Exposición Individualmar 2018 - may 2018· Por Autor no disponible

Eduardo Romo

90° Fast Gallery y Museo León Trotsky

Eduardo Romo es uno de los artistas conceptuales que pueden considerarse escultores, aunque transita por los espacios internos y externos de la arquitectura. El autor deshabilita las formas representativas para dar sentido a cada serie en materiales diversos –algunos constructivos, otros naturales–; también trabaja dibujo, fotografía digital, instalación y algunos medios tradicionales, que indiscutiblemente, altera. Sus obras son contradictorias, sus títulos son deconstructivos. Acusa dimensiones a cuál más diversa y se aleja del esteticismo en sí mismo. Con la serie Obra negra es becario del Sistema Nacional de Creadores de Arte, SNCA-FONCA 2015-2017. Dicha serie se amplía y se diversifica, por cuanto se concentra en los levantamientos de obra, así como en los procesos de remodelación y acabados. Dentro de los confines de Obra negra, Eduardo Romo crea plafones, basamentos, armados, residuos y demás.

Exposición Individual: Eduardo Romo — imagen 1
Eduardo Romo. Obra negra, 2017. Madera. 60 x 70 x 70 cm (23 5⁄8 x 27 9⁄16 x 27 9⁄16 pulgadas). Cortesía del artista y 90° Fast Gallery.

Trabaja sobre todo la madera, pero no de manera exclusiva ni con las mismas características. Cuando llega a realizar un relieve puede hacerlo constructivamente, por superposición de partes, no por desbastado del material. Los cortes de Enconfrados se visualizan como si escucháramos la sierra en una maderería. A la par, articula la forma a escala humana y otras mayores. Ha expuesto con unos meses de diferencia en el Museo Trotsky y en 90° Fast Gallery, ambos en la ciudad de México. Encofrados refiere a lo hasta aquí mencionado y no carece de una invisible chispa chaplinesca. En la exposición en la galería se incluyeron dibujos que Romo presentó en 2017 en Italia. En cuanto a los materiales, Eduardo Romo trabaja papel, cartón, piedra, concreto, la citada madera, habiendo pasado luego a losetas de barro, tabiques, ensamblados de placas diversas, tornillos, cables de acero, tuercas y otros componentes de la construcción, utilizados a la vista y como vectores de formas. Ocasionalmente forró de papel unas estructuras, pero lo habitual es que nada se oculta. Como si se estuviera en un despacho de arquitectura y las muestras de los armados edilicios constitutivos estuvieran a la vista, expuestos, como ejemplos de formas de esquinas o de estructuras entre plafones.

En el Museo Trotsky solo dos estructuras señalaban el espacio, remarcando la referencia a contenedores ¿vacíos?, ¿alusivos?, ¿de transporte? En 90° Fast Gallery, en la segunda sala, una obra de reducidas dimensiones –su cubicidad es de aproximadamente 12 cm por lado–, exalta la inestabilidad que habita al mundo y la asimetría que reflejan las arquitecturas coetáneas. En la primera sala, una estructura alta y delgada, definitivamente construcción de castillo, de columna constructiva a la vista, ejercía de eje central del espacio, en casi dos metros de altura. En dos de los muros, los dibujos, signaban metafóricas comas en negro sobre blanco. Eduardo Romo lleva treinta años ejerciendo como artista. Sus series varían en materiales y procesos creativos. Respecto a estos, Eduardo Romo identifica básicamente tres procesos creativos: observar, entender y responder (crear). Romo agrega: “Para mí todo parte de la forma y se reduce a la reinterpretación de la forma”. En ese sentido, declara su admiración por Joseph Kosuth, el artista estadounidense que insistió en que el arte es la producción de significado, no de formas y colores. Aunque Romo no utiliza letras ni palabras como Kosuth, conceptualiza en esta producción de significado y reinterpreta la forma desde sus facetas constructivas de espacios internos y externos.

En las exposiciones de este artista, el espectador es invitado a experiencias no habituales, sensibles en la manera de acercar la percepción y concentradas en la materialidad referente. Se debe entender que sus procesos incluyen disciplinada investigación, fotografía y dibujo. Blancos, negros, maderas naturales, metales industrializados en tuercas y tornillos, exhalan referencias espaciales. Contradiciendo lo habitual de las exposiciones, Eduardo Romo presenta al veedor ciertas irreverencias estéticas. Esto no indica precariedad. Por el contrario, aporta delicada solidez y algunos casos de solidez marcada. En sus obras se pueden integrar preguntas acerca de los espacios de la experiencia humana. Por sobre todo, lo que las exposiciones de este artista atesoran es la vacuidad de las esculturas tradicionales frente a la arquitecto-escultura que él realiza, aportando elementos de vacío interior y exterior. Obras planteadas en sistemas ortogonales alternan con otras en composiciones asimétricas y de frágil ubicación. Asimismo, objetos apoyados o semiapoyados en el piso, o bien suspendidos –como puede ser un plafón o un cielo raso–, interfieren conceptualmente, llegando Romo aquí a las expresiones mayores de sus instalaciones.

GRACIELA KARTOFEL

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