Exposición Individualjun 2018 - ago 2018· Por Hélcio Magalhães

Thiago Rocha Pitta

Galeria Millan

Thiago Rocha Pitta presenta un conjunto de trabajos producidos en un diálogo sistémico entre su hacer artístico y la naturaleza. Concebidos entre 2017 y 2018, la exposición organizada por la Galería Millan transita por diversos soportes, como fresco, acuarela, escultura y video, colocando como protagonista la vida de microorganismos ancestrales que cambiaron, drásticamente, la composición química de la atmósfera de la Tierra, asuntos que se apoderan de los sentidos del artista y emergen en su proceso de trabajo. El conjunto de obras expuestas hace eco a los sentidos de la formación de la vida en nuestro planeta.

Thiago Rocha ha tratado su creación a partir de una fascinación profunda por las transformaciones sutiles de su entorno, abriendo un nuevo capítulo en su investigación del medioambiente, profundizando una zambullida en el origen, la historia natural.

La contemplación de esa obra posibilita al espectador una entrada en una especie de cuarta dimensión, a partir de un desfile de imágenes simbólicas relacionadas con formaciones geológicas y, consecuentemente, reacciones químicas, físicas y biológicas: la lenta erosión y la alteración de la arena del desierto, el descenso de una neblina y las fluctuaciones de formaciones subacuáticas. Sus obras han capturado la vibración de un planeta vivo por medio del entrenamiento de la vista del observador sobre las lentas transformaciones materiales, las progresiones físicas de minúsculas partículas de un territorio y las alteraciones repentinas sobre ellas a lo largo del tiempo.

Exposición Individual: Thiago Rocha Pitta — imagen 1
Thiago Rocha Pitta. Sin título, 2018. Instalación con cemento sobre tela, musgos y vegetales sobre tierra. 206 x 206 x 610 cm (81 7⁄64 x 81 7⁄64 x 240 5⁄32 pulgadas).

Esas ideas se manifiestan en la exposición mediante el compromiso del artista con los asuntos ambientales desde 2014, cuando al retornar a su casa, en São Paulo, después de un viaje a Noruega, se encontró con su jardín seco, muerto. La experiencia lo dejó profundamente conturbado, al punto de sentirse deprimido. Como respuesta, Thiago Rocha se dedicó a recuperar su jardín, y en esa actividad surgió el “devenir” con resonancia y amplificación a grandes significados, que instigaron al artista a una investigación sobre la naturaleza, el renacer, los movimientos cíclicos, los ritmos de la tierra, de las estaciones, de los océanos, del universo, y un gran interés por el color verde, que presta su nombre al título de la exposición.

El color no solo evoca los paisajes de las selvas brasileras sino que puede ser considerado como sinónimo de diversos ecosistemas alrededor del mundo. Utilizando un vasto espectro, matices y gradaciones contenidos entre el verde y el azul, él teje visiones abstractas de la tierra y del mar que irrumpen en nuestra mirada con energía.

Toda esa relación aparece notablemente marcada por la influencia de sus lugares de vida y estadías. Thiago Rocha es oriundo del estado de Minas Gerais, de la ciudad de Tiradentes, región poblada por las imágenes simbólicas del barroco, como también lugar en donde se manifiestan diversos ritmos de la naturaleza. El artista también vivió en Petrópolis, donde tuvo una experiencia con las montañas, principalmente la vista de la Sierra de los Órganos, los senderos, cascadas, ríos y riachuelos que componen un rico repertorio para la manifestación de su hacer creativo.

La vivacidad de las imágenes producidas por el artista se ve acentuada por medio de la implementación de la técnica tradicional del fresco, en la que los pigmentos se aplican directamente sobre una capa húmeda compuesta por cal y arena, con el resultado de superficies frescas.

La escogencia de esa técnica por Thiago Rocha –cuyo proceso conlleva la evaporación, el endurecimiento y la liberación de calor– establece una clara conexión con los ciclos geológicos abordados en la exposición, que se exhiben en un sistema único, donde todas las cosas se relacionan e interfieren entre sí.

En el inicio de la exposición se ve una acuarela producida con la mezcla de los colores azul y amarillo, en un movimiento circular que los transforma en verde. La primera acuarela introduce al visitante a una especie de sintonía fina con el ritmo del universo en movimiento constante, que se relaciona directamente con la segunda sala expositiva, en donde se organizan los frescos. El soporte mismo es una metáfora de la vida y de las relaciones fisicoquímicas del planeta y del universo, sintetizadas en la elaboración por el ciclo del carbono, recreado y ordenado en su taller. Sobre esos soportes se construyen las imágenes manejadas por el artista a partir de reacciones químicas e interferencias, cuyo tema son las cianobacterias: microorganismos de coloración verde azulada, las primeras formas de vida desarrolladas en la Tierra, hasta ahora encontradas; hay fósiles de cianobacterias con más de 3.700 millones de años. Mediante la fotosíntesis, las cianobacterias fueron las causantes de la oxigenación del planeta, comenta el artista.

En el centro de ese espacio expositivo se exhibe una cueva, y desde dentro de esta se construye un terrario realizado con musgos. La caverna es un símbolo universal de origen, nacimiento y protección. También es una representación del útero materno, y también se relaciona en la mitología griega con el mundo de las ilusiones descrito por Platón. La caverna es un mito transversal en muchas religiones y culturas. También se la describe en varios pasajes de la literatura mundial como el lugar para meditar y reflexionar.

Para Thiago Rocha, esta instalación es una metáfora, una caverna de bolsillo, que se relaciona con el andariego, aquel que vive y explora todos los lugares. En cada exposición, ella toma otro significado, y el artista viene trabajando y reconfigurando esa idea a partir de una tolda petrificada, de tela y cemento, en la que los dobleces son una presencia importante de la influencia barroca sobre el artista minero.

El formato de la instalación, más allá de la inmediata conexión barroca, reproduce los paisajes montañosos de Río de Janeiro, la Sierra de los Órganos. Como un caracol que carga consigo su casa, Thiago Rocha viene presentando su caverna, llevándola consigo, simbólicamente, en varias exposiciones por el mundo. En esa obra, él procura excavar, trabajar con la esencia terrestre, cubierta por la grama. Construyendo un juego en que el campo acampa en las intervenciones urbanas, como ciudades o construcciones, crea un diálogo mítico de renaturalización del ambiente. La idea de la caverna que sirve de lugar para que el campo acampe en la ciudad evolucionó hacia la ermita o lugar de contemplación, de meditación, del propio artista.

En el último piso de la galería se muestra la instalación videográfica Antes del amanecer, un video de 12 minutos y 24 segundos, producido en 2017. La película fue grabada en Australia, en Hamelin Pool, en la costa oeste del país, donde los organismos que son el tema de la investigación del artista, las cianobacterias se encuentran en abundancia. La rica concentración orgánica de las cianobacterias forman estructuras similares a las formaciones rocosas, llamadas estromatolitos, presentes en ese lugar hace miles de millones de años. La instalación presenta esas formaciones, casi inmóvil, en las que el espectador tiene la impresión de la suspensión del tiempo y del espacio, así como de la inmovilidad.

HéLCIO MAGALHÃES

Thiago Rocha Pitta, por Hélcio Magalhães | artnexus