Como parte de la ambiciosa y no del todo clara Bienal Sur –que se desarrolló en diferentes ciudades del continente, y que quizá funcionó más en la respuesta que tuvo su convocatoria que en el resultado de sus exposiciones– se presentó en el espacio El Dorado de Bogotá Mitos fundacionales, exposición individual de Marcelo Brodsky en la que reunía cuatro series suyas recientes, Mito fundacional, Relación carnal, 1968, el fuego de las ideas, y Migrantes. La primera es un tríptico, donde cada imagen está compuesta por la reproducción de un mapa de América del Sur de 1617, con fotografías cosidas a mano sobre su superficie, y con intervenciones con crayón y acuarela.

Brodsky tuvo acceso, gracias al Archive of the modern conflict, dirigido por Timothy Prus –este último acaba de lanzar el brillante fotolibro The Cow and the Orchid. Generic Colombian Photography, con la editorial bogotana La Silueta–, un álbum familiar de un oficial del Ejército colombiano, identificado como JMG. A través de algunas de las fotografías de este álbum, dispersas temáticamente en estos tres mapas, Brodsky reconstruye la vida militar del oficial.
Inicialmente, en el primer cuadro, su formación en cursos en Estados Unidos. En la segunda imagen se reconstruye su participación en la guerra de Corea con el llamado Batallón Colombia, enviado para apoyar a Estados Unidos. En ambos cuadros, Brodsky se vale de sus notas en crayón para señalar tanto las luchas de descolonización de la segunda mitad del siglo XX –Argelia, Vietnam– como la intervención militar de Estados Unidos en Colombia, ya sea a través de ayuda logística, como el llamado Plan Colombia, o de las bases militares usadas por Estados Unidos en el territorio nacional –Malambo, Palenquero, Apiai–.
Finalmente, en la última imagen se presentan imágenes del desembarco aerotransportado del Ejército colombiano en la operación Marquetalia, en 1964, el ataque a cuatro aldeas campesinas que en el sur del país habían decidido vivir en relativa independencia y mediante la autogestión. La brutalidad del ataque militar tuvo consecuencias insospechadas, pues ese pequeño núcleo campesino se convertiría en las FARC, en pie de lucha desde entonces hasta 2017, y hoy un partido político.
Brodsky expuso por primera vez su trabajo en Colombia en 2014. En esa ocasión fue invitado con La clase, una de sus principales obras, en la que se apropia de la fotografía de su curso en el Colegio Nacional de Buenos Aires. Interviniendo la imagen con crayones, Brodsky escribió cortas frases sobre la vida posterior de cada uno de sus compañeros de curso. A través de ella pudimos entender, al menos en parte, el enorme daño causado a una generación y a una nación por la dictadura militar.
Brodsky, activista de derechos humanos, miembro fundador del Parque de la Memoria en Buenos Aires, retomó la imagen para conmemorar a los 43 estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa (México) en 2014. Esta experiencia le permitió sin duda afrontar un tema tan complejo como el del conflicto armado colombiano, que pocos artistas no nacidos en este país se atreven a tratar, y menos aún a hacerlo exitosamente, como sí es el caso de Brodsky, a quien le atrajo el largo proceso de paz con las FARC que llevó a que finalmente, y después de 54 años, entregaran las armas e iniciaran su vida política legal.
El tema continúa en otro tríptico presentado, Relación carnal, donde toma imágenes del ya mencionado álbum y recortes de prensa para emplear la misma estrategia de collage contra un mapa de las “Indias occidentales” –el Caribe, en este caso–, a fin de trazar la historia de otras intervenciones militares en otros países del área.
En un país de inmigrantes –la guerra en Colombia produjo dos millones de desplazados–, donde buena parte de sus recursos económicos provienen de las remesas que envían quienes viven y trabajan en Estados Unidos y Europa, Brodsky presenta la serie Migrantes (2016), dedicada al éxodo masivo de habitantes de Medio Oriente y África llegados a Europa en los últimos años. Utilizando imágenes de la agencia EFE, el artista recurre de nuevo a las intervenciones en color y escribe sobre las imágenes frases que dan voz a los retratados y a nosotros mismos: “Todos somos inmigrantes”, por ejemplo, es una frase que Brodsky, como muchos argentinos, asume como propia, siendo él mismo descendiente de inmigrantes europeos.
Por último, en la exposición se encontraba 1968, el fuego de las ideas, realizada a partir de la extensísima colección de imágenes recogidas de manifestaciones y protestas ocurridas ese año en países como Australia, Checoslovaquia, España, Francia, Inglaterra, El Salvador, México y Colombia. La pertinencia de la serie, al cumplirse 50 años del mítico mayo del 68, ha llevado a Brodsky a ser invitado recientemente a países donde la fecha es revestida de importancia, como Francia y México. De hecho, el artista exhibirá sus fotografías de manera ininterrumpida en varios lugares del mundo en tema, graciones, temaia también que al ya mencionado ancia y M El Salvador, Mcurso. A travndias occinetales!, el mar de las ane este año conmemorativo.
Para Bogotá, Brodsky tuvo el cuidado de buscar una fotografía de las protestas sucedidas en esta ciudad en ese año, escogiendo una imagen de Jorge Silva, quien, valga la pena mencionarlo, fue recientemente homenajeado con la publicación del foto-libro Los Silva de la editorial La Silueta, que tuvo como editor invitado al ya mencionado curador y editor inglés Tim Prus.
En 1968, el fuego de las ideas, Brodsky intervino no solamente el papel, sino también los muros del espacio El Dorado, escribiendo sus cortas, alentadoras y esperanzadas frases en crayón. Con el energético idealismo y el activismo que le son propios, Marcelo Brodsky se manifestó una vez más como un artista interesado en contribuir a la interpretación histórica, aportar a la discusión de temas globales urgentes y actualizar el legado renovador que aún contiene no sólo en forma, sino también en contenido, el llamado Mayo del 68.
Por último, no sobra mencionar la pertinencia de la muestra, que coincidió con la realización de otras exposiciones llevadas a cabo en la ciudad en ese mismo momento y que también se ocupaban de las migraciones como tema.
SANTIAGO RUEDA
