Exposición Individualene 1994 - mar 1994· Por Belgica Rodríguez

Seka, 1960-1993

Centro Cultural Consolidado

Reunir treinta y tres años de trabajo no es tarea fácil. La exposición retrospectiva de Seka, bajo la curaduría de Miguel Arroyo, lo logró. Dos figuras casi legendarias en el medio plástico venezolano: Seka Severin y Miguel Arroyo. La primera, pionera del desarrollo del arte de la cerámica en el país, y la segunda, de la internacionalización de los museos y de la museografía profesional. En 1965, el escritor venezolano Guillermo Meneses escribió sobre la obra de esta artista venezolana nacida en Zagreb, que aquella famosa serie de las piedras, que Seka mostró algún tiempo, significó logros de difícil autenticidad. Era un trabajo de creación, una innovación, absolutamente pura, por lo cual la tierra cocida tomaba tono de materia rosada por el mar y se inventaba a sí misma bajo otra rugosa pasta de roca. Este análisis continuó siendo válido para toda la obra de Seka. Ella aparece en momentos en que en Venezuela el arte de la cerámica estaba desarrollándose de manera incipiente. Así, junto a otras artistas como Reina Herrera, comenzó a proveerle complejidad y destreza técnica al trabajo con la tierra. La poética que la llevó a moldear sus famosas formas ovaladas, llenas de misterio y sofisticación, ha sido una especie de elegía a la forma pura, a lo más sencillo y primigenio del génesis. El suyo ha sido un acercamiento a la forma artística como lo hizo Brancusi. Igual que el demiurgo que es dueño de sus fuerzas y posibilidades, a Seka le fue otorgado el don de conferir belleza en formas y texturas a un pedazo de arcilla. Bajo su mano, este material, ya de por sí noble, fue investido de otras cualidades, aquellas que acercan al hombre a sí mismo, aquellas que le permiten conmoverse con un objeto sencillo y bello.

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La obra de Seka puede considerarse como variaciones de un mismo tema: una forma moldeada con las manos. Redonda, curva, ovalada, alargada, achatada a veces, pero siempre la misma bola de arcilla, con un significado externo y un misterio en su interior. Externamente hay variaciones en las extraordinarias sutilezas del color y de las texturas siempre delicadas. Internamente son el recipiente que alberga un espíritu feliz que emana armoniosos efluvios. En conclusión, una cerámica de Seka es la forma en la que la mano de la artista y de la naturaleza virgen se han dado la mano con el propósito de alcanzar el absoluto. En esta artista el dominio de una técnica, la sensibilidad y el talento, unidos a una perseverancia sin límites, han dado el resultado esperado: una obra densa, coherente y hermosa.

BELGICA RODRÍGUEZ

Seka, 1960-1993, por Belgica Rodríguez | artnexus