11ª Bienal del Mercosur

Adad Hannah. A Balsa da Medusa (Saint-Louis) [La Balsa de la Medusa (Saint-Louis)], 2016. Video de 4K transferido a HD. 7’26’’. Producido con la asistencia de la comunidad de Saint-Louis, Senegal. Foto: cortesía del artista.

Bienaljun 2018 - ago 2018· Por Lisbeth Rebollo

11ª Bienal del Mercosur

El Triángulo del Atlántico

En la 11ª Bienal, la propuesta temática que evidenció la interfaz de la cultura europea con la indígena de las Américas y la africana se convirtió en punto de referencia para que los artistas pensaran, a través del arte, la realidad histórica subyacente en este triángulo y los dramas sociales que de allí surgieron.

La Bienal del Mercosur abrió al público su 11ª exposición el día 6 de abril pasado, en la ciudad brasilera de Porto Alegre, y se extendió hasta el día 3 de junio. Con la curaduría de Alfons Hug, la muestra propuso el tema El triángulo del Atlántico, pretendiendo enfocar la dinámica histórica que se estableció entre América, África y Europa hace más de 500 años.

En su texto de presentación redactado para el catálogo, el curador, que en la organización de la muestra tuvo como adjunta a la brasilera Paula Borghi, introdujo al lector y visitante a la importancia de ese problema central evidenciado por la temática: “todos los océanos son inmensos silos de historia y cultura; sin embargo, ninguno de ellos supera al Atlántico en su acumulación de dramas y cataclismos que cambiarían el curso de la historia mundial para siempre”.

Así, en la 11ª Bienal, la propuesta temática que evidenció la interfaz de la cultura europea con la indígena de las Américas y la africana se convirtió en punto de referencia para que los artistas pensaran, a través del arte, la realidad histórica subyacente en este triángulo y los dramas sociales que de allí surgieron.

Recientemente aparece en el circuito artístico brasilero un gran interés en torno del asunto África. Tomando como ejemplo a la ciudad de São Paulo, además del excelente trabajo que viene desarrollando el Museo Afro-brasilero, en abril pasado se inauguró la muestra Ex-Africa, en el Centro Cultural del Banco del Brasil (muestra ya presentada en los espacios del Centro, en Río de Janeiro y en Belo Horizonte, también con curaduría de Alfons Hug) y, en junio, el MASP (Museo de Arte de São Paulo) y el Instituto Tomie Ohtake recibieron, simultáneamente, la exposición Historias afroatlánticas, con cuatrocientas obras provenientes de diversas instituciones internacionales como el Metropolitan Museum, el Victoria and Albert Museum, la Galleria degli Uffizi y el Musée du Quai Branly, además de trabajos pertenecientes a la colección de este museo brasilero. La Bienal del Mercosur vino, por tanto, a traer una significativa contribución a este debate, con la óptica del arte contemporáneo.

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Arjan Martins. O Triângulo Atlântico entre tempos distópicos (El triángulo atlántico en tiempos distópicos), 2018. Pintura Mural.

Un asunto fundamental que debe destacarse es que en el momento actual el artista contemporáneo trabaja como un investigador de la sociedad, observa la realidad, saca de ella su materia prima para el pensamiento estético, actúa como un científico social que se comunica por vía de la poética visual. Hoy día, el artista es un poco etnólogo, sociólogo, un científico en el campo de las Humanidades. Bajo esta perspectiva, se puede decir que los 76 artistas reunidos en la exposición fueron instigados a observar “los flujos migratorios voluntarios o involuntarios” surgidos en el Triángulo del Atlántico y sus consecuencias. Emergieron en sus trabajos asuntos centrales presentes en la historia: la transculturación de religiones, idiomas, saberes y, naturalmente, también una dinámica relevante de orden político-económico. En este espectro, mediante la práctica estética, los artistas abordaron el lado coyuntural del asunto tematizado por la muestra.

Así, el problema planteado por el experimentado curador, alemán de nacimiento que vivió diversos años en Brasil y en Nigeria, es muy relevante para pensar la realidad histórica de América Latina y del mundo, pues conduce al tema de la modernidad histórica y de la historia del capitalismo, pone en evidencia, indirectamente, el asunto de la forma capitalista de poder, del pasado y el presente, el tema de la colonialidad, que dejó marcas profundas en la dinámica de la vida en el triángulo enfocado.

Valga recordar que esos engranajes históricos vienen siendo estudiados en las Ciencias Humanas desde el siglo XX y son fuertemente debatidos en el siglo actual. En América Latina, uno de los estudiosos importantes de este asunto es el sociólogo peruano Aníbal Quijano (Colonialidad del poder, Eurocentrismo y América Latina, entre otros textos). Él aborda el triángulo bajo la óptica económica, política y cultural, mostrando que constituye, por excelencia, el hecho motor del desarrollo de la coyuntura del capitalismo en sus orígenes. Quijano observa que ahí se sitúa el origen del prejuicio “racial”, pues desde el comienzo de América, los europeos asociaron el trabajo no pago o no asalariado con las “razas” dominadas, porque eran consideradas como inferiores. A partir del trabajo de este sociólogo, podemos observar, por ejemplo, que el vasto genocidio de los indígenas en las primeras décadas de la colonización no fue causado por la violencia de la conquista, ni por las enfermedades traídas por los conquistadores, sino porque los indígenas fueron usados como mano de obra descartable, forzados a trabajar hasta morir. La misma situación vivieron los negros africanos esclavizados. De tal manera, hay una herida abierta hasta hoy en la memoria histórica de los indígenas y afrodescendientes.

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Vista de la exposición en Santander Cultural.

Alfons Hug resalta en su texto otros datos que nos interesan cuando pensamos en esta temática histórica: “más de sesenta millones de europeos huyeron de la pobreza en busca de un futuro más luminoso en las nuevas tierras occidentales, y al menos doce millones de africanos fueron comercializados como esclavos para Brasil, las Antillas o los Estados Unidos”.

Se debe destacar que de todo este proceso resulta la “transculturación”, que analizó Fernando Ortiz; la “criollización”, que estudió Édouard Glissant; el acto antropofágico, que destacó Oswald de Andrade en su Manifiesto Antropófago; una cultura híbrida, como analiza Néstor García Canclini, que dejó marcas que permanecen acribilladas en el proceso social y en la memoria colectiva.

En seguida revisamos algunas obras que se encuentran exhibidas en la 11ª Bienal del Mercosur, articulada en Travesía del Atlántico; Matrices africanas; Flujos migratorios y diáspora; Individuo y sociedad.

Al considerar la temática general, es muy relevante el trabajo de Arjan Martins. Él elaboró un gran panel para la muestra valiéndose de una aproximación cartográfica para tratar el tema de los navíos negreros en la dramática travesía del Atlántico, desde África Occidental hacia las Américas. Este artista ha realizado murales donde trae a cuento imágenes relacionadas con la consciencia negra, la identidad étnica y la problemática de los refugiados.

El asunto de la travesía del Atlántico está también presente en la obra de Adad Hannah, un artista que tuvo la experiencia de vivir en varias culturas, con su pasado e infancia en Israel y que, a inicios de la década de 1980, fijó su residencia en Vancouver (Canadá). Su trabajo se titula The Raft of the Medusa (Saint-Louis). Se trata de un video que propone una dinámica dialéctica con la obra de Géricault, que hoy se encuentra en las colecciones del Museo del Louvre y que fue presentada por su autor en el Salón de 1819. Esta obra histórica causó, cuando fue exhibida en 1819, gran impacto en el público, por poner sobre la mesa el sufrimiento del naufragio ocurrido en la época, en la costa de Senegal, y por generar una reacción crítica que comparó el accidente en las costas de África con la situación política de la nación francesa de la misma época.

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Dalton Paula. Sin título, 2014. Óleo sobre tela. 140 x 360 cm (55 1⁄8 x 141 47⁄64 pulgadas). Foto: Cortesia Paulo Rezende.

El proyecto del artista Adad Hannah se inició con una residencia de cinco semanas en Saint-Louis, extremo norte del litoral de Senegal. Adad Hannah produjo, junto con la comunidad local, este video sobre el tema del naufragio, construyendo una teatralización del trágico acontecimiento en un gran set de grabación. En la muestra de la bienal, el trabajo surgía para el espectador como “un cuadro vivo”. También se realizó una versión fotográfica, recurriendo, en este proyecto, a una interacción entre los dos lenguajes.

Otra obra importante de gran fuerza comunicativa fue la instalación realizada en la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores. Al ingresar en la iglesia, el visitante oía, como dice Alfons Hug, un “murmullo indefinido y polifónico de varias voces, de sonidos que recuerdan una oración colectiva. Pero en cuanto se aproximaba a las cajas de sonido, las diversas lenguas se imponían de forma clara”. El trabajo reunió diversas lenguas indígenas y nigerianas, reproducidas al unísono, formando una tesitura cultural múltiple, muy representativa de la heterogeneidad presente en las sociedades indígenas y africanas. La curaduría de este segmento de la muestra tomó como criterio de escogencia de las lenguas, no solo la importancia histórica y cultural del idioma y su grupo étnico, sino también el grado de riesgo de extinción y su atractivo estético.

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Instalación sonora realizada en la iglesia de Nossa Senhora das Dores (Nuestra Señora de los Dolores).

Participando del contexto de El triángulo del Atlántico, Dalton Paula reafirmó las marcas de la memoria de temporalidades omnipresentes en el imaginario de los afrodescendientes de la población brasilera. Su obra Sin título hace eco a un debate que ha ocupado sus preocupaciones visuales recientes. Dándole otro sentido a la pintura, técnica que lo acompaña y ha singularizado sus creaciones, la imagen de gran formato, simétricamente compuesta con dos mujeres negras –dos efigies negras– situadas en las extremidades de la escena, tiene al fondo un paisaje que al mismo tiempo une y separa dos mundos: aquel de un pasado remoto y el de la actualidad real.

Dalton Paula, brasilero (nacido en Brasilia), joven perteneciente a una generación prominente en la escena contemporánea, viene destacándose en el debate sobre la negritud en el circuito expositivo del país. Su presencia significativa en la muestra colectiva Historias mestizas, realizada en el Instituto Tomie Ohtake en el 2014, consolidó su investigación poética con la participación en la 32ª Bienal de São Paulo, integrando el núcleo expositivo bajo la curaduría de Júlia Rebouças, en el 2016. Recientemente participó en la colectiva ¿Ahora somos todxs negrxs?, promovida por la Asociación Cultural Video Brasil, en el contexto de un panorama visual ampliado, de realizaciones críticas de creadores y creadoras afrodescendientes, bajo la curaduría del artista Daniel Lima.

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Vasco Araújo. Debret #1, 2013. Mesa y huevo en madera pintada, figuras pintadas, metal y grafito (Texto: Citas de Padre António Vieira). 90 x 50 x 70 cm (35 7⁄16 x 1911⁄16 x 27 9⁄16 pulgadas).

Juliana Stein ha consolidado una investigación de corte quirúrgico sobre el contexto y el proceso de un trabajo fotográfico que revela, y al mismo tiempo oculta, sus intenciones, siendo registro de un tiempo inacabado. Joven artista con proyección internacional, Stein ha participado en eventos de gran proyección en el sistema del arte. Integró el proyecto de representación latinoamericana expuesto en la 54ª Bienal de Venecia, titulado Entre siempre y jamás, con la curaduría del mismo Alfons Hug para el Pabellón del Instituto Ítalo-Latinoamericano, en el 2011.

Creadora atenta a su entorno e interesada por la dimensión simbólica de la imagen, ella les ha dado realidad y existencia conceptual a sus series fotográficas. Para esta edición de la Bienal del Mercosur, en concordancia con la temática enfocada por la muestra, ella presenta Antropología del agua, obra de la serie del mismo nombre. Allí expone la mirada que capta el intervalo y la duda presentes en las escenas corrientes de un día de registros en la playa. Cada recorte instala la versión de una escena que puede ser la interpretación del mismo acto fotográfico comprendido como embate ciego, rumbo al ambiente desconocido.

La composición de la obra Es en los sueños donde todo comienza, del artista portugués Vasco Araújo, ocupa un campo de investigación que ha acompañado la firme convicción de un creador que asume la responsabilidad de autor de “otra versión de los hechos”. Para la edición en curso, el artista expone la consciencia y la construcción de una narrativa sobre la colonización, provocativamente lúcida, que aunque reconozca la dinámica de representaciones culturales consolidadas en la sociedad, invierte los polos de una compleja lógica alimentada por la convivencia entre literatura y escultura.

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Juliana Stein. Serie Antropologia da água (Antropología del agua), 2018. 8 fotografías en Cprint. 100 x 100 cm (39 3⁄8 x 39 3⁄8 pulgadas).

Por la puesta en escena, el creador restablece puntos de una lectura del pasado asentada en las relaciones entre colonizador y colonizado, que resurge para hacer pensar, e invariablemente pide atención por la urgencia de una postura crítica que al artista le atañe afirmar en la realidad contemporánea, en su compromiso con el presente.

En la instalación de Mark Formanek, Standard Time, se observó el asunto del tiempo. El tiempo se presentaba allí en su dimensión relativa, se revelaba que puede ser vivido de diversas maneras y con diferentes intensidades. El trabajo de este artista alemán hace una crítica al modo humano de usar el tiempo, indicando cómo pueden ser mudadas sus particularidades. Su instalación se realizó en medio del espacio urbano, en la Plaza de la Aduana de la ciudad de Porto Alegre, involucrando a un grupo de personas que actualizaban el horario en un reloj gigante, movido a mano. Desde el viernes hasta el domingo, este grupo de personas actuaba de manera performática. Cada minuto, “los operarios trocaban los dígitos de cuatro metros de altura, marcando el paso del tiempo, en una representación de la ardua función de cumplir una obligación, con esfuerzo absurdo”. Dos equipos se turnaban para realizar la tarea, de las 9 a las 19 horas, en los días de activación de la obra.

La 11ª Bienal del Mercosur reunió 76 artistas procedentes o residentes de países de los tres continentes del Triángulo, trayendo al público una narrativa densa y compleja que desafía la interpretación. Un trabajo relevante fue realizado en el campo educativo, como ha venido ocurriendo en todos los certámenes de la bienal.

LISBETH REBOLLO GONÇALVES

Profesora Titular de la Universidad de São Paulo. Presidente de la Asociación Internacional de Críticos de Arte.

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