Cartografías líquidas

Mauricio Orduña. Combustivel: Haiku para Arto Linsay (Conbustible: Haiku para Arto Linsay), ca. 2017. Instalación. Dimensiones variables.

Colectivadic 2017 - feb 2018· Por Eugenia Macías

Cartografías líquidas

En una revisión de planteamientos del sociólogo y filósofo Zygmunt Bauman, esta exposición reúne el trabajo de artistas jóvenes mexicanos y españoles para conmemorar el aniversario de los cuarenta años del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre México y España. Su primer recinto fue el Museo de Arte Carrillo Gil en Ciudad de México, y actualmente se exhibe en su segunda sede, Artium Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo, en Vitoria-Gasteiz (España), producida con la cooperación conjunta de ambos museos, el Instituto Nacional de Bellas Artes de México, la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, la Embajada de España, el Centro Cultural de España y la Secretaría de Relaciones Exteriores, las tres últimas instancias en México.

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Ana Roldán. Strangers at Home (Extraños en casa), 2017. Instalación. Dimensiones variables.

A partir de la volatilidad de las dinámicas de la vida social que Bauman enfatizó de diversas maneras en sus postulados analíticos, los curadores de la muestra, Blanca de la Torre, Carlos Palacios y Paula Duarte, establecieron constelaciones temáticas a través de las que distribuyen a lo largo del espacio expositivo proyectos de los creadores incluidos. Estos ejes son: Frontera/Límites, Economía, Sustentabilidad, Historia/Archivo, Redes/Comunicación y Hábitat. Los creadores son: Edgardo Aragón, Mauricio Orduña, Miguel Fernández de Castro, Morelos León Celis, Ana Roldán y Emilio Chapela, de México; Fernando García-Dory, Asunción Molinos Gordo, Elena Lavellés, Carlos Aires, Rosell Meseguer y Maider López, de España.

En ciertos pasajes, los trabajos de los artistas se extienden entre los núcleos curatoriales, o estos dando contención a una vivencia rizomática o espiral del recorrido: los proyectos pueden contemplarse activando simultáneamente distintos ángulos reflexivos desplegados en la exhibición, o estos ámbitos de análisis se entremezclan en la muestra intercalando piezas presentadas bajo distintas líneas temáticas.

Un aspecto central de la muestra es la diversificación geográfica de procesos sociales considerados. Al colaborar artistas de dos continentes, la ubicación a la que aluden algunos proyectos abarca distintos puntos del planeta y contextos sociales que determinan los fenómenos aludidos.

Siguiendo el recorrido que plantea la distribución espacial de la exposición, en el acceso de rampas hacia la sala, en el lucernario que da techo a esta área, el español Carlos Aires “quien en proyectos anteriores como Desastres, Money makes the world go round, o Mar negro (2013), entre otros, ha explorado reciclajes de elementos de cultura visual y material para resignificarlos en un discurso crítico que cuestiona simulaciones políticas y económicas de la vida contemporánea”, exhibe la instalación-proyección El ojo que todo lo ve, constituida por decenas de ojos de retratos impresos en billetes de todo el mundo. Este autor presenta también 30 euros 15 minutos, un muro con cientos de anuncios que ha recolectado. Ambas piezas se inscriben en el eje temático de Economía aludiendo conceptualmente a fuerzas macroestructurales que superan la escala de lo personal, en el primer proyecto, y, por otro lado, a la proliferación de algo que ofrecer como servicio comercializable, en la segunda pieza.

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Asunción Molinos Gordo. El Fellah Ando Fes (El campesino tiene un azadón), ca. 2017. Instalación: caligrafía sobre hojas de papel. Dimensiones variables.

Adyacente a estos proyectos, el mexicano Morelos León Celis –originario de Oaxaca, y con una trayectoria en medios y prácticas alternativas que resignifican imaginarios y objetos funcionales vinculados a identidades originarias locales (como en sus proyectos Materia solar, de 2014, o El pueblo unido, de 2004)– exhibe en el tema Historia y Archivo, la instalación El oficio del adversario, que recopila diversas representaciones de lo indígena, evangelizadores, registros de cultura material y especies naturales, fijados con flechas, que puede disparar en quien contempla, a través de asociaciones simultáneamente metafóricas y políticas, una alusión a la violencia implicada en la llegada europea a América.

Al transitar a una siguiente área expositiva, Edgardo Aragón –quien suele indagar la inclusión crítica de una acción artística en espacios geográficos con memoria colectiva o familiar de procesos complejos (como en sus proyectos Efectos de familia, Matamoros, Simulacros de sustitución, de 2010)– presenta en el eje Frontera y límites una pieza de video y sonoridad: La encomienda (The assignment), un coro cuyos integrantes tienen rasgos indígenas y mestizos, que ejecutan una composición barroca en una mina abandonada, aludiendo a protestas en contra de empresas mineras en Latinoamérica, contrastando la suavidad armónica de la pieza con su planteamiento reflexivo subyacente.

Maider López, de España, presenta la instalación y registros en video y fotografía Línea de césped (Polder Cup). Situado en el tema Redes y comunicación, este proyecto se va desplegando en distintas áreas de la sala –y es un posible homenaje a las prácticas e interacciones sociales–, realizándose más allá de condicionantes geográficos: del mismo modo en que como espectadores debemos cruzar líneas de césped situadas en diversas áreas de la exposición para continuar nuestro recorrido, la autora exhibe fotografías y videos de jugadores de fútbol que deben sortear canales de agua que quedan incluidos dentro de los campos. Otros proyectos de la trayectoria de esta artista que giran en torno a vínculos y redes en situaciones cambiantes en entornos y su naturaleza son 25 People on 25 Hills, 25 People on 1 Hill y Zoom In (acciones determinadas por lo geográfico, efectuadas en Capadocia, Turquía, en 2015 y 2016, respectivamente).

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Morelos León Celis. El oficio del adversario, 2017. Instalación con fotografías y flechas. Dimensiones variables.

La española Asunción Molinos Gordo, en el tema Sustentabilidad, exhibió El Fellah Ando Fes (El campesino tiene un azadón), que explora en una indagación conceptual con frases escritas sobre hojas, que, de describir al comienzo de la instalación acciones de modos de vida rurales, van empleando términos de actividades fabriles o bélicas, para aludir a la transformación de actividades de campesinos en Jordania. Problematizaciones en torno a fenómenos agrícolas y alimentarios en regiones del Medio Oriente han estado presentes en la trayectoria de esta creadora, en proyectos como El Matam el Mish-Masery (El Restaurante No-Egipcio), instalación, acción y fotografía de 2012, o la instalación museística WAM (Museo Agrícola Mundial), de 2015.

Elena Lavellés, de España, en el núcleo Frontera y límites, presentó el proyecto Patrón de disolución, en torno a su investigación sobre tres recursos centrales en procesos de extracción territorial capitalista que diluyen fronteras geográficas: petróleo, carbón y oro, explorándolos como motivos expresivos en su materialidad, elementos históricos y apariencia. Esto guarda continuidad con proyectos anteriores que ha emprendido, en los que retoma dinámicas sociales situadas sobre vivienda (Counter sediments, de 2016), patrones de consumo habitacional (From Dust to Mud, en proceso), entre otros procesos, y explora su reflexión y visibilidad sensible.

El periodo expositivo en México activó la pieza dentro del tema Hábitat, Es una catástrofe no encontrar terreno en común, de Emilio Chapela, una caminata que comenzó en el Museo de Arte Carrillo Gil hacia el cerro de Xochitepec. De este proyecto se exhiben registros fotográficos de una edición anterior, enfatizando la fuerza del compartir y del caminar recorridos de asombros espaciales y temporales que unen dicotomías aparentemente abismales: lo natural y lo cultural, lo secular y lo religioso, lo rural y lo urbano, lo público y lo privado, dando continuidad a una vertiente de indagación territorial de aprehensión de espacios geográficos en este artista, como su anterior proyecto en videoarte Radio Latina (2014), entre una multitud de prácticas artísticas que este creador ha experimentado (instalaciones, exploración de mecanismos tecnológicos y de expresividad abstracta en sí).

Se exhibió también la videoinstalación Batuc, del mexicano Miguel Fernández de Castro, en el núcleo de Economía, una crítica a los usos turístico-recreativos de presas hidroeléctricas formadas sobre poblaciones originarias, como la que titula esta pieza, fundada en 1629 e inundada en 1964 en el estado de Sonora, un despojo normalizado bajo perspectivas capitalistas de extracción de recursos naturales de territorios. Este artista es originario de esa entidad mexicana, y en obras anteriores, como las fotografías Tambos quemados, Fin del camino 3 y Casa hundida (2012), ha explorado indagaciones similares.

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Carlos Aires. El ojo que todo lo ve/30 euros 15 minutos, 2017. Instalación: video, impresiones en fotocopia. Dimensiones variables.

Ana Roldán de México, quien en proyectos anteriores ha ejercido por distintas vías la dislocación de elementos de lo real, ya sea en formas de la naturaleza o en objetos utilitarios –entre otros proyectos, en Banderas Latino Americanas (2009-2010), Indian Files (2015)–, en el núcleo Redes y comunicación de Cartografías líquidas exhibió su serie Strangers at home, collages tridimensionales sobre imágenes precolombinas con el tema de muerte, que alude a una serie anterior, Displacements (2011), deconstrucciones de imágenes prehispánicas sobre la muerte, ambas activadas con instalaciones y reproducciones de pequeña escala de objetos, telas, cerámicas, dispuestos en altares.

También en el eje de Hábitat, el español Fernando García-Dory exhibió la instalación Tierras raras, una recopilación de objetos de circulación popular, dispuestos a la manera de herbarios con geografía simulada (terrosa, desértica, con escenografías que recrean rasgos de entornos naturales), en vitrinas museográficas tradicionales, como una invitación a cuestionar lo que consideramos naturaleza originaria y la cultura material que podría desplegarse en ella, siguiendo un eje de cuestionamiento y resignificación de dispositivos expositivos para revisar críticamente fenómenos, característico en la trayectoria de este autor en proyectos como A dairy museum; o Land use. Blueprint for a new pastoralism (2012).

En la parte final de la muestra, la española Rosell Meseguer, activa en el eje Historia y archivo su proyecto OVNI Archive, analizando metodologías y procesos de montaje de documentación en torno al tema que titula el proyecto, impulsados por el MoMa de Nueva York, la galería Tate Britain en Londres o el Centro Georges Pompidou de París, para reflexionar sobre el potencial expresivo del archivo en el ámbito del espacio museístico. Otros proyectos de esta creadora que reelaboran registros y documentación de sucesos estratégicos, defensivos, tácticos del pasado, en una suerte de archivística actual que plasma en sus obras, son Mocha Island (en proceso) y Memoria, recuerdo, olvido (1999).

En contraste, y dentro del tema Sustentabilidad, en el proyecto Combustivel. Haiku: para Arto Linsay, Mauricio Orduña, de México, aprovechando la propia arquitectura de la sala, articula procesos sensibles y metafóricos de representación crítica de los roces, muchas veces catastróficos, entre naturaleza e industrialización; en este caso, un colibrí recubierto de un líquido espeso como el petróleo, que chorrea. Esta obra es también un pretexto para experimentaciones estructurales y formales sobre aprehensión de relaciones movimiento-inmovilidad, ligereza-peso. Este tipo de exploraciones han estado presentes en otros proyectos del autor, tales como: Tridimensión (2008, en torno al fútbol) o Satatic Hudson 1549 (instalación sonora de 2011, a partir de un accidente aéreo).

Los proyectos en esta exposición se vinculan con postulados de Bauman en los ejes temáticos que Cartografías líquidas destaca, sugiriendo al espectador caminos no unilineales o unívocos para este rastreo de las aportaciones analíticas de este teórico desde obras artísticas como dispositivos de experiencia sensible.

EUGENIA MACÍAS

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