Exposición Individualdic 2017 - feb 2018· Por Oscar Roldán-Alzate

John Mario Ortiz

Lokkus Arte Contemporáneo de Medellín

Con el nombre de Espacio inflacionario se conoce la teoría que ha tratado de explicar la expansión incesante del universo desde el primer segundo, el Big Bang, la Gran explosión que puso en marcha la implacable máquina del tiempo y, en consecuencia, hizo aparecer el azaroso espacio. Este concepto de la física astronómica, aunque bien podría parecer de la economía contemporánea, es el punto de partida, y el nombre, de la más reciente exposición del artista colombiano John Mario Ortiz, que tuvo lugar en la galería Lokkus. Arte Contemporáneo de Medellín y en la cual la arquitectura del edificio contenedor terminó siendo parte integral de la propuesta de intervención.

Exposición Individual: John Mario Ortiz  — imagen 1
John Mario Ortiz. Diagramas logarítmicos, 2017. Malla de fibra de vidrio, alfileres. Dimensiones variables.

Como ocurre con la economía de capitales, el crecimiento del universo parece no tener límite, mientras que los recursos ambientales son finitos. Es consabido que la acción de habitar el mundo no solo se fundamenta en la optimización de los recursos, sino que, además, se alcanza con las certezas técnicas y teóricas logradas por las anteriores generaciones para transformar el mundo y tornarlo más benévolo para la raza humana. En este sentido, las civilizaciones más extraordinarias, que lograron en menos de cinco centurias abarcar todo el orbe, han desarrollado formas de habitar su entorno tan diversas e ingeniosas, tanto como su capacidad para poetizar sus temores y encriptarlos en mitos de todo orden para explicar lo oculto, los cuales, con el concurso del tiempo, han ido siendo sistemáticamente develados por la ciencia, en una tarea que parece no tener fin.

Limitado a 13 m2, durante una estadía de residencia en 2016 en el ZK/U (Zentrum für Kunst und Urbanistik) de Berlín, en un lugar obviamente extraño, John Mario Ortiz comenzó a dar forma a una indagación que se vale del lenguaje más universal de todos: las matemáticas, para poner en cuestión el espacio y la relación que tenemos con él cuando tratamos de dominarlo antes de habitarlo.

Un silo de base cilíndrica, reconfigurado arquitectónicamente, fue el lugar de habitación de Ortiz. El influjo de la geometría euclidiana y del plano cartesiano –ampliamente abordados en trabajos precedentes por el artista– rápidamente se tomó la escena de experimentación durante su residencia. Métodos del cálculo, series aritméticas, logaritmos, esquemas estadísticos y diagramas de funciones son parte de la gramática de Espacio inflacionario. La poética divaga entre el realismo alcanzado por los modelos bidimensionales resultantes de las funciones matemáticas representadas y la alegoría abstraccionista de las manufacturadas series de dibujos deliberadamente trabajados en materiales blancos y negros, cifrados en un esquema de llenos y faltantes, haciendo uso de una dialéctica binaria extremadamente austera pero claramente eficiente.

Como ya se anunció, el contenedor de la exposición fue activado como parte esencial de la propuesta. La galería está ubicada en un edificio de características modernistas evocador de la obra de Le Corbusier, específicamente del Convento de Santa María de La Tourette. Paneles ondulatorios es el nombre de la intervención que fue adelantada sobre la parte exterior de la vidriera perimetral de la sala. Como si se tratara de los ritmos cuasi armónicos implícitos en el espaciado creciente y decreciente de los ventanales del convento, Ortiz sumó capas de malla de fibra de vidrio, usualmente empleadas en construcción, cuidadosamente cortadas y emplazadas para emular el referente. Con rigor aritmético, la superposición de capas generó una trama que, según la saturación, permitía el paso gradual de la luz exterior, la cual fue reforzada con tubos LED para acentuar el gesto y fortalecer el fenómeno de moaré, que producía en los espectadores una sensación visual atípica, propia del arte cinético.

Ya en el interior, Espacio inflacionario se despliega en tres series distintas de dibujos: Modelos de expansión espacial, Diagramas logarítmicos y Barras (Modulor). En cada serie, Ortiz explora relaciones cruzadas entre la noción de “habitar” y el “arte”, la “matemática” y la “arquitectura”, respectivamente. El conjunto, contemplando la presencia de Paneles ondulatorios, codifica la experiencia y la revierte a un plano fenomenológico que reta al visitante a descubrir, o incluso inventar, patrones interpretativos, o simplemente disfrutar de la incidencia lumínica que afecta de forma cambiante el recinto.

Los dibujos están construidos a partir de materiales no convencionales. Dos de las series se valen de malla de fibra de vidrio, y la última, de formatos de acetato para trabajos técnicos de arquitectura, de marca Modulor. Cortes precisos eliminan sobrantes de material para llegar a optimizar los llenos y vacíos que, como ceros y unos, dan pie a un lenguaje aparentemente hermético, donde la geometría refuerza la lírica de la abstracción resultante.

Arte, matemática y arquitectura son expuestas a la luz en este Espacio inflacionario para ver cómo su sombra, que por siempre será el misterio, recrea nuestra idea de habitar en un mundo que parece haber dejado al descubierto todo. No obstante, un nuevo cuerpo encontrado por la ciencia en este esparcimiento del vacío, que amplía cada vez más la distancia entre los cuerpos siderales y la mística inherente a lo desconocido, vuelve a comenzar una carrera afanosa por tratar de entender eso que nunca hemos ni siquiera sentido, más allá de las fuerzas innegables de la gravedad y el poder de la luz. Así, esta exposición es una ventana abierta a la ciencia desde el arte, desde la estética y la fenomenología, que hacen tornar la mirada nuevamente al origen de todo cuanto existe sin excepción, a la Gran explosión y, por tanto, a la insignificante presencia humana en el cosmos y a su desenfrenado esfuerzo por terminar con lo alcanzado.

OSCAR ROLDÁN-ALZATE

John Mario Ortiz, por Oscar Roldán-Alzate | artnexus