Exposición Individualene 1994 - mar 1994· Por Susana Benko

Óscar León Jiménez

Museo de Bellas Artes

La obra del artista venezolano Óscar León Jiménez (1960-1990) fue expuesta recientemente en la Sala 4 del Museo de Bellas Artes de Caracas. Esta muestra estuvo constituida por siete instalaciones realizadas por el artista durante los años 1987 y 1988, además de textos y bocetos que formaban parte de su trabajo investigativo. Esta exposición, curada por Carmen Hernández y Renata Boede, ofrecía de entrada una seria dificultad, puesto que el artista concebía sus instalaciones de acuerdo con las especificidades del espacio arquitectónico en donde las iba a exponer. Estas obras, despojadas de su espacio original, presentan por esta razón una omisión de su sentido u objetivo para las cuales fueron inicialmente concebidas. Así, instalaciones anteriormente expuestas en el Taller Metropolitano de Artes Visuales en Caracas (hoy inexistente) o bien en el Centro de Encuentros Internacionales en Villa Arson, en Niza, pierden algo de su especificidad. Y es importante entonces comentar que el artista aprovechaba espacios dados para armar sus proyectos y reflexiones. Utilizó escaleras, ventanas, vigas, pisos, entrada de luz, etc., en instalaciones que, si bien no pudieron ser montadas para esta ocasión en el MBA, fueron, no obstante, convenientemente documentadas por medio de fotografías y documentos testimoniales. La excepción es la obra Diafragma, que expuso en ese mismo Museo en 1988, en la exposición La imaginación de la transparencia. 

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León no sólo basó su trabajo en los aspectos estructurales del espacio arquitectónico, sino que comenzó a establecer analogías a partir de estos espacios al transferir el mundo exterior al interior. Y el problema de piso y techo —dice María Elena Ramos en su presentación del catálogo— se fue haciendo más un asunto de tierra y cielo. De este modo, ventiladores, fotocopias, baldes transparentes de agua, fotografías e, incluso, la utilización de los mismos recursos de la naturaleza, filtrados o moldeados de acuerdo con las características arquitectónicas del lugar, son parte de la obra: una entrada de luz por una ventana, el reflejo de un paisaje en los recipientes de agua intencionalmente colocados en posiciones clave, etc. Así, establecía interesantes relaciones y correspondencias entre lo de adentro y lo de afuera, entre lo lleno y lo vacío, lo material y lo inmaterial. Con esto, León quería “…revelar la forma interior e imperceptible contenida en un sitio específico, que el individuo ignora en su tránsito cotidiano” (C. Hernández). Óscar León, entonces, concebía su obra a partir de lo aparentemente inexistente (o existente tal vez en la línea trazada del plano arquitectónico del lugar), así como de los objetos que dicho espacio contiene. Con esto involucraba al espectador a percibir y a sentir lo virtual del espacio que lo contiene, a sensibilizarse ante los efectos del reflejo de una luz o de una dirección que determinase su posición en ese ámbito: en fin, a invitarlo a una mayor comprensión de su lugar en el espacio que ocupa y, tal vez, a superarlo. 

SUSANA BENKO

Óscar León Jiménez, por Susana Benko | artnexus