Exposición Individualjun 2017 - ago 2017· Por Susana Sulic

Martín Reyna

Teodora Galerie

En suspensión es el título de la exposición de Martín Reyna, en la galería Teodora de París. El artista argentino ejecutó una instalación cubriendo una pared, doce obras de tamaño mediano –la mayoría de los últimos dos años– y un díptico de 2010: todas son técnicas mixtas, sin título, sobre papel.

Martín Reyna nació en 1964 en Buenos Aires, y vive y trabaja en París. Se inició en la pintura desde temprana edad cumpliendo una importante trayectoria desde fines de los setenta y ochenta, impulsado por la ola neoexpresionista de la época. El eclecticismo, los valores del artesanado y la proyección sentimental cundieron en el momento. Pero en las últimas realizaciones se vincula con el action painting y la escuela abstracta latinoamericana.

Exposición Individual: Martín Reyna — imagen 1
Martin Reyna. Sin título, 2017. Técnica mixta sobre papel. 70 x 100 cm (27 9/16 x 39 3/8 pulgadas).

Ya sea al óleo, o en acrílico sobre tela, un universo fluido hecho de vibraciones interiores determina la relación con lo real. Árboles, casas rodeadas de un vacío controlado, son los sujetos recurrentes.

Una diferencia sutil en el tono y la sugestión se produce entre las tintas anteriores, más seriales en la forma, y las nuevas, donde el esencialismo es de rigor.

El artista interviene aplicando el color con jeringas a cuentagotas, mientras el papel está todavía húmedo. Y es el agua la que decide el trayecto y la mezcla de los colores. Los colores se aplican desde arriba hacia abajo, una vez que las líneas están trazadas en bandas húmedas. Esto requiere rapidez e intuición pues una vez seca la superficie, los accidentes dejan de producirse.

Como una partitura –sistema de base– se asientan las distintas y ricas monocromías y policromías. Los elementos atraviesan la obra, ya sea basados en una superficie frontal o dentro de un espacio euclidiano. Esta vez, Martín Reyna adaptó su tarea al contexto particular.

A cada paso, el espectador deambulando se encuentra frente a una nueva intriga, sugestión de apertura al mundo, pasaje, camino o repertorio. Un imaginario no representativo dentro de un universo lírico y acuoso en esencia. La resultante que expresa tanto fragilidad como solidez interpela lugares recónditos de la memoria y la subjetividad. Una suerte de test de señales psicofísicas. Y si bien aparece lo casual, es por el momento un accidente controlado.

El público pudo observar al artista ejecutando una de sus pinturas en el sitio, acompañado de la obra Asturias de Isaac Albeniz, en la Maison de l’Amérique latine (Casa de América Latina) en París, en octubre del 2013. En ese momento, una instalación cubrió la sala Asturias. Para ello, se instaló en este recinto –transformado en taller– de treinta y cinco metros cuadrados y cuatro metros de altura. Comenzando con un esquema de líneas en perspectiva sobre la pared central, las líneas continuaron por sobre todo el espacio de la sala. La referencia no es directa. Es un instrumento más entre sus manos.

Con un criterio específico, Reyna selecciona los instrumentos, y la imagen se “decanta”. Extiende su sistema al espacio, como en la serie de la letra “H”, en una síntesis sugestiva espacio-temporal. La referencia no es directa.

El hogar como símbolo cubre una incesante necesidad de afirmación. La metáfora es un instrumento más entre sus manos.

El tema no se limita a lo representado. Como ante un desafío, el observador se encuentra atrapado en una red, que tiene su base en cada uno de los puntos en los que la mirada significante busca detenerse. Pero ello es solo un comienzo.

Por una cierta magia o ambigüedad polisémica, la subjetividad del autor y la del participante encuentran un punto común de vibración virtuoso. Dentro de una suerte de poesía metafísica se establece un diálogo y la mirada se amplía. El repertorio es variado y provoca en los distintos ensamblajes una tensión cognitiva, en todos los medios elegidos.

Martín Reyna, en un desafío constante pero con sentido lúdico, “muestra” lo deshabitado del hábitat, o lo intangible de lo visible. Dentro de un “expresionismo de la ausencia”, cada nota de color resbala desfigurando y figurando al mismo tiempo el espacio que la alberga.

Sus obras se encuentran en colecciones de Estados Unidos, Francia, Bélgica y América Latina.

SUSANA SULIC

Martín Reyna, por Susana Sulic | artnexus