Exposición Individualene 1994 - mar 1994· Por Bélgica Rodríguez

Carmela Gross

Museo de Arte Moderno

En la introducción al catálogo de la muestra de Carmela Gross, artista brasileña, Aracy Amaral puntualiza que su trabajo pertenece a la contemporaneidad del arte, que es de nuestro tiempo, identificándose con las corrientes conceptuales y con las preocupaciones experimentales de las últimas dos décadas. La muestra que la artista presentó recientemente en el MAM fue una corroboración de lo planteado por la crítica Amaral. Las obras mostraron su carácter contemporáneo, al tiempo que se inscribían en la secuencia histórica de la obra de arte. Una de las características es su planteamiento conceptual múltiple. La obra principal de la muestra fue una especie de instalación gigante sobre uno de los muros altos del salón. Allí Gross distribuyó unos cuantos elementos de madera pintados de azul, construyendo un espacio casi pictórico sobre el cual los pedazos de madera se comportan como líneas dibujadas sobre el soporte de muro. Algunos de estos elementos se movían produciendo vibración y energía sobre el campo actuante que los sujetaba, así como también una especie de celaje que se percibía como las sombras de un objeto tridimensional. En consecuencia, uno de los planteamientos conceptuales de la obra es el movimiento, otro es el uso del espacio real como soporte y la aparición sobre él de formas cambiantes en relación con otras que permanecen estables.

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Carmela Gross explora muchas de las posibilidades que le ofrece un espacio y unas cuantas formas primarias que parecen surgir de las normativas lúdicas de la representación no figurativa. Sólo un color, sólo un muro y varios elementos sobre él, le sirven para formular un discurso propio a partir de la abstracción geométrica. Si bien podría definirse como conceptual, la obra, tanto la gran instalación sobre el muro con personalidad pictórica como la serie de dibujos, continúa lo más puro de la ya tradición constructivista y geométrica, con una invasión hacia las artes del movimiento. Así se puede observar una vía novedosa a planteamientos considerados anacrónicos debido a la fuerza que la figuración neoexpresionista y realista ha tomado en los últimos años. Es evidente que Carmela Gross, se identifica con un lenguaje conceptual y abstracto como afirmación de un espacio plástico propio que tiende a una máxima expresividad de síntesis. Camino difícil en la confusión artística que reina hoy día. Su obra es una instancia avanzada entre la abstracción constructiva de los años cuarenta y las nuevas vías que se están abriendo en una suerte de “revivir de formas no figurativas, en parte aparentemente descartadas del repertorio de los artistas contemporáneos”. La exploración del espacio plástico como valor formal para Gross es fundamental. Es una manera de que las formas lo habitan real y espiritualmente, presentándose ante el espectador como un acontecimiento. Este es un espacio de la experiencia perceptual y estética. Es asimismo una metáfora radical de la soledad y de la existencia del ser. Gross con su gran pared muestra la inmensidad de la vida como energía y como propuesta plástica.

Carmela Gross, por Bélgica Rodríguez | artnexus