Exposición Individualmar 2018 - may 2018· Por Francine Birbragher-Rozencwaig PHD

Gonzalo Fuenmayor

Dot Fiftyone

Gonzalo Fuenmayor presentó recientemente la exposición Tropicalipsis en el nuevo espacio de la galería Dot Fiftyone, en Miami. El título de la muestra, que combina las palabras “tropical” y “apocalipsis”, refleja una evolución en la temática que había manejado hasta el momento mediante el uso de símbolos considerados “tropicales” como el banano, la piña, el tucán y la palmera. Si bien las obras presentadas en esta oportunidad se relacionan con trabajos anteriores al tratar temas como la hibridación cultural, el exotismo y la identidad, su manejo conceptual y el uso de nuevas herramientas como el video y el gran formato presentan una propuesta más sombría y abiertamente crítica. A través de ellas cuestiona cómo se crea la idea de lo exótico como una “marca” que se perpetúa y en el proceso estandariza la idea de lo que es o debe ser lo exótico. Según Fuenmayor, “la exposición fue un pretexto para crear obras que hablaran acerca de esa negociación interior y social de cómo se perpetúa lo exótico o lo tropical dentro del subconsciente por medio del video, la fotografía y dibujos monumentales”1.

Exposición Individual: Gonzalo Fuenmayor — imagen 1
Gonzalo Fuenmayor. Tropicalypse (“Tropicalipsis”), 2017. Carboncillo sobre papel. 213.3 x 457.2 cm (84 x 180 pulgadas). Cortesía del artista y Dot Fiftyone Gallery.

A la entrada de la galería el visitante encuentra un par de piñas puestas en el suelo frente a una pared amarilla. Al acercarse se da cuenta que la pulpa de las frutas ha sido extraída para crear una especie de calzado. La piña, que en la América colonial simbolizaba la hospitalidad, se transforma en este contexto en una indumentaria para caminar o bailar, mutándose en un abrebocas del video titulado Frenesí (2017), presentado en la sala de proyectos. Frenesí está inspirado en el gesto de adoptar elementos culturales ajenos como propios, y en lo absurdo que puede resultar esa apropiación o recontextualización. Según Fuenmayor, “le interesa lo que ocurre en la traducción de costumbres y lo que queda sin posibilidad de traducción”2. De ahí la idea de producir un video en el que se ven las piernas de una mujer ejecutando un baile de salón, un charlestón o un foxtrot, utilizando piñas como calzado en lugar de zapatillas. Producido en blanco y negro, el video de tres minutos, cuyo título hace alusión al ímpetu y a la desproporción con la que la bailarina (una exreina del Carnaval de Barranquilla) se mueve al tratar de seguir el ritmo utilizando las frutas como calzado, termina con las piñas completamente destrozadas. El resultado es un comentario a la vez cómico, nostálgico y crítico sobre los procesos de transculturación.

La imagen de las piñas siendo utilizadas como calzado se convierte en un ícono que se repite en afiches, fotografías y dibujos, incluido el carboncillo Variedades de la verdad (2017), que hace parte de una serie de obras ovaladas en pequeño formato (45,72 x 60,96 cm) que aluden a una nostalgia victoriana y a la tradición de retratos cortesanos de los siglos XVII y XVIII. Entre ellos se encuentra también Inocencia semántica (2017), en donde un torso desnudo viste una falda hecha de bananos, alusiva a la prenda utilizada por la actriz afroamericana Josephine Baker, quien se hizo famosa en París en la década de los veinte del siglo pasado por su exótica forma de bailar y su falda hecha de plátanos de tela. En El sabor de la impotencia (2017), la osamenta de un tucán a modo de fósil petrificado puede ser interpretada como la representación de un ejemplar aviario en extinción y/o la desaparición del ave como un significante exótico, al ser representada sin su colorido plumaje y desprovista de vida. Se destaca también Cómo quieres que me exotice para ti (2017), una obra que trata sobre la constante negociación inherente al acto de pertenecer. La pregunta, un tanto burlona, que aparece escrita sobre la superficie de un delicado bodegón flamenco de flores y frutas exóticas, cuestiona las expectativas que una persona puede tener de otra y el deseo extremo de querer agradar.

Sin duda las piezas más imponentes de la muestra son Tropicalipsis (2017), un políptico de 2,13 metros de alto por 4,57 metros de largo que representa una plantación de palmeras en llamas, y Las semillas de la decadencia (2017), un tríptico de 2,13 metros de alto por 3,66 metros de largo que representa, “en negativo”, un salón del palacio de Buckingham decorado al estilo victoriano con todos los elementos que representan la opulencia decadente de la época. Para invertir los valores en esta última imagen, el artista oscurece todo lo brillante, lo lujoso y lo fastuoso dibujándolo magistralmente en carboncillo, al mismo tiempo que convierte las sombras en luz representándolas con el blanco puro del papel. La obra se asemeja a un negativo fotográfico en el que los actos de dibujar y borrar están estrechamente relacionados. Al enfrentar estas dos obras monumentales en la sala principal de la galería, Fuenmayor provoca un intenso diálogo entre ellas a nivel visual y conceptual. Las llamas se reflejan en la superficie del vidrio que cubre el dibujo del interior del palacio, a la vez que la imagen de la sala parece haber sido calcinada por el fuego que aún arde en las palmeras al reflejarse en el vidrio que cubre el paisaje. El resultado es un verdadero caos que simboliza el final de dos mundos aparentemente opuestos, pero en verdad muy similares, en la medida en que ambos simbolizan realidades mucho más complejas de lo que en la superficie aparentan ser.

NOTAS

1. Entrevista a Gonzalo Fuenmayor, enero de 2018.

2. Ibid.

FRANCINE BIRBRAGHER-ROZENCWAIG

Gonzalo Fuenmayor: Dot Fiftyone | artnexus