Exposición Individualjun 2018 - ago 2018· Por Elvis Fuentes

Saint Clair Cemin

Paul Kasmin Gallery

Los mitos, personajes y formas de la Antigüedad clásica parecen volver a generar interés en cualquier parcela del medio cultural, a juzgar por los seriales de Netflix, la renovada Diana como la Mujer Maravilla de las tiras cómicas y el universo cinemático Marvel o la más reciente muestra personal de Saint Clair Cemin en Paul Kasmin Gallery. Titulada Edipo rey, y basada en la tragedia homónima de Sófocles, presenta una obra única compuesta por veinte escenas escultóricas fundidas en bronce y colocadas sobre pedestales de formas sugestivas como columnas. Estas escenas representan momentos clave de la historia trágica de Edipo y buscan reflexionar sobre las acciones humanas frente al destino. La exposición se completa con otras tres esculturas monumentales independientes.

En una sala demasiado pequeña para albergar la obra principal, Cemin situó los pedestales en forma de herradura, con la excepción de una pieza central, que representa al adivino Tiresias, ciego pero dotado del poder de la clarividencia, sentado en un bloque con los hombros extendidos y abiertos. Más que un personaje de la historia, que lo es, Tiresias se convierte en narrador, o sea, articulador del mito trágico desde la fuerza de la palabra profética. La disposición de obras alrededor es un vago reminiscente del anfiteatro, donde la tragedia sería representada periódicamente en honor de dioses, semidioses y héroes humanos.

Exposición Individual: Saint Clair Cemin  — imagen 1
Saint Clair Cemin. Tiresias, 2017. Bronce. 35.6 x 26.7 x 30.5 cm (14 x 10 1/2 x 12 pulgadas).

Considerado un escultor postmoderno por su vasto diapasón de estilos, ya sea el surrealismo, el minimalismo o el neobarroco, Cemin se encuentra en su propio elemento cuando realiza este tipo de obras en diálogo con la historia del arte. En el modelado de las figuras y en el tratamiento de la superficie encontramos varios espectros artísticos de excelencia, desde el modernismo expresionista de Auguste Rodin hasta la absurdidad orgánica de María Martins. No obstante su exquisita ejecución, resalta en algunas escenas un aspecto carnavalesco que tiene su origen en el interés de Cemin por las formas del arte popular brasileño, en particular los grupos de esculturas narrativas de larga historia como las Estaciones de la Cruz en la imaginería católica. Es por eso que algunas obras muestran la clara intención ecléctica y hasta sincrética del postmodernismo.

Por ejemplo, La esfinge está planteada como una especie de Anunciación. La portentosa figura mítica se afinca sobre el capitel de una columna y se inclina hacia Edipo, quien aparece sentado y correspondiendo con un gesto de la mano alzada en el momento de descifrar el acertijo. En otras escenas, como el Mensajero de Corintios, las terminaciones de las figuras denotan cierto deje fantástico, incluso caricaturesco y burlón, aspecto típico de las escenas de género, que es donde a menudo el arte culto entronca con el arte popular. Esto se repite en Anta Tiresias y El amigo borracho. Incluso dentro de las mismas composiciones, el estilo de representación puede variar de una figura a la otra, en particular en aquellas escenas donde aparece el protagonista, como en Edipo conoce a Yocasta, Edipo en Delfos y Antígona lleva de la mano a Edipo ciego. En todos los casos, la figura del héroe denota rasgos de la deformación expresionista, que culmina en Edipo en el exilio, donde los rasgos individuales del personaje desaparecen en una masa moldeada por la fuerza del destino. El estilo aquí es uniforme en su deformidad, pues Edipo ha encontrado la soledad de su fatal itinerario.

En las obras donde la tensión dramática se agudiza, Cemin elimina los elementos formales que puedan distraer y se concentra en las figuras en las que el conflicto tiene lugar. Por ejemplo, Edipo ciego nos muestra al personaje de rodillas, con los brazos y la cabeza levantados hacia el cielo en gesto de súplica; está desnudo, ligeramente encorvado hacia atrás y ladeado, como denotando la pérdida de equilibrio, a pesar de su arraigo en la tierra, donde las piernas parecen fundirse con la base. Sin embargo, toda la composición dirige la mirada hacia los ojos, que han salido de sus cuencas y forman sendos conos. Del mismo modo, en La muerte de Yocasta Cemin aísla la figura y nos presenta una composición que desborda el marco que delimita la base de bronce. Como el héroe trágico que busca evadir su destino, Yocasta se arquea en un gesto final que solo termina en fútil intento. En cierto sentido, esta figura dialoga con la escultura El arco de la histeria, de Louise Bourgeois, solo que en la obra de Cemin la forma no aparece contenida y perfectamente suspendida en el aire, sino descolocada con respecto al centro de tensión agónica, que es la base de la escultura, su destino como objeto de contemplación en la galería de arte.

Las esculturas restantes contrastan con las escenas por su gran escala y la combinación de materiales y técnicas. En ellas Cemin oscila entre la figuración y la abstracción, la talla directa y la fundición, pero apenas si añadía demasiado al conjunto inicial.

ELVIS FUENTES

Saint Clair Cemin, por Elvis Fuentes | artnexus