El texto de Carlos Amorales Axiomas para la acción es el eje vertebral de esta exposición, a la que el curador Cuauhtémoc Medina convoca a recorrerla solo a quien “[…] esté felizmente dispuesto a abandonar su inocencia […]”. El proyecto Naturaleza Negativa (Negative Nature), 2012-2018, reproduce la edificación del estudio del artista en escala 1:1, que acerca a los espectadores a uno de sus espacios personales. Dentro hay, a su vez, otras entidades de exhibición:
a. Escenas realizadas con pintura acrílica negra aplicada con pistola de aire sobre los muros blancos de Tablaroca®, que alternan resoluciones nítidas de imágenes con motivos presentes en distintos proyectos de Amorales: aves, siluetas recortadas, seres con rasgos humanos y animales, máscaras, mapas, entre otros. Siluetas humanas desvanecidas sujetan las escenas nítidas, lo que posiblemente podría activar su axioma de desaparición de sí como artista, en ejercicios creativos en el espacio público.
b. Otros cuartos de esta zona exhiben proyectos vinculados realizados en 2015: Familia (Family), trajes de fieltro suspendidos, que son una alusión autobiográfica como padre de dos niños, y al mismo tiempo una cita de vestuarios de proyectos de Beuys y Malévich; de este también se retoman motivos escenográficos en otro proyecto de esta área planteando “[…] una relación ambivalente entre imaginación infantil y vanguardia […]”, en el video con sonido y litografía sobre papel El esplendor geométrico. Asociado aquí, está el mediometraje digital en color y con sonido El no me mires (The Eye-Me-Not) sugiriendo un tópico sobre la desigualdad y el poder: el mito inuit de un hombre local desapercibido para comerciantes europeos, o el actuar todos estar en un barco ballenero, o el hombre de rasgos orientales atendiendo a dos niños de rasgos europeos. A la resolución objetual de estos proyectos podría corresponder el primer axioma propuesto por el autor: articular acciones en un espacio entre lo privado y lo público, entre el mundo del arte y otras industrias.

De pronto aparecen multitudes de mariposas negras que transgreden los límites usuales del manejo del espacio expositivo. Depositadas en densidades variables por todas partes, al mismo tiempo invitan a experiencia sensible y repelen, como los encuentros con lo sublime, que siempre aluden a escalas de experiencia mayores a las capacidades humanas de asimilarlas. Se trata del proyecto Black Cloud, de 2007 con 45.000 polillas de dimensiones variables, recortadas y modeladas en papel. Lo que a primera vista puede parecer la imposibilidad humana de frenar fuerzas de la naturaleza alude en el plano metafórico a dinámicas contemporáneas de manejo de manifestaciones visuales y ejercicios de poder implicados en ello.
Entre estas concentraciones se abre como correlato en video My Dear Rational Blonde (1996), una obra temprana en la que Carlos Amorales encarna una exploración de la condición de transgénero que entremezcla gestos corporales del artista entre una máscara de lucha y una peluca; pudiera haber una relación con el Axioma para la acción. No. 4: el devenir del lenguaje como una generación de contenidos enmascarados que se diseminan en la sociedad.
En Axiomas para la acción (Axioms for Action) presenta en veintiocho carteles en monotipo litográfico, citas prácticas del arte conceptual que ponen en diálogo expresiones lingüísticas (los axiomas como proposiciones alojadas en un cuerpo teórico y de las que se deducen otros razonamientos más específicos) y plásticas (juegos visuales con elementos de lo real impresos: vegetales, partes corporales humanas, materiales manufacturados), disparadores de operaciones reflexivas en quien contempla las obras. Lo lingüístico son peticiones de principio activadas en la propia trayectoria de Carlos Amorales entre 1996 y 2018, lapso de fechado de las obras de la exposición y de este proyecto que, además de contar con una manifestación de sí, se activa de modo ramificado entre los trabajos exhibidos, postulados por Amorales como interfaces, dispositivos en constante transformación para indagar sobre lo comunicativo, lo sígnico y la percepción colectiva e individual, citando artistas multidisciplinarios imposibles de asir en una “categoría” como Dan Graham o Matt Mullican.
La vinculación por proximidad espacial y por rasgos formales de las obras tridimensionales Telaraña transformable (Transformable Spider Web) y Dark Mirror –elaboradas con aluminio, resina y pintura automotiva de 2008– activa nuestra percepción de dos polos físicos: lo que está suspendido y lo que yace en el suelo, pájaro derribado y roto.
También presentados con indagaciones diversas, y realizados entre 2017 y 2018, son el mediometraje y su flyer en serigrafía Las masas (The Masses), relectura del movimiento Dada en el marco de su centenario, con la filmación de un concierto del grupo Cyclops en el Cabaret Voltaire de Zúrich, sede de esta corriente, y Aprende a joderte (Learn to Endure), serie de dibujos en gouache que contrastan iconografía medieval con textos de expresiones contemporáneas ruines e irreverentes.
Una situación culminante es la instalación realizada por Carlos Amorales para el Pabellón de México en la 57ª Muestra Internacional de Arte de la Bienal de Venecia de 2017, La vida en los pliegues (Life in the Folds), que a través de imágenes impresas, mesas serigrafiadas, múltiples ocarinas-letras de alfabeto de cerámica y una película de formato de video explora al modo de la poesía concreta la visualidad-sonoridad de recortes de formas abstractas en distintos soportes: disposiciones bidimensionales en partituras, que podrían sonarse musicalmente con las distribuciones tridimensionales de ocarinas alfabéticas en las mesas y que podrían activar el tercer axioma de acción de esta muestra: generación de un espectáculo con conceptos dialécticos que suspenden narrativas clásicas diluyéndolos entre múltiples usuarios (nosotros transitando la instalación).
El mediometraje La aldea maldita… nos regresa a la experiencia que simultáneamente comparte horror y contemplación sublime (como el proyecto Dark Cloud) narrando el linchamiento de una familia con citas al teatro de sombras y en animación stop motion. Un titiritero queda expuesto, visible en algunos momentos (¿metáfora de poder? ¿De la figura del artista? ¿La ilusión de la preeminencia de lo humano?).
EUGENIA MACÍAS
