Exposición Individualene 1994 - mar 1994· Por Susana Benko

Sigfredo Chacón

Namia Mandolfi Gallery

El artista venezolano Sigfredo Chacón expuso sus obras en los espacios de la nueva galería Namia Mondolfi. Estos trabajos son producto de sus últimas investigaciones en las que plantea la relación espacio-pintura. 

A diferencia de las obras bidimensionales convencionales, Chacón desafía el concepto de soporte pictórico (la superficie de la tela) y transforma el espacio (el vacío) como soporte. 

La utilización de una rejilla, por otra parte, o en algunos casos de la cuadrícula misma del bastidor, constituyen el verdadero soporte material de la pintura. De esta manera, el artista invierte la función de los elementos pictóricos tradicionales (tela o superficie, además del soporte) para dar lugar a una pintura que se hace —y se fundamenta— con la presencia del vacío. Chacón desea trabajar el problema del espacio intangible. Con la rejilla pretende describir un espacio y así investigar en problemas de percepción espacial. Para ello chorrea pigmento sobre la rejilla y/o bastidor. El resultado es una materia burda, pastosa, que se opone a la austeridad del vacío. Y es que Chacón pretende con esto evidenciar el horror al vacío. 

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El artista ha señalado que estas obras mantienen su carácter esencialmente pictórico aunque se realicen por medio de una superficie no tradicional. La idea de materia pictórica se mantiene ya que la pintura es el elemento esencial que la forma. Quiso obviar cualquier tipo de anécdota o circunstancia expresiva en estos chorreados a fin de que la pintura se exprese por sí misma. Jesús Fuenmayor, curador de la exposición, comenta que: "La rejilla recuerda o se sustrae directamente de las esculturas de Sol LeWitt y sirve de soporte al chorreado que es marca distintiva de la obra de Pollock, con lo cual chorreado y rejilla se convierten en caricaturas de sí mismos, producto del antagonismo histórico de los movimientos en los que esos dos artistas representaron un rol protagónico." 

La referencia de LeWitt a Pollock es acertada al observar estas obras. Al igual que otro contemporáneo venezolano, Eugenio Espinoza, el leitmotiv de la cuadrícula le sirve a Chacón de “motivo” pictórico. Si bien la referencia de su obra con la de Espinoza llegó a ser extremada en obras anteriores, hoy su cuadrícula se independiza de la de aquel (que a su vez la retrabaja modificándola constantemente), puesto que los presupuestos conceptuales y el tratamiento plástico son distintos. Mientras Espinoza continuamente deconstruye la cuadrícula, Chacón la revitaliza, entendiéndose por esto que en lugar de desintegrarla o pretender en vano anularla, la reafirma manteniéndole su forma original y, en el caso de las rejillas, la exacerba al multiplicarla. 

Esta exposición muestra el producto de una investigación continua, en la que la cuadrícula, presente a lo largo de las diversas etapas del artista, va mostrando una obra absolutamente autorreferencial, una obra que resulta de una fase anterior. Para esta ocasión, la pintura, aun despojada de su función original, permanece más que nunca como medio y último fin. 

SUSANA BENKO

Sigfredo Chacón, por Susana Benko | artnexus