Exposición Individualjun 2018 - ago 2018· Por Sylvia Werneck

Jeanete Musatti

Galeria Bolsa de Arte

Coleccionar es, en gran medida, dedicar una atención ampliada a los detalles de una determinada categoría de objeto. El coleccionista se encanta con cada variante que un ítem presenta en relación con sus similares. Está dominado por una intensa curiosidad sobre todo lo que rodea su foco de interés. Desea conocerlo más y más. Walter Benjamin menciona, al respecto del sentimiento en relación con su biblioteca, un “mar de agua viva de recuerdos que fluye en la dirección de cualquier coleccionista ocupado con lo que es suyo. De hecho, toda pasión limita con un caos, pero la del coleccionista, con el de sus recuerdos”1. El pensador alemán se refiere a experiencias vividas y almacenadas en los rincones del alma; para la artista Jeanete Musatti, la colección tiene un sentido bastante diferente, y no se atiene a ningún compromiso con hechos. Las historias que sus composiciones crean pueden o no narrar acontecimientos, pueden aludir a memorias subjetivas o ser absolutamente surreales y ficticias, fabulaciones de universos oníricos totalmente aleatorios. En la individual Sin título, en la galería Bolsa de Arte (São Paulo), objetos recabados en innumerables viajes de la artista por todo el mundo están arreglados en las más variadas disposiciones y en relaciones únicas. De cristales a camafeos, de zapatos a anteojos, pequeños muñecos de plástico o plantas artificiales, aparentemente cualquier cosa puede atraer la mirada de Musatti, quien armará sus peculiares “dioramas” en vitrinas ante las que hay que detenerse durante bastante tiempo a fin de abarcar todos los elementos de la composición. Se nota gran cuidado en los arreglos, en las relaciones cromáticas y en el equilibrio de elementos dentro de la composición. El humor, el esmero y la elegancia se hacen evidentes en cada trabajo, ya esté conformado por pocos o muchos componentes.

Exposición Individual: Jeanete Musatti — imagen 1
Jeanete Musatti. Nascimento e longevidade (Nacimiento y longevidad), 2016-2017. Caucho, agua marina y cerámica Russel Wright. 40 x 40 x 40 cm (15 3⁄4 x 15 3⁄4 x 15 3⁄4 pulgadas).

Los temas son los más diversos posibles, pero no siempre tan claros como Gran Premio Ascot, de 2017, donde una cabeza de caballo, en malaquita, una tarjeta y plumas están dispuestas sobre una capa de obsidianas. Coala trans, también de 2017, un animal de peluche aderezado con collar y aretes dentro de una palangana sobre un círculo de granito, pretende discutir asuntos de género ¿o los límites del lenguaje del arte contemporáneo. ¿Cuál es la crítica implícita en la instalación de sillas miniatura dispuestas en círculo y titulada Reunión de críticos (2018)? El conjunto Pantanal recrea paisajes imaginarios usando, irónicamente, plantas de plástico y animales de resina encontrados en almacenes de souvenirs. Algunos cristales en ciertas obras están usados por su carga mística y simbólica. Como la aguamarina, piedra que tiene como uno de sus atributos la energía de la vitalidad, en Nacimiento y longevidad (2016/2017), composición en la que los cristales de esta gema están colocados en relación con un feto de plástico y utensilios de cerámica.

Hay espacio para la producción anterior de Musatti. En la sala del fondo de la galería están dispuestos trabajos más antiguos de la artista, muchos sin título y varios de ellos con clara inspiración política, que comentan sobre eventos significativos para la humanidad en general. Pero se destacan, particularmente, los ejemplares de la serie Dibujos ritmados, de 1982. Se trata de ejercicios de flujo y pausa de trazos con bolígrafo negro y rojo repetidos obsesiva y rítmicamente sobre hojas de papel arroz de modestas dimensiones. Aunque parezcan estéticamente muy distantes de las obras más recientes, hay una unión entre los dos momentos creativos, la construcción detallada y controlada del campo compositivo. En el caso de los dibujos de la década de 1980, el proceso es más evidente; el ritmo, la repetición y lo serial transparentan el ejercicio de control llevado a cabo por la artista, casi como un desafío de mantenerse fiel a una determinación de ritmo o dirección autoimpuesta. Aquí y allí, hay una perturbación en el patrón general del plano, pero aun así se respeta una armonía formal. El conjunto se presenta, más que como partituras, como códigos de un lenguaje que no somos capaces de descifrar; o tal vez como constelaciones de universos imaginarios o imaginados. El misterio, lo indefinible que permanece subyacente en las cajas con escenas compuestas por elementos disparatados que relatan historias o cuentos2, también se manifiesta en estos dibujos. Más que decodificar, tal vez sea más importante el ejercicio de la imaginación sin amarras, tanto en el desarrollo de cada trabajo por parte de la artista (que el curador Ricardo Resende describe como frenético, con Musatti moviéndose entre más de un proyecto, cambiando elementos, volviendo, reconfigurando) como por parte del receptor que llega hasta aquí con su propia carga de conceptos y expectativas.

El cuerpo de trabajo de Musatti permaneció por largos períodos fuera del sistema del arte, guardado en su propia casa/taller. En esta exposición está presentado menos como retrospectiva que como generosa escogencia de la producción de una creadora poco convencional, dueña de una actitud lo bastante segura como para transitar por diversos lenguajes y vertientes con gracia y fluidez.

NOTAS

1. Walter Benjamin, “Desempacando mi biblioteca”. En Calle de dirección única. Obras escogidas, vol. 2. Ed. Brasiliense, 1987.

2. En portugués hay un juego de palabras difícilmente traducible: histórias ou estórias.

SYLVIA WERNECK

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