Trabajar con el objeto para dotarlo de dimensiones que no le son propias. Por ejemplo, la contemplación, la presencia y la sensación de “escena”. Pablo Accinelli propone en Lontano (Galería The Goma) una perspectiva diferente sobre objetos construidos. Desde el propio título –que alude a la distancia que hace falta para la observación–, lo que vemos en la galería al entrar son distintos dispositivos que nos sumergen en otra dimensión.

Partiendo del concepto de ready made –con un desarrollo amplísimo en el arte contemporáneo–, Accinelli consigue sin embargo no caer en tópicos respecto a la reutilización de objetos industriales. Lo hace con una propuesta limpia, depurada e incluso misteriosa: en el cubo blanco de la galería aparecen artefactos muy sencillos, y que sin embargo adquieren presencia y temporalidad propias. La obra que da nombre a la muestra, Lontano, está compuesta de madera, papel fotográfico y candados. De manera muy sutil vemos una referencia al tiempo que se despliega dentro de la obra de arte, al que no podemos acceder fácilmente. La referencia teórica que surge inevitablemente es Michael Fried, y su texto Arte y objetualidad (1967), donde realizó una feroz crítica al minimalismo por introducir valores escénicos en las artes visuales. Esto es: contemplación, duración, teatralidad.
Se pasa, así, de la materialidad de la propia obra a la situación que construye a su alrededor. Y algo parecido sucede en la exposición de Accinelli en The Goma. Vemos objetos de origen industrial que nos remiten a un contexto de trabajo, y que están despojados de todo su significado inicial. Por ejemplo, Duración interna está formada por un cilindro de cartón corrugado y un rastrillo envuelto en él. La pieza exige al espectador rodearla, mirarla, entrar en contacto con ella a través de la pregunta y cierta sensación de hermetismo. Por otro lado, el contraste entre lo manual versus lo industrial –lo urbano versus lo rural– está flotando también entre las piezas.
Esta es la primera muestra individual del argentino en la galería The Goma. Pablo Accinelli (Buenos Aires, 1983) vive en São Paulo y es uno de los nombres que han surgido con fuerza en el arte emergente de Argentina.
Su trabajo reflexiona sobre el objeto como generador de distintas formas y de diferentes contextos. Precisamente en este sentido, otra de las obras que llama la atención en The Goma es la pieza formada por una paca de paja, atada con cuentas de madera. Aquí estamos lejos del minimalismo, evidentemente, pero hay ciertos ecos en la relación con el espectador: la situación teatral que antes mencionábamos, la no representación o la rotundidad de la presencia del objeto. Sin embargo, uno de los aspectos más originales en la propuesta de Accinelli es la sutileza en la utilización de los materiales, algunos industriales y otros naturales como la paja. La galería se llena de olor: aunque se parecen en cuanto a la recepción, estamos lejos de los neones inocuos de Dan Flavin, o mejor dicho, estamos en una dimensión distinta.
Otro de los valores con los que trabaja Accinelli es la repetición. Una de las instalaciones de la exposición está formada por madera y tornillos de cáncamo. Se trata de estructuras cilíndricas montadas una sobre otra en la pared, y cuya insistencia resulta misteriosa. Una vez más, el trabajo con el material es delicado, sutil y mínimo, proponiendo al espectador una escucha distinta. En esta obra aparece también el concepto de suspensión y de sensación flotante: la cual hay en toda la galería. En un rincón está colgada una figura de madera, una suerte de esfera deconstruida que traza una silueta sinuosa. El material empleado es madera, de nuevo.
Hay otra instalación que pasa desapercibida. Está formada por una hilera de azulejos de 20 cm, y que alcanzan una altura de más de dos metros, sobre los que hay impresos unos vinilos con dibujos geométricos. Aquí, el artista está jugando con la observación, y nos está pidiendo distancia. Dice una letra de Tom Waits: “Never saw my hometown, until I stayed away too long”. Quizá lo que tenemos que hacer para ver las cosas de cerca es alejarnos. Accinelli nos pide, de alguna manera, que las miremos Lontano para poder verlas mejor.
ANA FOLGUERA
