Exposición Individualene 1994 - mar 1994· Por Alberto Collazo

Eduardo Hoffmann

Galería Der Brücke

Un buen ejemplo de las vicisitudes por las que atraviesan los jóvenes artistas es la propuesta que presentó el mendocino Eduardo Hoffmann (1957) a través de sus pinturas, dibujos, objetos y una instalación en la galería Der Brücke. Con el sugestivo título Río alto que roe las estrellas, este artista integra, en la diversidad de su lenguaje plástico, una temática trascendente por medio de la metáfora.

Con una representación que fluctúa entre la figuración y la casi abstracción, nos introduce en otras polaridades desde una imagen recargada hacia otras en las que conjuga la sobriedad y la síntesis.

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Las pinturas objetos como Río de Pedro Pastor y otra Sin título, elaboradas con resina poliéster, madera, esmalte y pigmentos sobre una base de madera, pueden ser ejemplos de una composición recargada, la casi planimetría de la superficie pintada no oculta—pequeñas relaciones espaciales que logra por medio del color y del entramado que cubre toda la superficie, a esta composición agrega un objeto exento que no suma nada a la propuesta del cuadro, lindando en un mal gusto no carente de intencionalidad. Quizá el desafío radique en ese detalle de buscar integrar lo no compatible. Esta intención también es visible en la instalación Santa, en la cual la superposición de imagen y objeto sólo se une en la anécdota.

La quiebra de forma y de contenido integra los planteos de la postmodernidad, y no niega la posibilidad de relaciones trascendentes entre tiempo y espacio, así como el reconocimiento de la posteridad como es el tema del santo.

La soledad del individuo frente a la naturaleza complementa la instalación, con dos grandes paneles de papel, en los cuales el dibujo transmite coherentemente su intención. La propuesta de Hoffman es representativa de la búsqueda que hoy tienen los jóvenes plásticos, y quizá la paradoja dramática a la cual se enfrentan es que el tiempo y la historia no se pueden desechar.

ALBERTO COLLAZO

Eduardo Hoffmann, por Alberto Collazo | artnexus