La aguda percepción del artista y su personal interpretación de la historia se reflejan en esta exposición de la galería Xippas. Las obras de Waltercio Caldas (1946, Río de Janeiro) de estos últimos años expresan la complejidad conceptual de la historia del concretismo en Brasil, su país de origen. La estética de estas “construcciones” se presta para la sobriedad del espacio de la galería. Y parecen hechas especialmente para el lugar que las alberga. La atmósfera es sobria, pero no está exenta de sensibilidad y de coraje en el estilo. El resultado para el espectador es de un sorprendente efecto y de puntual actualidad. La decena de piezas absorben la curiosidad, impulsan hacia el interrogatorio y obligan a la reflexión. Una nota de humorismo se agrega a la elección y el encuentro con la materia: hilos, letras y otros accesorios transportables o modulables.

Podríamos adelantar que hay una manera particular en su arte de inventar un nuevo conceptualismo a través de formas puras que definen y redefinen formas en el espacio. Ya sea por la luz que dibuja su itinerario entre los sutiles materiales o la virtualidad de los mismos reflejos. Rodeado en su juventud de los principales exponentes de la teoría y del arte brasileño Waltercio Caldas participó en las duras pruebas de la imposición del arte abstracto como una forma de libertad. Autodidacta en principio, comenzó a ser artista siendo espectador. Trataba de reinterpretar la obra como él la hubiera hecho y comprender los problemas que habían encontrado los artistas, superando la trágica situación política. “No se trata solo de hacer obra, sino también de crear condiciones para la obra. Se había creado a tal efecto una sala experimental en el Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro. Cada cosa que se hacía era así una conquista: era una posibilidad que se creaba todo el tiempo. Nosotros éramos alternativos porque no teníamos otra alternativa [...] Desde temprano opté por hacer un dibujo que no fuera un dibujo, un cuadro no era un cuadro […] Yo no me clasifico. Son los otros quienes me clasifican”, dice, ratificando su postura de quebrar los límites de estas disciplinas. Lo que conlleva una resistencia cultural. Una lucha cultural se establecía para preservar el lenguaje artístico. Para que la obra no sea censurada. “Expresar la libertad. El arte era una dinámica de trabajo y no un oficio. Hay también alguna coincidencia con la obra de Oiticica. Y podríamos ejemplificar con una frase de Mario Pedroza: ‘El arte es un ejercicio experimental de la libertad’”.
En los 1950 comienza el Neo Concretismo, que es producto del gran crecimiento industrial de Brasil y su propulsión a la modernidad. Mientras que en el mismo momento todas las tendencias se acumulaban en el paisaje del arte brasilero abstracto se producía una nueva radicalidad estética. Desde los años 1920, el arte brasilero tenía una palabra propia, y bajo todas las circunstancias, ese lenguaje estaba produciendo un movimiento artístico fuerte que no solo llega a tener continuidad hasta hoy sino que a su vez valoriza a sus representantes. El minimalismo tendría una contrapartida sensual y sutil. Las posibilidades lúdicas y de las transformaciones sutiles que podrían sobrellevar los objetos sometidos a la experiencia del espectador ofrecen algunas pautas. Pero estas no corresponden a definiciones cerradas o dogmáticas. “La intención es crear una autoría de obra, una poética que conecta objetos. Me interesa ante todo la transparencia como la problemática fundamental […] Arte es una posibilidad de desconocimiento constante agregado a una dinámica estética”, afirma el artista.
El uso de la transparencia de la idea lo lleva a la forma, como en Not Now (2014). La obra obliga al descubrimiento de un nuevo aqui y ahora. Paradoja de lo visible-invisible, inmaterialidad y opacidad. Es así como la experiencia de Caldas lo sitúa a contracorriente de la época como un artista que asume la contradicción de su tiempo. Logra a su manera una virtualidad del lenguaje y de las apariencias para resumir nuevos contenidos lógicos. Una manera particular y asumida de funcionar a su manera en la historia.
Caldas estudió con Ivan Serpa, y su primera exposición personal tuvo lugar en el Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro, en 1973. Representó a Brasil en la 47 Bienal de Venecia, en 1997, y participó en su edición 52, en 2007, en la documenta 9 de Kassel (1992) y en la 5a Bienal de Mercosur (2005). La Bienal de São Paulo significó un hito en su carrera, así como su participación con artistas como Picasso, Morandi, Max Bill y Hélio Oiticica. Ha expuesto en prestigiosas instituciones como el Stedelijk Museum (Schiedam, Países Bajos, en 1992), la Fundación Calouste Gulbenkian (Lisboa, Portugal, en 2008), el Blanton Museum of Art (Austin, Estados Unidos, en 2013) y la Pinacoteca del Estado de São Paulo, Brasil (2013). Sus trabajos son parte de las grandes colecciones del Centro Georges Pompidou de París, el Museo de Arte Moderno de Nueva York, la National Gallery of Art de Washington, el Museo de Arte Moderno de São Paulo y el Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro, entre otros.
SUSANA SULIC
