Exposición Individualmar 2018 - may 2018· Por Francine Birbragher-Rozencwaig PHD

Pavel Acosta

Bernice Steinbaum Gallery

El robo de obras maestras de importantes museos y colecciones privadas ha sido siempre noticia. Entre los cuadros más famosos que han sido robados y luego recuperados se encuentran El grito (1893) de Edvard Munch y la Mona Lisa (1503-1506) de Leonardo Da Vinci. Este último sirvió de inspiración para el guión de la película La banda Picasso (2012) de Fernando Colombo, basada en la historia del hurto real de La Gioconda, ocurrido en el Museo del Louvre en 1911, y por el que el escritor Guillaume Apollinaire y el artista Pablo Picasso fueron interrogados como sospechosos.

Exposición Individual: Pavel Acosta  — imagen 1
Pavel Acosta. After Time Transfixed by Rene Magritte (El tiempo perforado de Rene Magritte, 1938), De la serie: robado del Art Institute of Chicago, 2017. Pintura en lámina de yeso. 149.5 x 98.7 cm (58 7/8 x 38 7/8 pulgadas). Cortesía: Bernice Steinbaum Gallery.

Si Pavel Acosta hubiese vivido en aquella época, quizás también hubiese estado bajo la lupa de los investigadores. Al fin y al cabo, el robo es el núcleo de su trabajo. ¿Qué más pruebas que el hecho de incluir en su más reciente exposición precisamente esas dos pinturas? Quizás no sean las originales, pero son copias detalladas de estas y de otras que realiza utilizando técnicas que él mismo ha desarrollado, adhiriendo trozos de pintura acrílica de pared sobre placas de yeso o aplicando delicadamente tinta sobre papel.

Las nueve piezas incluidas en la exposición Pavel Acosta: Nuevas pinturas y trabajos en papel corresponden a reproducciones de cuadros famosos pertenecientes a museos de Estados Unidos y Europa. En cada una de las fichas técnicas incluye el nombre de la institución a la cual pertenece el cuadro original, y con un agudo sentido del humor identifica su propia obra como “robada de”. También coloca un código QR que le permite al espectador ver el cuadro original mediante el uso de su teléfono inteligente. La pieza realizada por Acosta se convierte en una especie de fantasma, pues, a diferencia del original, está desprovista de color.

La idea de representar imágenes “robadas” es una continuación del trabajo que Acosta realizó en Cuba luego de recibir su maestría en el Instituto Superior de Arte (2003). Entre las ruinas arquitectónicas de La Habana encontró materiales que utilizó para producir obras que exploraban la relación entre la destrucción, la ejecución de un crimen (tomaba sin permiso algo que le pertenecía al Estado) y la creación artística. En aquella época, utilizaba trozos de pintura seca de las paredes derruidas para hacer los collages que denominó Pinturas robadas.

Al llegar a Estados Unidos trabajó en el campo de la construcción y conoció materiales nuevos como el drywall o panel de yeso. Su primera parada fue Nueva York, donde tuvo la oportunidad de visitar museos y apreciar en persona cuadros que hasta ese momento solo había visto en libros o en ilustraciones. Se le ocurrió entonces mezclar los materiales de construcción con lo conceptual. El drywall, utilizado para hacer paredes, no era en realidad una pared sino una superficie hueca, una ilusión de pared. Esa idea lo inspiró a crear cuadros ilusorios a partir de obras maestras de la historia del arte, reproduciéndolas al tamaño exacto, incluidos los marcos, pero en lugar de pintar al óleo o en acrílico, realizando minuciosos collages con pequeños trozos de pintura de pared seca sobre bases de yeso.

La primera pieza que realizó en Estados Unidos fue Wallscape (2013), producida en una de las salas de la colección permanente del Museo del Barrio, en el marco de la bienal. Acosta debía reproducir una obra escogida por los curadores, la cual debía permanecer expuesta, a modo de modelo, en la pared opuesta a la que le había sido asignada. Por un periodo de un mes, trabajó en la copia del díptico Goat Song #5: Tumult on George Washington Avenue, 1988, de Manuel Macarulla. Primero raspó la pared del museo para obtener el material necesario y luego utilizó las partículas recolectadas para reproducir el cuadro al tamaño original en el mismo muro que había despellejado.

Esa experiencia le hizo pensar en la posibilidad de producir una serie basada en obras maestras de la historia del arte utilizando la misma técnica, es decir, realizando collages con acrílico seco de un blanco específico que se utiliza para pintar paredes en los museos. De esa forma crea La traición de las imágenes (Esto no es una pipa) de Rene Magritte, 1928-1929. De la serie: Robado de Los Angeles County Museum of Art, 2017; La mujer en las olas de Gustav Courbet, 1868. De la serie: Robado del Met, 2017; El tiempo perforado de Rene Magritte, 1938. De la serie: Robado del Art Institute of Chicago, 2017; y Retrato de una mujer de Rembrandt (Rembrandt van Rijn), 1633. De la serie: Robado del Met, 2014.

Posteriormente desarrolla un método similar pero inverso utilizando la acuarela, colocando líquido de enmascarar en las áreas que identifica con las virutas de pintura blanca, lo que fotográficamente sería el espacio positivo de la imagen, y aplicando pigmento marrón sobre el papel en los espacios negativos. De esa forma realiza las demás obras de la exposición: La crucifixión de Bartolomé de Esteban Murillo (1675). De la serie: Robado del Met, 2014; Mona Lisa de Leonardo da Vinci, 1503-1506. De la serie: Robado del Louvre, 2017; Frida Kahlo Autorretrato con collar de espinas y colibrí, 1940. De la serie: Robado de The Harry Ransom Center, University of Texas, Austin, 2017. El grito de Eduard Munch (1893).
De la serie: Robado de The National Gallery, Oslo, 2017; y Águila pescadora y pez débil de John James Audubon (1829).
De la serie: Robado de The National Gallery of Art, Washington, DC, 2017.

En su momento, Apollinaire declaró que el Louvre había que quemarlo porque “encarcelaba al arte”. Hoy, estaría feliz de saber que Acosta ha logrado liberarlo, al menos en espíritu.

FRANCINE BIRBRAGHER-ROZENCWAIG

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