la naturaleza interdisciplinar, investigativa y cuasi activista de las propuestas presentes en la exposición”2.
Delgado concibe una muestra que cuestiona la naturaleza del arte abstracto y considera el discurso y/o el pensamiento en torno a la abstracción y sus potencialidades en el contexto de creación actual más que una pretensión cronológica o temática en torno a su desarrollo. La noción de desobediencia resulta asequible en ese sentido, no solo porque constituye un término recurrente en los enunciados políticos de los artistas, sino además porque la desobediencia está conectada a las nociones de desprendimiento y resistencia. Según ella, “la desobediencia permite establecer un vínculo con las conceptualizaciones del disenso en Jacques Rancière; de ahí que implique una reconfiguración de las lógicas obedientes consensuales a través de preguntas totalmente nuevas”3.

La exposición ocupa las tres salas de Miami Biennale. En la primera se aprecian las obras de Yaima Carrazana, Aurora de Armendi y Reynier Leyva Novo. Los cuadros titulados Fifty Percent (2017) y Declaration Letter No. 10 (2016) de Carrazana, quien actualmente reside en Ámsterdam, establecen un diálogo entre la historia y el discurso del arte contemporáneo. Los lienzos pintados en óleo de tonos naranjas, morados y azules están inspirados en los colores de los sobres que utilizan el Ministerio de Justicia y el Departamento de Impuestos del Gobierno holandés. Según la artista, estos sobres y los documentos que contienen la hacen reflexionar sobre el proceso de integración que experimenta como inmigrante y la llevan a crear una serie de pinturas abstractas en las que transforma los diseños de la correspondencia oficial generando una especie de empoderamiento o ejercicio de libertad creativa.
Por otra parte, en Libro de colores II (El Monte y el Mar) (2016), De Armendi explora el paisaje y la relación del espectador con este, a través de un libro compuesto por 64 monotipos monocromáticos. Al igual que sus demás propuestas interdisciplinarias, el libro explora cómo habitamos o imaginamos tanto la identidad como el lugar en nuestra constante redefinición del hogar. La instalación de Leyva Novo, titulada Revolución es una abstracción (2013-2017), incluye siete paneles de tinta sobre concreto, en los que reproduce afiches de artistas de la vanguardia soviética como El Lissitzky y Alexander Rodchenko, desprovistos de textos. Al eliminar el contenido original de los carteles, Leyva Novo descontextualiza históricamente los impresos originales y los transforma en obras abstractas de claro corte conceptual.

La informática y las redes sociales sirven de inspiración a los artistas cuyas obras están enfrentadas en las paredes que llevan a la segunda sala. En Pilgram 1.0 (2015), Rodolfo Peraza centra su investigación en el espacio público, tanto virtual como físico, así como en DataVis de asuntos relacionados con la cultura de internet y su huella en la sociedad. En esta obra en particular, Peraza se apoya en un programa de visualización de datos para graficar las estadísticas del uso de aplicaciones en diferentes puntos Wifi en La Habana y analizar, a partir de una abstracción visual, las necesidades de comunicación en una isla que geográfica y políticamente está condenada al aislamiento. Por otra parte, GIS Studies (2017-2018) de Filio Gálvez aporta un componente vinculado al procesamiento de archivos y los sistemas informáticos. Gálvez utiliza los patrones de colores provocados por la deficiencia en la conexión de internet al escribir una palabra en la barra de búsqueda de Google para generar una serie de collages que traducen visualmente determinados conceptos.
En la sala contigua se encuentran Bejuco (2018), un dibujo en grafito realizado especialmente para la muestra por Glexis Novoa, y Sin título (objeto de conducta social) (2018), de Rafael Domenech. La presencia de Novoa en Abstracción sólida es importante pues, además de aportar una obra que es parte de su investigación sobre la relación entre la arquitectura de poder y la historia, hace referencia a su labor como gestor de la histórica exposición Es solo lo que ves, ideada en Cuba en 1989 en respuesta a las acciones de censura del Gobierno, la cual posicionó la conversación sobre la abstracción cubana en el terreno político. Por otra parte, la obra de Domenech se destaca por su naturaleza investigativa y su relación con el entorno urbano. En esta pieza en particular se aprecia su interés por la sensibilidad de la percepción y el aspecto físico de los elementos al crear una instalación colgante con materiales no convencionales como cables, acero, bombillos, marcadores para proyectos urbanos y papel impreso.

En la última sala se encuentran las obras de Francisco Masó, Ernesto Oroza y Quisqueya Henríquez. Masó denuncia la agresión de los agentes del poder cubano al representar, en la serie de composiciones de franjas de color horizontales titulada Aesthetic Register of Covert Forces (2017-continúa), los patrones de las camisetas polo utilizadas por los agentes del Gobierno cubano que aparecen comúnmente fotografiados confrontando grupos opositores.
El proyecto de Ernesto Oroza Models of Dispersal: Tabloid No. 29 & Tabloid No. 33 (2018), realizado en colaboración con Gean Moreno, Ana Olema y Annelys PM. Casanova, forma parte de Tabloids, una serie de periódicos producidos con motivo de exposiciones específicas. En esta ocasión, Oroza empapela una pared completa con afiches que establecen un diálogo entre el patrón del cartel de Félix Beltrán El aceite lubricante usado es útil de nuevo (1979) y el tabloide Zamora Rainbow Brush, realizado por Ana Olema y Annelys PM. Casanova. Este último hace alusión al uso del asfalto como forma de represión por parte del Gobierno cubano, y en especial al ataque sufrido por la disidente Liset Zamora. En esta instalación el petróleo es mostrado como arma de represión, pero también como elemento visual que genera una abstracción contaminante.

Finalmente, Delgado incluye en la exposición dos obras de Quisqueya Henríquez que hacen referencia a importantes artistas de vanguardia, August Macke / Dorothea Rockburne (2014) y Lygia Clark / Hélio Oiticica (2014). Al establecer un diálogo entre objetos y procesos comunes y obras de artistas reconocidos, en este caso tres de ellos abstractos, la artista invita a cuestionar temas como la apropiación, los derechos de autor y la originalidad en la obra de arte, los cuales, si bien han sido polémicos en la historia del arte, se han vuelto aún más complejos en la era digital.
Abstracción sólida presenta una interesante selección de obras abstractas que dialogan entre sí y comparten una estrecha relación con lo cotidiano y con estrategias de recolección, apropiación y análisis de datos propias de nuestra contemporaneidad. Además de presentar una curaduría impecable, la exposición refuerza la intención de Delgado de posicionar el discurso de la abstracción cubana más allá de las fronteras que la reducen a su entendimiento moderno.
NOTAS
1. Comunicado de prensa de la exposición.
2. Entrevista con la autora. Miami, junio de 2018.
3. Ibid.
FRANCINE BIRBRAGHER

