Esta exposición, curada por Alberto del Castillo, Alfonso Morales y Laura González, exhibe el trabajo de Marco Antonio Cruz (Puebla, 1957), fotógrafo con incursiones en el dibujo, la pintura y la gráfica, que comenzó su trayectoria en el fotoperiodismo, pero que ha diversificado indagaciones visuales desde lo noticioso hasta la vida cotidiana.
Colaborador y/o fundador de diversas publicaciones, entidades informativas y militantes de postura política de izquierda en México como el diario La Jornada, la agencia de noticias Imagenlatina –activa de 1986 a 2003, con el impulso decisivo del importante periodista Miguel Ángel Granados Chapa y la colaboración inicial de Pedro Valtierra y Fabrizio León, entre otros, fungió como un importante espacio de formación de nuevos fotorreporteros–; también colaboró en el semanario Proceso (hasta la fecha, como editor y coordinador del Departamento de Fotografía); y militó en el Partido Comunista Mexicano (PCM).

Los curadores enfatizan y revisan cómo Marco Antonio Cruz forma parte de una generación de fotoperiodistas mexicanos que en el último cuarto del siglo XX defendieron la importancia del periodismo gráfico como testimonio histórico, y simultáneamente como creación expresiva, exhibiendo series, ensayos fotográficos y compendios visuales de temas, en diálogo con material hemerográfico, donde estos trabajos han sido publicados.
En el núcleo de años formativos se recuperan procesos de aprendizaje de este creador durante la década de 1970 en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, en la Escuela de Diseño y Artesanías de Ciudad de México, como asistente de los autores “Hersúa” (muy importante en la inserción de prácticas alternas artísticas en México) y los emblemáticos fotoperiodistas Héctor García, su esposa María y Nacho López, influencias decisivas para su trabajo.
Otras dos secciones más están dedicadas a la militancia de este autor y su tratamiento del tema de los desaparecidos políticos. Una vez que el PCM derivó en el Partido Socialista Unificado de México (PSUM) y retomó el impreso periodístico Oposición y el medio Así es, Marco Antonio Cruz fue un activo colaborador con caricaturas y coberturas fotográficas.
En cuanto a los desaparecidos políticos, el trabajo de este fotógrafo se encauzó a denunciar el secuestro, la detención ilegal, la tortura y la desaparición de personas integrantes de grupos y movimientos de oposición como política de Estado en la década de 1970 en México, documentando las actividades del comité ¡Eureka! –dirigido por Rosario Ibarra de Piedra–, así como el Frente Nacional contra la Represión, y sus protestas públicas.
Durante las décadas de 1970 y 1980, Marco Antonio Cruz produjo inquietantes retratos de los principales líderes vinculados al partido político oficial mexicano (PRI), ostentando en sus gestos la contundencia de su poder de facto. En las siguientes dos décadas, la de los noventa y la de los dos mil, dio cobertura a los esfuerzos para concretar la alternancia partidista en México, así como políticas de gobierno anticriminales.
En un siguiente núcleo expositivo, titulado Tierra y Libertad, la exposición reflexiona sobre la vertiente campesina-rural-indígena en el trabajo de Marco Antonio Cruz: trabajadores y su precariedad en diversas partes del país, así como áreas de operación del Ejército Zapatista de Liberación Nacional –cuya rebelión estalló en el estado de Chiapas en 1994–, constituyen un eje diferenciado en el trabajo de este autor, en el que lo periodístico se vuelve canal de la experiencia sensible.
La ciudad de México y lo urbano es otra línea tratada en esta exposición, a partir del papel biográfico que esa macropolis (título de otra área de la muestra) tiene en la vida de este fotógrafo desde la década de 1970, y como parte de su adscripción a la fotografía callejera que aprendió de Héctor García y Nacho López, para dar cuenta, a manera de crónica visual, de procesos demográficos, de expansión urbanística, de las secuelas de los temblores de 1985 y de prácticas cotidianas y rituales: instalaciones eléctricas, pulquerías, celebraciones de Semana Santa, nota roja.
La exposición concluye con los temas Vislumbres y Penumbra, en torno a uno de los proyectos más celebrados de este fotógrafo: Habitar la oscuridad, sobre personas con ceguera, sus contextos de desenvolvimiento y sus prácticas; sus experimentaciones recientes, que combinan videoarte y fotografía, así como técnicas estenopeicas y su producción de fotografía nocturna urbana. En ambos núcleos curatoriales, como espectadores presenciamos desde las obras expuestas, la evidencia en la obra de Marco Antonio Cruz de la gestación de la fotografía como proceso expresivo indagatorio detonado por lo documental: encuadres, tiempos de exposición, aprehensión de acciones, diálogos entre el manejo de la luz de la cámara y las condiciones lumínicas de las tomas, como cualidades de un oficio que se ha vuelto sensibilidad política que señala diversas problemáticas sociales nacionales: sectores precarios por sus limitaciones físicas o sus entornos con escasez de servicios y recursos; sujetos discriminados, en contraste con los que son hegemónicos; movilidad, transitabilidad, usos recreativos del espacio público y otros tópicos.
EUGENIA MACÍAS
