Rico, humilde y contradictorio título de un gran artista en su intelectual y sensible exposición Episteme. Este vocablo filosófico, que deriva de la Antigua Grecia, se refiere al conocimiento y a la ciencia, en su nivel de comprensión intelectual de muchos aspectos, sean estos políticos, biológicos, ontológicos, metafísicos, éticos y/o estéticos. ¿Por qué decir que es un título "rico"? Porque quien entra a recorrer esta exposición atiende a una amplia variedad de materiales, técnicas y propuestas. Que el título es "humilde" alude a que Vik Muniz solo menciona “hechas a mano”, sin agregar el complejo proceso a través del cual él llega a los resultados que conforman la exposición. Calificar al título de contradictorio alude a dobles vectores, uno dirigido a las sensaciones, y el otro orientado a la experimentación, uno orientado a la fotografía, y el otro concentrado en la alteración de la técnica. Con esto se explica aquí, para quien no ha visto estas obras de Vik Muniz, que son una propuesta estética que merece una atención profunda, y que la mirada rápida y superficial, nos brindaría solo una información muy parcial. La suya es una obra en pasos sucesivos, y como tal la debemos desmontar. Conocerla, recorrerla perceptivamente, aprender acerca de sus argumentos estéticos y razonarla.

Vik Muniz realizó acercamientos escultóricos antes de llevarnos por sus caminos inusuales en la fotografía. Una vez que el artista se adentró en la foto, hacia finales de los años ochenta, fue señalando esos caminos con chocolate, con diamantes, con salsa, o con basura, entre otros materiales. La suya no es fotografía documental, a pesar de sí serlo desde la preocupación social que siempre lo inquieta, y a pesar de que, de una u otra manera, la fotografía siempre documenta. Sus obras no se separan de esta situación. Tanto es así, que él realizó un trabajó con un grupo de “catadores”, quienes seleccionaron lo reciclable de los grandes basurales. En el año 2010, concretó Waste Land, un documental que recibió cuarenta y dos reconocimientos, entre ellos, el premio de la Audiencia al mejor documental, la distinción del Festival de Cine de Berlín, el reconocimiento por los Derechos Humanos de Amnesty International y la nominación de la Academia de Cinematografía de Estados Unidos para el mejor documental.
Hay un cierto ilusionismo en el trabajo de Vic Muniz. Desde la comprensión del término como aporte de una ilusión hasta la realización de la obra como un recurso mágico. Este artista, como ciudadano, ha vivido experiencias que lo llevaron a desarrollar modos de comunicación como defensa, como alternativa, como recurso. América Latina ha tenido intensa experiencia en esto. En la actualidad, no solo es nuestra América la que carece de paz y respeto, gran parte del mundo está sufriendo estas mismas condiciones. El artista ha dicho con frecuencia que siempre estamos haciendo la interfaz entre el mundo de las cosas y la mente. La mayoría de sus obras han estado basadas en percepción e ilusión. Si bien en apariencia las obras de Vic Muniz son figurativas, relacionadas con la historia del arte, y atendiendo a la visión de una obra de arte, su trabajo se apoya en la alteración de los sistemas técnicos y de representación. El lector ha escuchado que este artista es fotógrafo. Es cierto. Pero no se queda en eso, él desboca las resultantes a través de complejos procesos y por medio de la incorporación de materiales no propios de la obra de arte. Este proceso lo sitúa en una transconceptualización. No es estrictamente conceptual, transgrede las tradiciones académicas que parece homenajear, homenajea por sobre todo a los sacrificados de la sociedad brasileña y los presenta como espejo del sufrimiento de la sociedad global actual.
Muniz experimenta con la intervención sobre cada fotografía una vez tomada e impresa, fotografía esa resultante, y, a partir de ahí, modifica nuestro conocimiento, y nuestra percepción resulta alterada. Referencia sutil al humor, a la duda, al desconocimiento acompañado de cierta certeza; desorientación e ilusión se acumulan frente a la serie Handmade (Hecho a mano). Es profundamente respetuoso con el público, no intenta burlarse. Pero sí aporta señales alteradas a la gente para que perciban cuán equivocados están de confiar en una simple percepción del entorno. Vic Muniz no parece hacer obras de neto corte político, y, es cierto, las suyas son obras político-sociales. En las cincuenta y cuatro obras que integran la exposición Episteme, el color, el papel y las texturas iluminan un túnel de percepciones abstractas. Lo que parece collage es el proceso de interacción característica del artista: fotografiar, intervenir, alterar y volver a fotografiar. Como una manera de ampliar la ilusión, las obras están cuidadosamente enmarcadas como obras en, de y con papel, a diferencia de lo que acontece con algunas fotografías contemporáneas que no llevan marco alguno.
GRACIELA KARTOFEL
