Exposición Individualjun 2018 - ago 2018· Por Susana Benko

Malu Valerio

Hacienda La Trinidad, Parque Cultural

La obra textil de la artista Malu Valerio (Cumaná, edo. Sucre, 1982) trasciende la laboriosidad y el detallismo propios de su medio. Sus dos exposiciones individuales, Fámula, el hábitat conocido, en el Centro de Bellas Artes Ateneo de Maracaibo, realizada en octubre 2017, y La persistencia de lo invisible, inaugurada en Caracas el pasado mes de febrero en la Hacienda La Trinidad-Parque Cultural, así lo demuestran.

Esta apreciación se hace evidente tanto en el detalle menudo de un bordado como en la visión de conjunto de la exposición. En esta muestra, labores como el bordado, el tejido, el corte de telas y la costura trascienden su condición artesanal para conformar lo que llamamos arte textil. Solo que en el caso de Malu Valerio se trata de una propuesta conceptualmente densa, que toca temas sensibles y de gran importancia en torno a la mujer.

Bordar, coser o tejer son actividades que por tradición y por convencionalismo social se asocian a lo doméstico, a lo femenino, “al hogar”. En síntesis, a esa educación asignada a la mujer. Usando estos recursos, la artista pone en tela de juicio estos preconceptos, y por medio de imágenes, objetos, frases, o tan solo palabras alusivas, deja al descubierto tanto su intimidad corporal y emocional como su rol social.

Exposición Individual: Malu Valerio — imagen 1
Malu Valerio. Es una buena chica II, 2017. Detalle. Sedalina y algodón bordados sobre elementos diversos teñidos con tinta de frijoles bayos y semilla de aguacate. Dimensiones variables. Fotografía: ©Julio Loaiza.

Estos bordados develan realidades intangibles, no visibles, de la experiencia femenina. Bordar, aquí, implica expresar diversos contenidos, a veces susurrados, otros violentos, asentados en la memoria, que, desde el silencio, se manifiestan a través de esta ardua y menuda labor. La artista lleva a cabo este proyecto creativo con indudable persistencia: porque lo construye a partir de cada diminuta puntada, hecho de paciencia, donde un cúmulo de imágenes comienzan a discurrir en un tiempo casi indefinido. De allí el título de la exposición: La persistencia de lo invisible.

Conceptos tales como identidad, violencia de género, autoaceptación, reconocimiento de sí misma aparecen luego de un proceso de revisión de su propia interioridad y vida familiar. Hay en esto un juego de escalas: de lo íntimo o personal a lo macro o social. Las imágenes –como las palabras que nombran vivencias o situaciones– se proyectan y materializan en trazos, en pespuntes y, por supuesto, en el bordado. Cada obra es la narración de una crónica particular, algunas derivadas de un contexto determinado. Esto es explícito tanto en sus libros hechos a mano como en sus series de carácter instalativo.

En 2015 inició la serie Es una buena chica. Son piezas bidimensionales desplegadas en la pared que tratan el tema de la violencia de género. Bordados de partes corporales femeninas desmembradas se adosan a soportes forrados con pantalones de hombre. La desproporción establecida entre el soporte (presencia masculina) y las diminutas figuras bordadas induce a una interesante reflexión sobre el uso –y abuso– de poder entre géneros. Luego, en 2017, realiza Es una buena chica II, instalación textil conformada por diversas piezas que aluden a diversos aspectos de este tema. Una de ellas consiste en la secuencia fotográfica del cuerpo real de la artista. Se trata, como ella misma señala, de una aproximación al cuerpo con la voluntad de reconstruirse, una forma de sanación interior mediante la reunificación simbólica de sus partes, ya sea a través del bordado, la costura, o mediante la expresión siendo una buena chica.

Libro de la feminidad (2015) y Dobladillo desarmado (2017) son dos libros de tela, cuyas inscripciones e imágenes remiten a situaciones específicas. El primero resulta de una investigación acerca de la vida de Luisa Cáceres de Arismendi, heroína y esposa de uno de los próceres de la independencia venezolana. De allí derivan imágenes y símbolos que denotan aspectos del mundo femenino del siglo XIX. El segundo libro, cuyas páginas de lino fueron significativamente teñidas con tinta de caoba, se centra en los hechos de violencia ocurridos en Venezuela en 2017. Sus páginas susurran estas experiencias apenas con palabras y grafismos hilados. Ambas piezas remiten a la heroicidad como valor en dos momentos épicos de nuestra historia.

La Mujer Invisible, Formulario de contacto (2016-2017) muestra de manera sutil la existencia casi invisible de una mujer fundamental en la vida y obra de Armando Reverón: Juanita Mota. Se trata de un conjunto de objetos y escrituras bordados que denotan no sólo su identidad y posición social, sino cómo su abnegación hacia ese hombre tan particular constituyó, según la artista, su propia realización.

No podía faltar un Glosario de las artes domésticas (2017). El aprendizaje sobre lo cotidiano del hogar es leído –visto– como una crónica desde la imagen y la palabra. Allí están todas las labores que conforman el arte de ser una hacendosa mujer.

En el video La persistencia de lo visible (2018), la artista asume el bordado como una acción corporal. Con el mar de Lechería, estado Anzoátegui, de fondo, ella signa el lugar donde actualmente habita y se identifica. Así, tocando el hilo, expresa su necesidad de volver a sus fuentes originarias: el mar. Y con esto, materializar realidades con sus manos.

SUSANA BENKO

Malu Valerio, por Susana Benko | artnexus