Exposición Individualdic 2017 - feb 2018· Por Carlos Jiménez

Oscar Murillo

Jeu de Paume

Bajo el título Estructuras resonantes, Oscar Murillo realizó en el Jeu de Paume de París, el pasado mes de septiembre, una exposición en la que sobresalía Untitled, un video que es ciertamente un punto y aparte en su producción videográfica. De 53 minutos de duración y realizado este mismo año, durante una residencia artística de Murillo en Marruecos, se centra en el concierto ofrecido por una banda de músicos bereberes que interpretan música tradicional de su país ante un público compuesto por turistas y nativos. El tema es por lo tanto muy distinto de los temas de los videos que este notable artista colombiano realizó antes, en los lugares donde transcurrió su infancia, con la evidente intención de recuperarlos y valorarlos desde la distancia que le imponen su vida y su experiencia de artista internacional en Londres. Me refiero, por ejemplo, a Ramón, how was trade today? Enjoy the food but you´re not welcome at this table –otro de los videos incluidos en esta muestra–, que sigue a un pobre vendedor de lotería en su recorrido cotidiano por un barrio de la ciudad de Palmira, en Colombia. Pero la diferencia temática no anula la unidad del estilo con que ambos documentales han sido realizados. Que es directo, crudo, un poco en la línea de los principios de Dogma –el conocido movimiento cinematográfico danés–, en la que el realizador confía ante todo en los sonidos ambientales y en el insobornable poderío visual de las imágenes que están captando. También es muy medida la intervención del montaje en el producto final, tanto que podríamos decir que se limita a contrastar los planos largos y medios con los primeros planos de detalles de la escena que suelen pasar desapercibidos. Como pueden serlo el calzado de los intérpretes o las reacciones faciales de los espectadores.

Exposición Individual: Oscar Murillo  — imagen 1
Oscar Murillo. Sin título, 2016. Video proyección con color, en loop. 56:46 min. Cortesía del artista y David Zwirner.

Esta coincidencia estilística prueba, además, hasta qué punto en la obra de Oscar Murillo se unen la ética y la estética. Porque la crudeza de sus videos es muy coherente con la de su pintura, que, como bien se sabe, es igualmente cruda, compuesta con garabatos, manchas y tachaduras hechas sobre telas gruesas o sobre lonas. Con frecuencia negras, como banderas anarquistas o pendones ensombrecidos por el luto. Que además suelen estar cosidas entre sí, como los parches con los que los muy pobres remiendan sus viejas y descoloridas ropas. De hecho se siente uno tentado a calificar al arte, y no solo a la pintura de Oscar Murillo, de arte povera, de arte pobre, si no fuera porque este término ya está indisociablemente asociado al arte povera italiano de los años 60 y 70 del siglo pasado, que compensaba la relativa pobreza de los materiales empleados con refinamientos compositivos y formales que devolvían al arte a la sublime esfera de la belleza.

Oscar Murillo no se consiente estos esteticismos. Su obra nos transmite con fuerza su intención de reivindicar el mundo de los que viven vidas al límite, vidas tan precarias como los materiales de desecho o de segunda o tercera mano con los que construyen sus viviendas e intentan amoblarlas. Vidas en las que la supervivencia depende con frecuencia del rebusque y en las que es prácticamente inimaginable el disfrute de los placeres estéticos.

Y la verdad es que era muy fuerte la impresión de estar asomándose (inmiscuyéndose) a una de esas viviendas precarias que evocan tan crudamente sus pinturas, en la gran instalación que Oscar Murillo hizo para la bienal convocada en 2016 en Marrakech (Marruecos), bajo el desafiante lema de Not new now. Y que es el antecedente directo de su deseo de realizar una residencia artística en un país singularmente complejo y dotado de una excepcional riqueza musical. La riqueza que fascinó al escritor norteamericano Paul Bowles, que hizo una extraordinaria labor de recuperación y conservación de dicha riqueza. Solo que Bowles la hizo con métodos propios de la etnología o de la archivística, mientras que Oscar Murillo se ha dado a la tarea no tanto de recuperar el arte del Tercer Mundo como su desbordante creatividad, la imaginación en activo que lo caracteriza y que aún no ha sido absorbida por los modelos culturales hegemónicos en Occidente. Incluida la hipertrofia de la autoría.

En 2013 puso en marcha el proyecto colaborativo Frequences, que consiste en ofrecer a niños entre 10 y 14 años de diversas partes del mundo una tela puesta sobre el pupitre para que ellos pinten, dibujen, escriban, marquen o rayen lo que mejor exprese sus deseos; sus fantasías o sus intereses. Una muestra de esas telas fue expuesta en esta exposición del Jeu de Paume, junto con el resto de los videos, instalaciones y pinturas reunidos en esta oportunidad.

CARLOS JIMÉNEZ

Oscar Murillo, por Carlos Jiménez | artnexus