Exposición Individualjun 2018 - ago 2018· Por Alessandra Simões

Renata Tassinari

LURIXS: Arte Contemporânea

Dar vida a un universo autónomo del color. Esta es la sensación provocada por la obra de la artista Renata Tassinari, que expuso recientemente su trabajo en la individual La espesura del color, en Lurixs: Arte Contemporáneo, en Río de Janeiro. Con la curaduría de Felipe Scovino, la exposición presentó quince trabajos –diez pinturas y cinco dibujos (pintura sobre papel)– realizados entre el 2015 y el 2017, en los que se aprecian planos geometrizados por colores sobre papel o estructuras de acrílico en lugar de telas, resultado de una investigación que la artista paulista adelanta desde 2003.

El refinamiento de Renata Tassinari con el color a lo largo de esos años hizo que alcanzara una especie de ápice en su trayectoria, testimoniado por las superficies lisas y homogéneas de las piezas. La materialidad, la solidez, el brillo, la saturación, son algunos de los elementos cromáticos investigados a fondo, en un proceso de purificación tonal que hace que el color casi gane vida propia: acompañan el movimiento de la luz que penetra la superficie de las chapas acrílicas, retornando a los ojos del espectador con densidad y al mismo tiempo la ligereza que provoca la sensación de levitación del color.

Exposición Individual: Renata Tassinari — imagen 1
Renata Tassinari. Sin título, 2016. Óleo y grafito sobre papel. 70 x 200 cm (27 9⁄16 x 78 47⁄64 pulgadas).

La escogencia de tonos inusitados y de cajas acrílicas aproxima su trabajo al diseño, a partir de una clave bastante explorada en el arte contemporáneo y de su antepasado “mondrianesco”, como hacen Brice Marden y Barnett Newman. Las superficies creadas por Renata Tassinari son sintéticas, brillantes y delineadas por formas geométricas bien delimitadas, sin embargo, provocan dudas: ¿son rectángulos y cuadrados sueltos, yuxtapuestos, o se trata de una superficie continua? ¿La pintura es realizada sobre tela por detrás de la caja acrílica o el color se aplica directamente sobre la placa industrializada?

Resulta fundamental situar el trabajo de Renata Tassinari en la experiencia minimalista. Sobrepasar los conceptos tradicionales de la necesidad de un soporte, estudiar las posibilidades estéticas de la composición, no a través de pinturas o esculturas, sino a partir de estructuras bi- o tridimensionales que se pueden llamar “objetos”, son estrategias que revelan la capacidad fenomenológica del arte para provocar una experiencia.

Renata Tassinari cuenta que la estructura de sus trabajos se inspira en la arquitectura urbana –fachadas, puertas y ventanas– de líneas y ángulos rectos, exclusivamente. El diseño de la estructura de las pinturas se transforma en cajas de acrílico de cinco centímetros de profundidad. La parte interna de esas cajas se pinta con acrílicos y la parte externa gana capas de pintura al óleo, sin sobreponerse. El contraste en las características de los materiales, el brillo de la placa acrílica, la opacidad del óleo en el plano externo y de madera, más el hilo de color blanco en los bordes del soporte, crean un volumen que proyecta los planos pintados hacia el espacio.

Graduada en Artes Plásticas en la Fundación Armando Álvares Penteado (Faap-SP), Renata Tassinari inicia su producción con pinturas que mezclan elementos figurativos y gestualidad plástica, características bastante destacadas en las pinturas de la llamada generación 80. Luego, tales elementos van desapareciendo paulatinamente, dando lugar a una investigación importante con el color, que luego se transforma en distintivo de sus trabajos. Los aspectos cromáticos fueron investigados a partir de su relación con la materia y con el soporte, agregando a la superficie de la tela elementos dispares como lijas, maderas, cauchos, cartón, plomo, etc., o sirviéndose de diferentes técnicas como encáustica y esmalte sintético, además de la pintura al óleo.

Los colores y la materialidad son los que generan la impresión de relieve y depresión, pero la estructura es absolutamente plana. A los ojos del espectador, es casi un truco de magia. Y ahí entra otro recurso autoral: ella crea su paleta cromática y todos los colores son bienvenidos. “Transmitir ese carácter expansivo al color definitivamente no es poca cosa. Transformar el color en algo que mágicamente avanza en dirección al espacio y que en otros casos, dentro de su obra, concretamente gana un espesor o doblez, como es el caso de las pinturas recientes que fabrican una imagen, como escribí hace poco, de fractura, son características notables en el trabajo de la artista”, elogió el curador Felipe Scovino.

En la exposición, la serie Linternas, formada por módulos de acrílico pintados e instalados en la pared en líneas paralelas verticales u horizontales, generaba la ilusión de haces de luz encendidos. “A partir de las Linternas, los trabajos aumentaron su relación con el espacio”, dijo la artista. El conjunto más reciente de esta muestra es el titulado Beiras (Bordes), que son un desarrollo de las Linternas, de apariencia más económica en la forma (más estrecha) y composición de colores (tonos rebajados).

En las pinturas sobre papel, que la artista prefirió llamar dibujos, el plano está dividido con líneas de grafito en cuadrados y rectángulos. Algunos campos se eligen para recibir pintura al óleo en tonos intensos o suaves. Ambos demuestran un toque de levedad, como si el papel mereciera un contacto más fluido por ser frágil. “En tiempos de una desatención acelerada, las obras de la artista nos llevan a detenernos en los detalles, las minucias y las singularidades”, resumió el curador Felipe Scovino.

ALESSANDRA SIMÕES

Renata Tassinari, por Alessandra Simões | artnexus