El Art Institute of Chicago organizó en asocio con los principales museos de Houston y de Los Ángeles una importante exposición sobre las culturas que dejaron los pueblos nómadas y sedentarios que ocuparon las regiones occidentales del hemisferio americano antes de la llegada de los europeos en el siglo XVI. Presentó un amplio panorama de las evidencias que se preservan de las tecnologías prehispánicas y sus expresiones socioculturales.
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El excelente catálogo en el que se detalla la cobertura de América ancestral arte de los paisajes sagrados, bajo la dirección del curador de Chicago, Richard F. Townsend, instigador principal de la exposición, contó asimismo con la participación de un grupo de historiadores y antropólogos que aportaron interesantes ensayos al registro publicado. Su contenido comienza con la cultura del Mimbre del suroccidente de los Estados Unidos y continúa hacia el sur por los Andes hasta la Patagonia: Entre los renombrados académicos/participantes se encuentran el profesor Miguel León-Portilla del Instituto de Investigaciones de la Universidad Autónoma de México, actual embajador de México ante la UNESCO, y el doctor Eduardo Matos Moctezuma, quien supervisó desde 1978 las excavaciones realizadas en el Templo Mayor, cerca de la Catedral de Ciudad de México y dirige ahora el Museo del Templo Mayor, donde se han reunido los frutos de este extraordinario esfuerzo. Otros de los distinguidos colaboradores de Norte y Suramérica son: Carlos Ponce Sanguinés, director del Centro de Estudios Antropológicos, La Paz, Bolivia; Juan Antonio Valdés, profesor de antropología del Instituto Nacional de Antropología, Guatemala, conocido, entre otros trabajos, por la investigación adelantada en Uxactun; y Evan Z. Vogt, de los Estados Unidos, profesor emérito de antropología y curador emérito de etnología mesoamericana en la Universidad de Harvard.
Los veintiséis ensayos constituyen tal vez la crema de los esfuerzos académicos de una generación. Si hay una fuente de ideas poco conocidas, estas provendrían quizás de la eminente antropóloga, la profesora Tatiana Proskouriakoff. La lista de objetos contiene cerca de trescientos ítems e incluye vestigios arquitectónicos fotografiados en las más diversas situaciones geográficas. Se hizo un gran énfasis en la calidad así como en la enorme diversidad de expresiones de las culturas representadas. Además de las enormes reservas que se encuentran en Norteamérica y Europa, las colecciones nacionales y los coleccionistas particulares de México, América Central, los países andinos y Chile han contribuido con importantes préstamos a la exposición.
Los antropólogos e historiadores del arte de la exposición sobre el legado de la América antigua hallaron e identificaron características comunes entre sus espacios habitacionales, centros de culto y objetos de uso (todos asuntos eminentemente prácticos), y el universo que compartían estas comunidades con otros seres vivientes. Se trata también de la época en la cual las antiguas voces de este hemisferio comienzan a hablarnos. Ejemplo de ello es el esfuerzo conjunto que permitió descifrar el código de la escritura maya y cuyo trabajo se ha centrado en las investigaciones adelantadas por un joven profesor de la Universidad de Texas en Austin. La exposición sobre América Antigua no sólo pone a nuestra disposición incidentes transitorios, sino perdurables preguntas fundamentales acerca de cómo un pueblo identifica unidades en la expresión de pueblos enteros en sus propios tiempos y lugares.
Textos originales en inglés traducidos por Magdalena Holguín.
DONALD GOODALL
