Exposición Individualjun 2018 - ago 2018· Por Katherine Chacón

Clemencia Labin y Alex Trimino

Diana Lowenstein Gallery

Un feliz encuentro de obras en perfecto diálogo tuvo lugar en Diana Lowenstein Gallery con la exposición Contrapunto (Counterpoint), que reunió trabajos recientes de las artistas Clemencia Labin y Alex Trimino. El nombre de la muestra no pudo ser más acertado, al estar referido a la relación que, en composición musical, se establece entre voces independientes que se hacen equilibradas y armónicas, para crear un todo de intensa expresividad. Este todo –el espacio de la galería– fue el resultado del atinado montaje de la exposición, que logró una cabal integración de las piezas –irreverentes, libérrimas, llenas de mixturas y colorido– de ambas creadoras.

Clemencia Labin es una artista venezolana que reside en Alemania desde 1975. Se graduó en 1990 de la Academia de Arte de Hamburgo, y en su ya larga trayectoria destaca el haber representado a su país natal en la 54 Bienal de Venecia en 2011.

Su trabajo se caracteriza por el personalísimo lenguaje que utiliza para la creación de sorprendentes formulaciones plásticas cargadas de una abierta sensualidad. Esta se expresa mediante atípicas combinaciones de colores y texturas, la creación de volúmenes blandos, la insistencia en curvas y redondeces, y, en general, en la emergencia de un universo formal orgánico y voluptuoso. 

Exposición Individual: Clemencia Labin y Alex Trimino — imagen 1
Alex Trimino. Binocular Dispariry and Disillusionment - The Land of Shadows (Disparidad binocular y Desilusión - la tierra de las sombras), 2016-2017. Técnica mixta: neón, tubos fluorescentes, tejido, gancho de crochet, fibras y objetos encontrados. Dimensiones variables. Foto: Katherine Chacón.

Elaborado con desparpajo, humor e ironía, desde una subjetividad que se nutre de lo personal y de lo colectivo, el vocabulario formal de Labin se relaciona con una indagación llevada a cabo tanto en los aspectos arquetípicos de lo femenino como en la visualidad barroca y, más propiamente, caribeña, de su país de origen. Su trabajo imbrica la reconsideración contemporánea de los procesos artesanales, una desenvuelta experimentación en materiales, formas y volúmenes, y el adentramiento y superación tanto de las estrategias expresivas de la pintura –que le permiten llevar el color a la materialidad háptica– como de la sintaxis del lenguaje abstracto, dando cuerpo al “anhelo” espacial de las formas y evidenciando su vinculación con los recónditos mecanismos de la imaginación. 

En Contrapunto, Labin exhibió Cosidos –collages hechos con trozos de tela, algodón-poliéster, costuras, hilos y acrílico–; Pulpas –cojines de forma orgánica elaborados con licra de colores contrastantes, rellenos de algodón-poliéster y pintados con acrílico–; la Columna Layla –un volumen blando vertical relleno de algodón-poliéster y hecho con sucesión de telas estampadas que replican los segmentos superpuestos de un tótem– y Scenarios, croquis urbanos efímeros ejecutados sobre la pared, utilizando telas, crayones, cinta plástica autoadhesiva y volúmenes acolchados.

Exposición Individual: Clemencia Labin y Alex Trimino — imagen 2
Clemencia Labin. Gran Pulpa Aimara, 2009. Licra de Bikini y algodón poliester. 39 3/8 x 31 1/2 x 9 7/8 pulgadas (39 3/8 x 31 1/2 x 9 7/8 pulgadas). Photo: Katherine Chacón.

Alex Trimino es una artista colombiana que vive en Miami. En 2012 obtuvo una maestría en Bellas Artes de la Universidad de Florida y asistió a la Ox-Bow Artist Residency del Art Institute of Chicago, como beneficiaria de la beca de la Fundación Joan Mitchell para artistas visuales.

Trimino crea ensamblajes e instalaciones que se caracterizan por la utilización de luces de colores en combinación con materiales y objetos de diversa índole y procedencia. Junto a los tubos de neón y fluorescentes, la artista incorpora materiales naturales –como trozos de madera, troncos o fibras vegetales–, fragmentos de textiles artesanales –ganchillo, tejidos diversos, borlas, etcétera– y materiales industriales, como cables, tubos y láminas plásticas, entre otros. Sus esculturas replican la configuración de los vestigios urbanos creados por agregación caprichosa de elementos. En ellas, cada objeto sumado al ensamblaje actúa como un trozo palpable de la realidad, que junto a los otros se “han compuesto” de un modo precario y fragmentario, en una especie de proceso aluvional. La artista mezcla también objetos nuevos con materiales encontrados o de desecho, haciendo aún más complejo este carácter heterogéneo de sus ensamblajes lumínicos.

La serie Totemic está conformada por piezas verticales, cuyos ejes son determinados por tubos de neón. En Totemic Lore II, por ejemplo, tubos de luz curvos son dispuestos sobre un tronco de madera que actúa como base; están sostenidos del techo y entre sí por cuerdas, subrayando esta confrontación de lo tecnológico y lo tradicional, y haciendo presente la transitoriedad subyacente en este encuentro. Fragmentos de croché, plásticos y diversos objetos han sido añadidos a esta estructura, que se nos antoja el modelo de una especie de vestigio postmoderno, en el que se materializa la heterogeneidad propia de las sociedades contemporáneas. Binocular Disparity es un eje vertical que pende del techo a manera de un móvil extraño, y Disillusionment-The Land of Shadows incorpora un proyector para crear luces y sombras en la pared de fondo, potenciando la construcción de un espacio poético y alucinatorio, que recuerda las visiones de una megalópolis trasnochada.

Los ensamblajes lumínicos de Trimino actualizan esta convivencia disforme de lo tecnológico y sus remanentes obsoletos con lo tradicional multicultural, del desecho como excrecencia capitalista y su contraparte: lo nuevo; y de lo natural como débil resquicio entre lo fabricado omnipresente.

KATHERINE CHACÓN

Clemencia Labin y Alex Trimino, por Katherine Chacón | artnexus