Exposición Individualdic 2017 - feb 2018· Por Susana Benko

Paul Amundarain

Cerquone Projects

Paul Amundarain, artista venezolano residenciado en Miami, presentó su más reciente muestra, titulada Símbolos rotos, en el nuevo espacio expositivo dedicado al arte contemporáneo emergente, Cerquone Projects. En esta exposición, curada por el propio Walter Cerquone, el artista logró consolidar un lenguaje en el que el tratamiento formal de la imagen, vista como fragmentos, perdió su connotación abstracta de obras anteriores, para enfocarse ahora en una reflexión crítica en torno a la interrupción del proceso modernizador y progresista que caracterizó a Venezuela décadas atrás.

Exposición Individual: Paul Amundarain — imagen 1
Paul Amundarain. Sueños de modernidad Arquitectos, 2016. Lienzo, pintura acrílica, tinta uv ink. 60 x 80 cm (23 5⁄8 x 31 1⁄2 pulgadas). Fotografía: Point Media Label. Cortesía Cerquone Projects.

Las obras presentadas por Amundarain presentan diversas lecturas. No obstante, cualquiera de ellas no se sustrae del conocimiento del devenir histórico, en este caso específico, de la ciudad de Caracas. Ello se debe a que todos los referentes representados pertenecen a esta capital: edificios, monumentos, avenidas, obras de arte a escala urbana, etcétera, que vemos en fotografías de época ampliadas en blanco y negro intervenidas por el artista. Asimismo, intervino otras imágenes de los protagonistas del momento: Marcos Pérez Jiménez, dictador de Venezuela entre 1948 y 1958; el arquitecto Carlos Raúl Villanueva, forjador de la Caracas moderna que hoy conocemos, entre otros.

Este proceso modernizador, iniciado en realidad desde finales de los años treinta y tempranos cuarenta, tuvo su momento de esplendor durante los años del perezjimenismo, en la década de los cincuenta. Los monumentos y las construcciones arquitectónicas representados en esta muestra se volvieron con el tiempo símbolos de modernidad: el Centro Simón Bolívar y las torres del Silencio (proyectados y construidos en 1948), así como Los Próceres (inaugurado en 1956) y la Ciudad Universitaria (proyectada por Carlos Raúl Villanueva, entre 1945 y 1954). Años después, durante el periodo democrático, se construyeron la Avenida Libertador (iniciada en 1957 y terminada en 1965), el conjunto arquitectónico Parque Central, ejemplo del estilo “brutalista”, y el Teatro Teresa Carreño, ambos construidos entre los años setenta y ochenta. Además de estas construcciones y edificaciones-emblema, el artista hace énfasis en la presencia del arte cinético venezolano en el ámbito urbano de Caracas, por su trascendencia a escala nacional e internacional. Jesús Soto, Carlos Cruz-Diez y Juvenal Ravelo se hallan presentes en nuestro entorno con importantes obras de carácter urbano.

Todas estas referencias aparecen en el video titulado Símbolos rotos, con el que se abría la exposición. Tanto en el inicio como en el final del video se muestran vistas panorámicas de Caracas. Luego, las imágenes registran detalles y “relatan” el recorrido en automóvil por esos lugares que identifican la ciudad. Solo que los vemos a través del espejo roto del retrovisor. Bajo esta perspectiva es que se plantea toda la exposición. Lo vemos tanto en la serie Sueños de modernidad como en Broken Painting. Por medio de estas visiones fragmentadas se observa, a través de detalles arquitectónicos, el carácter geométricamente abstracto que presenta la ciudad –abstracciones que en cierto modo religan estas piezas recientes con la obra anterior del artista–. Pero ahora estas formas están cargadas de sentido desde el momento en que se cuestiona la ruptura del proceso modernizador con la lamentable situación en que se encuentra actualmente este país. La imagen del espejo, entonces, denota sin contemplación las roturas y la fragilidad de estos símbolos identitarios. Por eso son símbolos rotos. Las imágenes de este video, por otra parte, se aceleran, se ralentizan, cobran dramatismo simultáneamente con un concierto musical que se oye durante todo el recorrido.

Los retazos rotos del espejo están explícitamente representados en las pinturas presentes en la exposición. Son en sí mismos el motivo pictórico. La serie Broken Painting consiste en poner en evidencia estos fragmentos mediante su representación en mayor escala jugando con tramas en positivo-negativo. Por otra parte, el uso del color, en especial en las fotografías, cobra un sentido claramente irónico: en el tríptico Sueños de modernidad “CSB”, los trazos o marcas dorados aluden, tal vez con nostalgia, a ese periodo dorado de la modernidad. En Sueños de modernidad “Juegos políticos”, los trazos impresos en color rosa del popular juego “La vieja” ponen en entredicho su altura histórica, por el maltrato indebido de su figura desde las altas esferas del poder. El juego está inconcluso, no ha terminado. El artista resalta así el quiebre de su poderosa significación simbólica.

En las dieciocho obras que conformaron la exposición Símbolos rotos, Paul Amundarain demostró densidad conceptual en un tema complejo como lo es el contexto venezolano, visto a través de su historia y su legado. Asimismo, fue evidente la versatilidad como trabaja diversos medios (pintura, estampa, fotografía y video), además de la escultura que antes habíamos conocido. Como señala Gabriel Guevara en el texto de presentación, el artista busca, así, “la presentación del símbolo desmitificado por la situación de total desajuste social, político y económico, en un país que fue ejemplo de progreso, seguridad, alcance intelectual y artístico como referente para Latinoamérica y el mundo”.

SUSANA BENKO

Paul Amundarain, por Susana Benko | artnexus