Exposición Individualjun 2017 - ago 2017· Por Jorge Lopera

Mauricio Esquivel

Lokkus Arte Contemporáneo

Sobre un torso desnudo, dos delgadas líneas rojas se curvan desde los hombros hacia el centro del esternón para seguir en un recorrido preciso hacia abajo, en línea recta, y solo desviarse momentáneamente a la altura del ombligo. En la parte inferior, las líneas se prolongan más allá de los límites de la imagen. Su inscripción sobre el cuerpo, que en principio podría parecer un gesto poético gracias a las cualidades de la imagen fotográfica, es, antes que nada, un remanente de lo siniestro. Esta obra de Mauricio Esquivel (El Salvador, 1983), que lleva como título Líneas de referencia (2010), y en la que el artista decidió tatuarse documentando todo el proceso, pone de presente el lugar del cuerpo en la violencia que ha azotado a El Salvador en las últimas décadas. Las líneas muestran los cortes que en la morgue realizan los médicos forenses al comenzar una autopsia sobre los cadáveres que llegan a diario producto de los altos índices de criminalidad del país centroamericano.

Exposición Individual: Mauricio Esquivel — imagen 1
Mauricio Esquivel. Bandera, 2017. Instalación con mantas térmicas y vinilo adhesivo de colores. Fotografía: At the Borders Mauricio Esquivel. Cortesía: Galería Lokkus y RoFa Projects.

Bajo el título At the Borders, la muestra en la galería Lokkus presenta una selección de trabajos que se mueven entre la violencia, la migración y la economía informal, problemáticas claramente compartidas en las realidades de América Latina y que de ningún modo tienen lugar de manera independiente, sino, más bien, como un complejo entramado de relaciones sociales. Esta muestra, la primera individual de Esquivel en Colombia, bien podría ser vista como la síntesis de un proceso que el artista ha llevado desde el 2010 alrededor de los temas mencionados arriba. Probablemente el que condensa las mayores preocupaciones de las piezas que se exhiben sea el de la migración.

En 2010, con motivo de la Beca para Creadores de Iberoamérica y Haití en México, Esquivel viajó a Mexicali para desarrollar un proyecto acerca de los problemas asociados con la frontera y los procesos migratorios. Con el interés de intentar hacer el cruce y documentar todo el proceso, el artista decidió entrenarse físicamente durante varios meses. Durante ese tiempo, además de rutinas de ejercicio, Esquivel se desplazó a lugares fronterizos para rastrear asuntos relativos a la geografía, el territorio y las estrategias utilizadas por quienes toman el riesgo de atravesar la frontera entre México y Estados Unidos. En esta pesquisa, el artista se topó con situaciones bastante particulares que le permitieron desarrollar varias piezas objetuales. Por ejemplo, los “mapas de riesgo” otorgados por la Cruz Roja, que hábilmente son llevados a una concreción objetual por el artista a través de grabados en discos de sierras circulares, un objeto que remite al campo de la construcción, en el que se emplea un gran número de migrantes al llegar a su lugar de destino. Finalmente, el artista decide no embarcarse en el cruce, una decisión que sitúa la obra en lo que él mismo denomina “una preparación para el fracaso”. Más allá de la realización o no del viaje, la obra, titulada Border Lines se encarga de mostrar historias que pertenecen a las realidades de quienes habitan esta suerte de “no-lugares”.

Una de las obras más interesantes de la muestra, y que de hecho fue realizada con motivo de la exposición, es Bandera, una instalación ubicada al frente de la entrada de la galería. La pieza, realizada con mantas térmicas de las que son entregadas a los migrantes al ser rescatados, cuestiona las frágiles identidades que atraviesan el problema migratorio. Mientras que en el muro están instaladas varias de estas mantas con sus innumerables pliegues, en el piso hay varias líneas en cintas de colores que responden a las banderas de los países que son punto de partida o lugar de llegada para los migrantes. Quien se para al frente del material metalizado se enfrenta con su figura difusa, irreconocible a primera vista, una identidad casi híbrida como la que producen las relaciones económicas que el artista ha tratado en varias de las obras que ha elaborado desde el 2010. Podría decirse que Esquivel encuentra en lugares de límites difusos posibilidades para el despliegue de la existencia.

La exposición cuenta con la presencia de tres artistas invitados por Esquivel, tanto por su condición de migrantes como por el lugar de enunciación que tienen sus trabajos: Nataliya Petkova (Bulgaria-Canadá), Nuttaphol Ma (Tailandia-Estados Unidos) y Michael Conti (Estados Unidos-Alaska). La muestra se suma entonces a la labor que la galería Lokkus viene haciendo desde 2013, un trabajo que ha comenzado a refrescar la escena artística de Medellín. Con el interés de servir como un espacio de difusión, circulación y comercialización para los artistas, Lokkus ha realizado exposiciones que permiten nuevas lecturas sobre el trabajo plástico y visual de creadores locales, nacionales e internacionales. Entre los artistas que han participado en este espacio cabe señalar a John Mario Ortiz, Aníbal Vallejo, Luisa Roa, Juan David Henao, José Moreno, Jaime Franco, Alberto Lezaca de Paz, Simón Vega y Abigaíl Reyes.

JORGE LOPERA

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