Relational Undercurrents

Allora & Calzadilla. The Great Silence (El gran silencio), 2014. Video. 16:32. Cortesía de los artistas.

Monografíadic 2017 - feb 2018· Por Carol Damian

Relational Undercurrents

Contemporary Art of the Caribbean Archipelago (Trasfondos correlativos: Arte contemporáneo del archipiélago caribeño) - Museo de Arte Latinoamericano /MOLAA

Reconociendo la diversidad del archipiélago caribeño y el bagaje de conocimientos previo que se ha enfocado en las historias, las lenguas, las culturas y las tradiciones individuales de cada isla, esta exposición extraordinariamente compleja (con un erudito catálogo en el que abundaban las ilustraciones, coeditado por Tatiana Flores y Michelle A. Stephens)1 examinó los legados artísticos del Caribe para formar una nueva definición de la cartografía de la zona a través del proceso creativo. Poniendo en tela de juicio límites geográficos y conceptuales tradicionales del Caribe y su relación con América Latina, la exposición y el saber que la orientó brindaron un “modelo archipielágico” alrededor de cuatro temas: Conceptual Mappings (Cartografías conceptuales); Perpetual Horizons (Horizontes perpetuos); Landscape Ecologies (Ecologías del paisaje); y Representational Acts (Actos figurativos). Este marco archipielágico sirvió para unir las artes plásticas y tender un puente entre las brechas de la región al localizar correlaciones estéticas y estilísticas. 

Monografía: Relational Undercurrents — imagen 1
Firelei Báez. Man Without a Country (Anthropophagist Wading in the Artibonite River) [Hombre sin país (antropófago vadeando en el Río Artibonte)], 2014-2015. Gouache, tinta y chine-collé en páginas de libro. 274.3 x 640 cm (108 x 252 pulgadas). Cortesía del artista y Galería Wendi Norris.

La exposición –curada por Tatiana Flores para MOLAA, el Museo de Arte Latinoamericano de Long Beach, como parte de Pacific Standard Time: LA/LA (La Hora del Pacífico: LA/LA) de la Fundación Getty– incluyó la obra de más de ochenta artistas contemporáneos del Caribe insular y su diáspora. Comenzó con una visión conceptual de las islas, pero no desde la acostumbrada perspectiva que favorece a los países continentales que limitan con el mar Caribe. La relación del archipiélago caribeño con el concepto de América Latina, la premisa que inspiró los proyectos Pacific Standard Time y determinó la dirección de esta y otras exposiciones, plantea de inmediato interrogantes sobre la heterogeneidad de la región, debido a que a muchas de las islas no se las asocia usualmente con una conexión latinoamericana, forzando así un nuevo enfoque centrado en continuidades temáticas, más que en diferencias. 

Monografía: Relational Undercurrents — imagen 2
Jorge Pineda. Anatomy Lesson: Exquisite Corpse, After Joseph Beuys (Lección de anatomía: Cadáver exquisito, después de Joseph Beuys), 2013. Gis, hoja de oro y pintura de pizarra negra. Cortesía del artista.

A pesar de sus características particulares y reconocibles, existen todavía claras afinidades que deben abordarse y que se hicieron evidentes en el arte seleccionado para esta exposición. Descartando supuestos dogmas y estereotipos sobre cómo “debería” verse el arte, el arte caribeño fue tenido en cuenta por su autenticidad, no debido a que con tanta frecuencia se le mida por su independencia de los cánones occidentales, sino porque posee una identidad cultural que debe celebrarse por su diversidad y por sus propósitos compartidos. Aunque no hay una simple definición cultural del Caribe, o incluso qué países e islas están o deberían estar incluidos, se pueden hacer conexiones por medio de la geografía, la larga historia colonial, la variedad lingüística, las complejidades ceremoniales y religiosas, una población amerindia ya casi extinta, y una presencia africana con sus propios comienzos turbulentos y violentos. 

Monografía: Relational Undercurrents — imagen 3
Edouard Duval-Carrié. Lost at Sea (Perdido en el mar), 2014. Técnica mixta sobre aluminio. 243.8 x 365.7 cm (96 x 144 pulgadas). Cortesía del artista.

La definición de Caribe ha sido por mucho tiempo un debate polémico que se encuentra en la literatura, la poesía, el teatro y la música, al que le dieron trascendencia los artistas representados en esta exposición que desafían estereotipos, reconocen con frecuencia el canon occidental y siguen siendo productos definidos de la globalización del siglo XXI. Fue una oportunidad única de conocer a artistas de países insulares, muchos de los cuales son poco conocidos fuera de su patria, y ver su obra en nuevas y vibrantes relaciones entre sí y con los temas conceptuales presentados por la curadora. Fue también una oportunidad de considerar el Caribe como un todo, fuera de sus acostumbrados subconjuntos geográficos y diferencias insulares, por importantes que estos sean para cualquier debate sobre la zona. La exposición colocó a los artistas fuera de los límites regionales, invitándolos a participar en el hibridismo, la pluralidad, la migración, la transculturación y la criollización que buscan definirlos a medida que ellos se unifican en nuevas y significativas formas. Fue una unidad cultural creada a partir de una mezcla ecléctica de orígenes europeos, africanos, asiáticos y amerindios vistos a través de ojos contemporáneos. Las obras incluyeron pintura, escultura, instalaciones, fotografía, video y performances, la mayoría producidos durante los últimos diez años.

Monografía: Relational Undercurrents — imagen 4
Quisqueya Henríquez. El mundo de afuera, 2007. Vídeo de un canal. 46:28 min. Colección del Bronx Museum of the Arts, cortesía del artista y Galería David Castillo.

Las obras agrupadas dentro de la primera sección temática, Conceptual Mappings (Cartografías conceptuales), cuestionaban el orden espacial del mapa tradicional que separa las islas, una de otra, del continente y de las perspectivas europeas del pasado. “Aborda de manera crítica la segregación caribeña del concepto de América Latina [clave para los principios del enfoque de Pacific Standard Time], a la vez que hace énfasis en sus historias, geografías, ecologías y condiciones contemporáneas compartidas” (Flores y Stephens, ed., 31). Firelei Báez intervino un mapa colonialista para denunciar dinámicas de poder en el pasado caribeño como medio para introducir las tradiciones de la cartografía, tan importantes para la Edad de la Exploración que comenzó en las islas. En Man Without a Country (aka anthropophagist wading in the Artibonite river) [Hombre sin un país (también conocida como arremetida canibalística en el río Artibonite)], 2014-2015, el mapa de Firelei Báez servía de fondo para sus dibujos sobre páginas de libros diseccionados. Desde el mapa más reconocible hasta su fragmentación y redefinición, obras como la de Nyugen Smith miraban a África desde una perspectiva singular. Su complejo dibujo sobre papel, elaborado con lapicera, tinta, hilo y tierra zambiana, describía un emplazamiento de pequeñas chozas y carpas en lo que parecía ser un campo de refugiados; cada parte estaba hecha de papel rasgado y unida a las demás con hilo. Su Bundlehouse: Borderlines no. 3 (Bundlehouse: Límites no. 3), de 2017, un dibujo estridente, aunque a veces enigmático, era un comentario sobre límites, pertenencia y pérdida y la importancia del hogar, en cualquier parte. Cuestiones recientes sobre migración en el mundo reconsideraron la diáspora de pueblos desde África a través de la peligrosa Travesía del Atlántico y fueron revividas en la obra de varios artistas. La colorida instalación de tubos plásticos y flotadores de caucho de Scherezade García –titulada In My Floating World, Landscape of Paradise (En mi mundo flotante, paisajes del paraíso), de la serie Theories on Freedom (Teorías sobre la libertad), de 2010–, no era para jugar, ni significaba juguetes. Era más bien un paisaje marino de desechos que podrían pertenecer a cualquiera de las islas. Una comunidad de recuerdos de viaje, sin los cuerpos. Para María Magdalena Campos-Pons, Esa Palabra MAR, y esta palabra ESPERANDO, de 2001, la regresó al mar y transformó los peligros de la Travesía en un lírico azul marino en el que sus trenzas se convirtieron en los zarcillos de las criaturas marinas que acompañaron a los esclavos en la vida y la muerte.

Monografía: Relational Undercurrents — imagen 5
María Magdalena Campos-Pons. Esa palabra MAR, and this word WAITING (That word SEA, y esta palabra ESPERANDO), 2002. Díptico polaroid. 60.9 x 50.8 cm (24 x 20 pulgadas). Cortesía de Julie Saul.

Perpetual Horizons (Horizontes perpetuos) utilizó los rasgos geográficos de las islas y del mar para visualizar el horizonte, el aire y el agua ilimitados, y los infinitos paisajes a lo lejos. Trece dibujos de Tony Cruz eran sutiles descripciones del horizonte a diferentes horas del día, interrumpidas sólo de manera sutil por un objeto distante para afirmar su propia vaguedad. Horizonte, de 2009, presentaba la falsedad de la línea del horizonte, desafiando la realidad de una imagen de forma pura, siempre fascinante y un imán del turismo que es tan trascendental para el Caribe y para los muchos artistas atraídos por su infinitud. Los efectos transformadores de la naturaleza desafían las limitaciones de las fronteras que crean naciones insulares y los litorales del mar para definir su propia identidad. Con su video El mundo de afuera, de 2007, Quisqueya Henríquez llamó la atención sobre los límites que han dividido la isla de La Española entre República Dominicana y Haití por cientos de años, a pesar de que comparten el mar y la geografía. Lenta y meditativa, la cámara se enfocó en el horizonte y el movimiento del mar, los barcos, la bahía, la silueta urbana y la vida cotidiana. La vida insular es lenta, pero los problemas no pueden esconderse bajo un ritmo lento que era una crítica al tiempo lineal y al colonialismo. La fascinación por la contemplación del mar y lo que hay sobre y debajo de él se documentó en fotografías, videos y performances que rastrearon los paisajes desde el litoral; su paz y tranquilidad eran con frecuencia interrumpidas por el ruido, el tráfico, y el barullo de una banda sonora urbana. El horizonte y la posibilidad del infinito como aceptable y desafiante son significantes de vida insular y se convierten en un tropo de expresión y aspiración personales.

Monografía: Relational Undercurrents — imagen 6
Scherezade Garcia. In My Floating World, Landscape of Paradise from the series Theories on Freedom (En mi mundo flotante, Paisajes de paraíso de la serie Teorías sobre la libertad), 2010. Flotadores, estampados, goma e ilustraciones. Dimensiones variables. Cortesía del artista y Galería Lyle O. Reitzel.

Desde el horizonte hasta el paisaje, la diversidad geográfica del Caribe es una coincidencia, pero también marca cualidades humanas, determinantes históricas y constructos espaciales que por cientos de años han sido temas clave (e inspiración) para artistas. A pesar de la evidente belleza y el atractivo de la tierra y el mar, los artistas de esta exposición se dieron cuenta de que no basta simplemente con describirlos y los usaron como un nuevo significante para acepciones más profundas que tuvieron en cuenta desafíos ambientales y condiciones sociales y económicas actuales, desde economías de plantaciones hasta un nuevo orden mundial. Esta sección, Landscape Ecologies (Ecologías del paisaje), presentó una visión diferente del “paraíso” del Caribe a través de un lente contemporáneo con un mensaje que pudo ser perturbador, incluso amenazador. 

Monografía: Relational Undercurrents — imagen 7
Tony Cruz. Horizonte (detalle), 2009. 13 dibujos, grafito en papel. 20.3 x 20.3 cm cada uno (8 x 8 pulgadas). Colección Patricia Phelps de Cisneros. Cortesía del artista.

Las enormes y polémicas pinturas al aire libre de Lilian Garcia-Roig, Fluid Perceptions: Banyan as Metaphor (Percepciones fluidas: el banyan como metáfora), de 2016, documentaron un proceso en tiempo real creado en el transcurso de un día, que transformó el exotismo de un manglar selvático en una maraña amenazadora. Esto debe haber sido lo que dio la bienvenida a los primeros exploradores a medida que se abrían paso a través de territorios desconocidos, desde los arenosos litorales hasta los impenetrables interiores. Era una amenaza latente escondida bajo lo idílico. Lost at Sea (Perdido en el mar), de 2014, de Edouard Duval-Carrié, llevó el mar a la playa mientras fundió la época del Descubrimiento con la realidad de un viaje lleno de recuerdos de reclusión y ahogamientos que llevó a los esclavos al trabajo. Ellos fueron quienes transformaron el nuevo y exótico paisaje, que de tranquilo pasó a ser de sostenimiento económico, que todavía no beneficia a todos. El hecho de que no haya nada “natural” con relación a lo que ha ocurrido durante los últimos quinientos años se repitió a lo largo de la exposición. El engaño de la belleza en Evidence 01 (Evidencia 01), de la serie Tears were reborn as… (Las lágrimas renacieron como…), de 2009-2011, de Deborah Jack, era en realidad una prisión verde para pueblos indígenas y sirvientes contratados. La naturaleza también se ha convertido en prisión para las especies en peligro de extinción, hecho que fue destacado en The Great Silence (El gran silencio), de 2014, donde Allora & Calzadilla captaron el sufrimiento de criaturas espectaculares de la naturaleza a través de la voz filosófica de loros. Los artistas de Landscape Ecologies presentaron sus propias observaciones imaginativas sobre la difícil situación de la naturaleza y un llamado a la acción.

Monografía: Relational Undercurrents — imagen 8
Nyugen Smith. Bundlehouse: Borderlines no.3 (Bundlehouse: Fronteras no. 3), 2017. Pluma y tinta, hilo, acuarela, tierra de Zambia sobre papel. 152.4 x 121.9 cm (60 x 48 pulgadas). Cortesía del artista.

El proceso activo marcó la sección sobre Representational Acts (Actos figurativos) como la obligación de los artistas de reconfigurar su ambiente, social y políticamente, derribando la actitud colonialista que inspiró el arte y la cultura del pasado. A través de afirmaciones visuales para la a menudo incómoda realidad del presente, estos artistas caribeños también hicieron comentarios sobre raza, género, sexualidad, y cómo estos temas están atrapados en su ambiente personal. Fue en esta sección en particular donde la exposición se inspiró en escritos de pensadores y poetas caribeños para enmarcar e interpretar el arte en formas conceptuales excepcionales. Aunque la literatura tuvo una marcada presencia dentro del proceso curatorial, con el fin de enriquecer cada sección temática, la historia, el colonialismo, la corrupción, la violencia y la marginación adquirieron nuevos significados a través del arte, y también agregaron diferentes perspectivas a la forma en que la vemos. La representación puede considerarse como una afirmación del yo, como un manifiesto en nombre de la comunidad, o para reivindicar múltiples medios de autoexpresión, fuera del típico contexto caribeño. 

Monografía: Relational Undercurrents — imagen 9
Lilian Garcia-Roig. Fluid Perceptions: Banyan as Metaphor (Percepciones fluidas: Banyan como metáfora), 2016. Óleo sobre lienzo. 274.3 x 487.6 x 5 cm (108 x 192 x 2 pulgadas). Cortesía del artista y Cernuda Arte.

Para Jorge Pineda, su medio de autoexpresión empleó el tema de la mortalidad en una instalación de un esqueleto hecho de tiza y recubierto de hojilla de oro acostado sobre una mesa. Anatomy Lesson: Exquisite Corpse, After Joseph Beuys (Lección de anatomía: cadáver espléndido. En honor de Joseph Beuys), de 2013, provocaba la activación de los espectadores cuando estos dibujaban sobre las paredes de pizarra con los huesos del esqueleto. Con un enfoque singular en la imaginería relacionada con esqueletos, un rasgo común en el arte de las Américas, su instalación era una alusión directa al arte europeo, en muchos sentidos. En performances, fotografías, instalaciones, pinturas y objetos, los artistas de Representational Acts (Actos figurativos) conocían el poder del arte para cuestionar, provocar cambios e ir más allá de los estereotipos para representar un nuevo paradigma de unidad en todo el archipiélago. El suyo fue un mensaje oportuno para marcar el segmento final de la exposición, y un resumen de sus principios claves. El Caribe, por tanto tiempo publicitado como “paraíso” y cultivado como imagen de placer exótico, fue revelado a través de los ojos de artistas que tienen en cuenta sus complejidades, incluidas la represión durante la esclavitud y la dominación colonial, su insularidad y sus retos ambientales, e imágenes del yo, para crear un nuevo repertorio de imágenes y una visión de unidad como agentes globales de cambio.

NOTA

1. Tatiana Flores y Michelle Ann Stephens, editoras, Relational Undercurrents: Contemporary Art of the Caribbean Archipelago [Trasfondos correlativos: Arte contemporáneo del archipiélago caribeño] (Long Beach: Museo de Arte Latinoamericano, 2017).

CAROL DAMIAN, PH.D.

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