Valeska Soares

Any Moment Now (Cualquier momento ahora), 2014. 365 cubiertas de libros vintage montados en paneles de lino. Paneles de lino: 25.4 x 20.3 cm (10 x 8 pulgadas), 30.4 x 30.4 cm (12 x 12 pulgadas) y 35.5 x 27.9 cm (14 x 11 pulgadas); y en la esquina derecha: Spiraling (En espiral), 2014. 7 escaleras de madera antiguas de biblioteca y escalera de yeso moldeado. Dimensiones variables Fotografía: © Brian Forrest.

Exposicióndic 2017 - feb 2018· Por Amalia Caputo

Valeska Soares

Any Moment Now. Santa Barbara Museum of Art

Any moment now celebra los veinticinco años de trabajo de Valeska Soares (Belo Horizonte, 1957) y se exhibe en el Santa Barbara Museum of Art, en California. Curada por Julie Joyce y Vanessa Davidson, y que luego se llevará al Museo de Arte de Phoenix a comienzos del 2018, la exposición forma parte del conjunto de Pacific Standard Time: la iniciativa LA/LA. Reúne instalaciones de gran formato, fotografía, obra bidimensional, video y esculturas, en una variedad de materiales y formas que reflejan la profundidad y vitalidad de la obra de una de las más reconocidas artistas brasileñas que comenzaron a exponer internacionalmente a partir de los tempranos años 90. Any moment now es su primera gran muestra en el sur de la costa oeste y reúne casi cincuenta de sus obras más relevantes hasta ahora.

Exposición: Valeska Soares — imagen 1
Tonight (Esta noche), 2002. Instalación de video y sonido 7’45”. Dimensiones variables. Vista de la instalación, Valeska Soares: Any Moment Now, Santa Barbara Museum of Art, 2017. Fotografía: © Brian Forrest.

Arquitecta de profesión y artista por elección, Valeska Soares gira el centro de su profesión original para dedicarse al arte intentando explorar la noción de deseo como hilo conductor. Para ello, subvierte espacios, objetos y materiales diversos para incidir en su interés de generar tensiones entre opuestos, modificar los espacios y evocar narrativas que van desde lo muy personal e íntimo hasta lo político y lo urbano. Soares señala vehementemente que sus obras no contienen significados precisos, sino que siempre son detonantes que se disparan en las memorias y las vidas del espectador.

Soares es una artista que trabaja prácticamente con todos los formatos, medios y materiales, y juega fundamentalmente con ideas que giran en torno a un complejo entramado entre poesía, cotidianeidad, objetos encontrados y narrativas derivadas de estos, como el sentimiento, el deseo y la memoria. Inspirada por Roland Barthes, su autor favorito confesó, los temas que Soares trabaja son estos espacios poético temporales e indefinibles como el amor, el tiempo, el recuerdo, la experiencia, la nostalgia. El texto curatorial de Joyce se titula Amor y sus (des)contentos, y sugiere también que el hilo conductor de la obra de Soares gira en torno al amor, a la dicotomía entre presencia y ausencia, siendo el minimalismo el marco conceptual y crítico.

Exposición: Valeska Soares — imagen 2
Duet IV (from After) [Duet IV (De después)], 2008. Mármol tallado a mano. General. 35.5 x 45.7 x 50.8 cm (14 x 18 x 20 pulgadas); almohada 1: 35.5 cm de diámetro x 13.9 cm (14 x 5 1/2 pulgadas); almohada 2: 12.7 cm de diámetro x 50.8 cm (5 x 20 pulgadas). Fotografía: © Brian Forrest.

La exposición en sí comienza con un video en la sala de conferencias del museo. Tonight (2002) es un video e instalación sonora que muestra a una pareja de hombre y mujer, fantasmales, que bailan en una pista, sin jamás encontrarse, cada uno bailando con su soledad mientras suena una versión de The look of love de Burt Bacharach, canción clásica romántica de los años 60. Una historia triste de desencuentro e improbabilidad, de sueños y amor. El video fue grabado en un antiguo casino de Belo Horizonte diseñado por Oscar Niemeyer y que hoy día funciona como museo. La exploración de la relación del tiempo y la subjetividad, entendiendo al tiempo como proceso relativo, y los encuentros improbables, sumados a la nostalgia de un pasado y la idea del amor colindan en estos casi ocho minutos de baile que son aperitivo de lo que viene a continuación. Señala Joyce que el recorrido de la muestra no es cronológico, sino que más bien está pensado en relación con el espacio y las conexiones que suceden entre las obras, a voluntad de las curadoras y la propia artista, quien se interesa particularmente en estimular sensaciones y motivar al espectador a indagar dentro de sí. Soares señala que hoy día en los museos no se fomenta particularmente que la obra sea experimentada; por el contrario, mientras menos el público toque o intervenga, mejor, pero ella insiste en que es mejor ir perdido en el museo y encontrarse con la obra sin pensamientos dirigidos (digeridos). Para Soares, el arte debe ser experiencia, sin lectura previa ni explicación; esto viene después del encuentro con la obra, por lo que no existen rótulos explicativos en la muestra.

Exposición: Valeska Soares — imagen 3
Fainting Couch (Diván de desvanecimiento), 2002. Acero inoxidable, lirios Stargazer y textiles. 34.9 x 200 x 59.6 cm (13 3/4 x 78 3/4 x 23 1/2 pulgadas). The Phillips Collection, regalo de Heather and Tony Podesta Collection.

Así, cada obra de Soares se convierte en un poema, en una frase o un párrafo, una experiencia que relata una historia poética. Tal es el caso de las series de Duets (2009-2011), conjuntos de almohadas de mármol. Soares toma el material/mueble/objeto y lo altera, le remueve elementos y elimina la función original del objeto o material, y los convierte en otra cosa. Un proceso alquímico. El frío mármol blanco se convierte en tibias almohadas que muestran las huellas de cabezas durmientes. El lienzo se convierte en soporte de libros; los hilos metálicos que penden del techo, en penetrables; las sillas imposibles, en mesas. La obra de Soares tiene que ver con colecciones de objetos, pero es explícito que no sean únicamente partes de colecciones de cosas similares agrupadas, no. Soares quiere darles una vuelta hasta convertirlos en otra cosa, otorgarles una vida nueva, para que vayan más allá de ser un espacio de arqueologías, antropologías o archivo. Para ello, trabaja con conceptos menos asibles como el paso del tiempo, el deseo, amor y sus estadios del amor, la memoria, la pérdida, el dolor, desplazamiento, y de vuelta al amor. La subjetividad, comenta Soares, es un recurso poético que le interesa pensar, para poder representar estos grandes temas que son tan humanos y que paradójicamente se han vuelto casi obscenos hoy en día.

Exposición: Valeska Soares — imagen 4
Unrest (Sin descanso), 2010. 128 taburetes y 1 silla de vidrio. Dimensiones variables. Fotografía: ©Brian Forrest.

Gran parte del cuerpo de trabajo de Soares se construye a partir de objetos domésticos, muebles, vajillas, y materiales e impresos viejos. El reutilizarlos y darles una nueva significación habla de abrir las posibilidades y aportarles un nuevo contenido simbólico. Tal es el caso de Spiralling (2014), un conjunto de ocho escaleras antiguas de biblioteca que se reúnen en un espacio como para recrear el movimiento infinito de la espiral, sugiriendo un espacio imposible a lo Escher, o el de la obra Lugar común (2016), en la que cuatro sillas se convierten en mesa, imposibilitando ambas funciones.

El libro también ha sido un elemento clave para su cuerpo de trabajo, siendo la literatura un engranaje fundamental en su vida. Del libro utiliza todo, las guardas, las tapas y las páginas. Lo descompone, lo fragmenta, lo convierte en elemento visual y cromático. Ha trabajado con esa estrategia en las extensas series Thresholds y Bindings. En ellas, el libro ha sido utilizado como elemento pictórico, agrupado en cantidades por temas, colores y títulos, y los adhiere en lienzos. Estos agrupamientos se conforman en estudios abstractos de color y forma, pero además siempre conllevan la lectura subyacente de la palabra construyendo nuevas narrativas y metatextos. Por ejemplo, la instalación que da nombre a la exposición, Any moment now (2014), está compuesta de las tapas de 365 libros vintage, montados sobre lienzos como una suerte de mapa de lectura subjetivo. Soares ha deconstruido el libro como “cosa” desde muchas estrategias: ha tomado páginas de todas las dedicatorias de libros y las ha instalado en una pieza ovalada, como en el caso de For-To (2007). Por otra parte, también ha utilizado los textos mismos, como en Edit (Why?) (2012), sacado de Fragmentos de un discurso amoroso de Barthes, a los que les ha tachado frases enteras para otorgarles una nueva lectura.

Soares sugiere con el grueso de su obra un complejo entramado entre poesía y cotidianeidad, entre objetos encontrados y poéticas derivadas que detonan en el espectador espacios de introspección. Desarrollar conceptos como parte de su entrenamiento en torno al uso del objeto, y buscar por ejemplo la propuesta más poética de la arquitectura, espacios imaginarios, escenarios donde la imaginación puede activarse. Narrativas personales, deseo y lujuria, como en la obra Finale (2007), que consiste en una gran mesa de espejo cubierta completamente con cientos de vasos, copas y jarrones antiguos de vidrio pintado de colores con ribetes dorados. Algunos vasos contienen restos de vinos y tequilas, whiskey o champagne, que eventualmente huelen, pero también se evaporan. La obra es una puesta en escena que sugiere el final de la fiesta. O Fainting Couch (2001), una cama de acero inoxidable perforada con 297 agujeros, con una almohada de plumas que descansa encima. La cama contiene en su interior lirios frescos que se cambian cada semana. Se invita a los visitantes a recostarse y a experimentar todo a la vez: el olor, la frialdad del acero, la suavidad de las plumas, un momento de recogimiento. Cercana a la cama yace en una esquina la pieza La Dédicace (de Fragments) (2007), que reúne en una esquina (haciéndonos recordar las montañas de caramelos de Félix González Torres) una cantidad de letras hechas en porcelana blanca a partir de un texto homónimo de Barthes perteneciente a Fragmentos de un discurso amoroso. Impera la imposibilidad de leerlo, pero, a la vez, contiene otros tantos otros textos.

Soares habita los objetos y los convierte en otra cosa; estos se transforman en un nuevo elemento, una nueva metáfora, palíndromos que van de lo banal y el lugar común a lo semántico, a la poesía y a lo lúdico. La obra de Soares es romántica, delicada, suave, frágil. Teje arqueologías y signos a partir de lo doméstico, ritmos, músicas y olores que pretenden relacionarse desde la esfera de lo personal con el visitante. Así es el caso de Un-rest (2016): una gran cantidad de banquillos para apoyar los pies (escabeles) se reúnen en una gran sala a partir de la fragilidad de una casi imperceptible silla de vidrio que no otorga descanso alguno. En ella se desestiman la fragilidad y la funcionalidad de los objetos (sillas y reposapiés) para convertirlos en algo poético sin necesidad de existir, pero que existen por el mismo deseo de que así sea.

Para Soares es fundamental que el público pueda cruzar su propia frontera y enfrentarse a cada pieza desde la experiencia efímera, y no necesariamente entenderla, solo sentir, pensar, completar la obra con su lectura, como sugiere Barthes. Su obra trata, justamente, de todo lo humano y de tantos temas inasibles que se entrecruzan; así que el arte se convierte en ese espejo en el que nos miramos, por el cual observamos la vida en una suerte de subjetividad colectiva que liga al objeto, al tiempo, la experiencia del presente y la memoria.

AMALIA CAPUTO

Artista e historiadora de arte.

Valeska Soares, por Amalia Caputo | artnexus