La obra de Edouard Duval-Carrié se ha centrado desde sus inicios en temáticas relacionadas con su herencia cultural y la presencia de elementos del colonialismo en la sociedad contemporánea haitiana. Para ello ha creado un estilo muy personal en el que mezcla elementos propios de su formación artística, académica y occidental con otros enraizados en la cultura y espiritualidad de sus antecesores.
Una de las temáticas que este artista ha explorado en profundidad, ligada a la presencia colonial en las estructuras de poder, es la de las condiciones sociales creadas a partir de las relaciones económicas. Un ejemplo de este tipo de piezas en esta exposición es Sugar Boats (Barcos de azúcar), una alusión directa a una de las actividades económicas más prominentes del Caribe: la industria azucarera. Aquí está representada por dos esculturas móviles, de barcos de color blanco, colgadas del techo. Los barcos han sido tradicionalmente el medio para transportar el azúcar a Europa, pero también para traer esclavos al “nuevo mundo”. La estructura de los móviles nos hace recordar a los infantiles, por sus sugerentes componentes casi oníricos, como son las estrellas. Sin embargo, detrás se esconde una contradicción inherente entre forma y contenido. Estas bellas e impolutas esculturas esconden adentro el horror que la industria impuso en la región: para extraer el dulce producto se empleó la mano de obra esclava, con su costo de vidas y sus calamidades consecuentes.

Otro grupo de obras, Memoirs (Memorias), sigue un patrón formal similar al de los barcos. En este caso son ocho cajas de luces, exquisitamente trabajadas, y que visualmente nos remiten a estructuras similares a las células del cuerpo humano. Estas representan las memorias ancestrales, una conexión genética con el pasado que determina el presente. Este ha sido un recurso que Duval-Carrié ha utilizado para hablar de la discriminación a la que son sujetos los haitianos, vistos como una epidemia. Una vez más, con el recurso de una terminación preciosista, esconde la horrible realidad de la sociedad haitiana contemporánea.
Uno de los libros que más ha influenciado la imaginería de este artista es El reino de este mundo (1949), del escritor cubano Alejo Carpentier (1904-1980). Esta obra literaria está basada en hechos reales de la convulsa y sangrienta historia de Haití entre 1750 y 1830; y fue el resultado de una exhaustiva investigación histórica del autor. Duval-Carrié toma de Carpentier su tesis principal de lo real maravilloso, esa aparente mezcla entre la realidad y la fantasía que es lo cotidiano en el Caribe. El artista se apoya en la cultura y la espiritualidad haitianas, y de estas toma aquellos elementos que le permiten jugar con este concepto que linda con lo real y lo imaginario, con las deidades y los seres humanos, en una especie de cuarta dimensión. Es algo que Carpentier logra reflejar al detalle en su literatura, y Duval-Carrié lo ilustra a través del arte visual.
En esta exposición, El reino de este mundo está representado por una suite de grabados en plexiglás, titulada igual que el libro. Consta de catorce piezas que funcionan como viñetas ilustrativas de diferentes pasajes de la mencionada historia contada por Carpentier. Las imágenes de esta serie son monocromas, y consisten en grabados de complicadas líneas blancas sobre un fondo índigo. Formalmente sigue una solución que nos refiere a grabados antiguos, en los que la ornamentación barroca de los bordes tenía un papel casi protagónico en las composiciones. A través de estas piezas, Duval-Carrié explora en profundidad el tema central de la exposición, que es la metamorfosis. Este tema está reflejado de manera casi literal en piezas como la titulada como uno de los personajes principales: Makandal. En esta, el artista toma la idea y la ilustra de forma evidente, al representar la esencia del personaje, que consiste en su habilidad para transformarse en un animal cada vez que es necesario. Otra pieza que parte del mismo concepto es La fin de Ti Noel (El final de Ti Noel), una ilustración del capítulo de Los agrimensores. Ti Noel, quien fuera el hilo conductor de la narrativa, logra repetir el mismo proceso mágico de Makandal de poder convertirse en un animal, en esta ocasión en varios de forma casi simultánea.
Metamorfosis de cierta manera deviene en un resumen de los temas que han interesado a Duval-Carrié y en los que ha trabajado consistentemente en la última década. Además, nos ofrece una mirada a la evolución intelectual de su pensamiento filosófico y artístico al mostrarnos objetos de su colección personal en instalaciones como Cabinet de Curiosités (Gabinete de curiosidades). Utilizando como inspiración este sistema precursor del coleccionismo, en esta instalación se mezclan objetos de varios lugares del mundo y de varias épocas. Hay pinturas, fotografías, grabados, libros, esculturas, y hasta animales disecados, entre otros. El resultado es una amalgama de culturas y grupos humanos de diferentes orígenes en el mismo espacio. De cierta manera, esta instalación también representa lo que pasó y sigue pasando en el Caribe, cuya formación económica, social y cultural obedece a un proceso similar de sincretismo.
IRINA LEYVA
