Exposición Individualene 1994 - mar 1994· Por Maria Teresa Guerrero

Maripaz Jaramillo

Galería Diners

Durante el mes de septiembre, Maripaz Jaramillo exhibió treinta y cinco obras de su reciente producción en la Galería Diners, quebrantando así su inesperado silencio después de un inexplicable período de tres años de no exponer en Colombia. La muestra es variada en tamaños, temas y medios, plena de cambios en el tratamiento pictórico y escultórico.

La parte central de la exposición giró alrededor del bodegón, un tema que —si bien ha sido tan cercano y familiar para los artistas de todos los tiempos— en el caso de ella se había mantenido hasta ahora completamente alejado de su creación. Esto hace que se enfatice aún más el cambio que se presenta en esta muestra, ya que la artista había construido su trayectoria y éxito artístico a través de una temática en la cual predominaba la mujer y posteriormente la pareja en sus diversas situaciones. Al acercar su mirada a la naturaleza, remontándose a su contacto infantil con el campo, presenta una protesta personal por lo que sucede en la actualidad y afirma con ello su valerosa decisión de dejar a un lado todo lo que siempre le había identificado.

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La serie de bodegones se adentra en el mundo recóndito de la naturaleza tropical: flores, que se revelan en once pinturas de intenso colorido y frutas, en tres esculturas elaboradas con técnica de platería. En obras como La catleya voraz, El balcón de Rosita y Champaña, plata y cartuchos, las formas de los elementos de la naturaleza recalcan la existencia de un mundo que, además de inexplorado, conlleva fuertes raíces expresionistas capaces de trascender el problema de la exagerada violencia social de nuestro país. Su propuesta exalta el mundo natural de una manera sui generis, conservando aquellos elementos que caracterizan su lenguaje artístico personal.

Al trabajar las frutas en plata, como se aprecia en Bodegón andino y Bodegón tropical, estas se convierten en piezas semipreciosas, en las cuales es el material mismo el que se lleva gran parte del misterio. Las frutas, como elementos plásticos, no alcanzan a cautivar al espectador, ni recuerdan el dominio de las formas que tan magistralmente presentó en la serie de esculturas Show con sabrosura. El manejo de la pátina aporta una riqueza visual al conjunto y ayuda a inculcarle el secreto a estos bodegones, que se encuentran en el límite de lo zurbaranesco y lo caravaggesco. Desde hace años, cuando presentó por primera vez sus esculturas de mujeres, Maripaz Jaramillo se viene interesando por la ambientación. Por ello, en esta ocasión, las series Caribes, Durmiendo el carnaval y Show con sabrosura—trabajadas alternadamente durante los años 1991, 1992 y 1993— acompañan al tema central de la exposición. La distribución de la muestra en las diferentes áreas de la galería era manejada mediante la pintura de las paredes en diversas tonalidades, que acentúaban el clima tropical y aportaban una atmósfera plena de magia y colorido.

MARIA TERESA GUERRERO

Maripaz Jaramillo, por Maria Teresa Guerrero | artnexus