Exposición Individualjun 2018 - ago 2018· Por Ayelén Vázquez

Gabriel Baggio

Zmud

Gabriel Baggio presentó su última exposición, Fabers, en la galería Zmud, cuya producción se enmarca en uno de los ejes centrales del artista, que consiste en desarrollar performances donde aprende diferentes oficios. Estos generalmente se encuentran vinculados con intereses personales, atravesados por lo doméstico o lo familiar; como la experiencia Agarradera tejida al crochet, realizada en 2007, o Picante Pollo, realizada en 2008 en el MALBA, junto a Nicolasa Choque. Incluso cabe mencionar su primera performance, titulada Sopa, realizada en 2002, donde el artista, junto a su madre y abuela, aprendía a cocinar una receta de tradición familiar que fue probada por el público y por dos degustadoras profesionales que analizaban las sutiles diferencias de cada una de las tres sopas. Este tipo de proyectos se inscriben dentro de la estética relacional que, a diferencia de la obra tradicional, administra su temporalidad generando encuentros o citas en los que se produce la experiencia.

En esta oportunidad se centró en el aprendizaje de la construcción de pisos hidráulicos, que se originó en el marco de la residencia artística YAXS, realizada el año pasado en Guatemala, donde Baggio conoció a Moisés, un artesano del lugar que le enseñó el oficio. La pieza central de la muestra está conformada por treinta y seis baldosas que componen el diseño creado por Baggio, el cual fue montado sobre una estructura de hierro y colgado sobre la pared principal. A diferencia del diseño tradicional de los pisos hidráulicos de origen europeo, Baggio compuso su dibujo a partir de flores típicas de la pampa. También se incluyeron en la muestra otros dos posibles diseños de suelos realizados en témpera sobre papel.

Exposición Individual: Gabriel Baggio — imagen 1
Gabriel Baggio. Clavel del aire, salvia guaranitica y flor de la tarde, 2017. Piso calcáreo. Pieza única. 100 x 100 cm (39 3⁄8 x 39 3⁄8 pulgadas). Foto: Javier Agustín Rojas. Cortesía: ZMUD.

Si Baggio se dedicó en otras oportunidades a aprender el oficio en el espacio de exhibición generando un encuentro delimitado y administrando su propia temporalidad, aquí el recurso fue otro, y solo quedó el registro de ese aprendizaje. La muestra en la galería contó con un video en loop que registró el momento en que el artista aprendía el oficio junto al artesano y sus ayudantes, que lo guiaron paso a paso. Allí observamos cómo esa transmisión de un saber se genera en el marco de una experiencia relacional determinada por la calidad del tiempo compartido. Se conecta también con el espacio íntimo del taller y la decisión de Baggio de copiar las herramientas del artesano y trasladarlas de Guatemala a la exposición. Para ello, realizó un molde de cada uno de los instrumentos, los copió en cerámica y cubrió con oro en polvo. A pesar de que estos útiles manipulados para el trabajo se volvieron herramientas inútiles, este baño de sacralidad permitió la visibilidad de las instancias materiales del trabajo. Del mismo modo, el artista decidió incluir como objetos de exhibición materiales de descarte y trozos de pisos que sirvieron para la realización del diseño principal. Parte de este material de descarte fue ubicado en el suelo, mientras que la suerte fue diferente para otras pruebas de color que fueron montadas y colgadas en la pared.

En proyectos anteriores de Gabriel Baggio observamos que dentro de sus performances interviene la noción de lo site-specific a partir de la importancia que adquiere el lugar elegido para su realización, como por ejemplo el proyecto realizado en 2002 en la casa de su abuela. Aquí, nuevamente, el espacio específico del taller también cobra importancia y es traído al lugar de exposición a través de diferentes objetos que lo habitan como sus herramientas, los materiales de descarte o los manteles que cubrieron la mesa de trabajo.

En esta búsqueda de visibilizar la transmisión de un conocimiento y quizás elevar su categoría, Baggio repite una operación con cierta ironía, donde las herramientas no sirven para trabajar y los suelos no se pisan. De alguna manera, esta operación cobra mayor sentido en un contexto donde la fabricación de pisos hidráulicos es cada vez menor, dado que implican un proceso de fabricación que se realiza pieza por pieza a través del uso de matrices sobre las que se aplica el cemento pigmentado que luego construye el diseño del mosaico.

AYELÉN VÁZQUEZ

Gabriel Baggio, por Ayelén Vázquez | artnexus