Exposición Individualjun 2017 - ago 2017· Por Hélcio Magalhães

Márcio Vasconcelos

Museu Afro Brasil

Visiones de un poema sucio, la exposición fotográfica de Márcio Vasconcelos, bajo la curaduría de Diógenes Moura, fue presentada en el Museu Afro Brasil, en São Paulo. Estaba compuesta por ochenta fotografías, a partir de un proyecto del fotógrafo maranhense que había sido galardonado, en 2014, con el Premio Funarte Marc Ferrez de Fotografía. Esa iniciativa tomó un nuevo rumbo con la adhesión de Diógenes Moura a la propuesta curatorial de esa nueva obra, terminada con la exposición y un libro, editado por Vento Leste (Viento Este), y lanzado el 25 de enero en el museo, durante la apertura de la muestra. El libro fue editado con 95 fotografías y textos del propio curador y de Celso Borges.

Exposición Individual: Márcio Vasconcelos — imagen 1
Márcio Vasconcelos. Sin título, 2014. Fotografía. 70 x 90 cm (27 9/16 x 35 7/16 pulgadas). Cortesía del artista.

La exposición y el libro dialogan con el sentimiento de la degradación humana, de la crisis de valores, del abandono de la ética, en un momento en que Brasil vive una crisis política y moral. Es una especie de puente estético que une dos momentos de gran infelicidad en la nación brasilera: los años de la dictadura civil/militar, cuando Ferreira Gullar escribió el Poema sucio, y el momento contemporáneo, desmenuzado en los imaginarios urbanos; en ese recorrido, la poética aparece como catarsis.

Las imágenes de Márcio Vasconcelos, que vive visceralmente San Luis hace 60 años, se relacionan de manera contundente con la poesía de Gullar; Márcio Vasconcelos nunca se disoció del poeta y su Poema sucio.

Visiones de un poema sucio resulta de una investigación adelantada por Diógenes Moura durante tres años de idas y venidas entre San Luis de Maranhão y São Paulo, con una inmersión profunda en las imágenes del fotógrafo, producidas a lo largo de los últimos diez años. La fascinación con la obra de Vasconcelos se dio porque el curador solo se identifica con quien dice lo que él también quiere decir.

Esa obra no trata de reinterpretar la poesía de Ferreira Gullar, en hipótesis, ninguna. El Poema sucio es un hito en la literatura brasilera y en la obra de Gullar. Fue escrito hace más de cuarenta años, durante el exilio del poeta en la antigua Unión Soviética, en Chile y en Argentina. Para el autor, el poema fue una manera de sobreponerse al dolor del exilio, la forma en la que encontró el camino para manifestarse vivo en aquellos años terribles. Para Diógenes Moura, la dictadura es una cicatriz que, como la esclavitud, cargamos sin entenderla aún en profundidad.

Márcio Vasconcelos vive dentro del poema sucio, en toda su existencia, en San Luis; la misma geografía poblada en el imaginario urbano de Gullar. “Márcio sabe lo que Gullar escribió, él transpira, sangra, sufre lo que aflora en la piel de una San Luis que, como todas las ciudades brasileras, agoniza frente a ese inmenso abismo en el que estamos metidos”, afirma Diógenes Moura. El fotógrafo fue contaminado por la poética de Gullar, que produjo una virosis en el pensamiento expresivo de Márcio Vasconcelos.

El mundo descrito por Gullar continúa comatoso, hoy, 41 años después de narrado por el poeta, y nosotros, en él, alcanzados por esa crisis moral y ética que impacta nuestro cuerpo, nuestro lenguaje, nuestro idioma, nuestra mirada, nuestra educación.

Cada una de aquellas imágenes es un grito: violencia y pasión. Es también un espejo de lo que somos, inmersos en nuestra creación, abandonados por proyectos de políticas públicas paliativas. El curador presenta, por medio de las fotografías de Márcio Vasconcelos, esa enorme cicatriz descrita por Gullar en el Poema sucio, y en las imágenes de Márcio Vasconcelos ocurre una verdadera simbiosis entre poeta y fotógrafo.

Diógenes Moura une esa obra con otro anterior, en la Casa de la Imagen, en São Paulo, en 2015, la exposición Por debajo del paño, de Nair Benedicto; una mujer víctima de la dictadura que sabe lo que es ver el mundo desde el punto de vista de un pau de arara (método de tortura utilizado con frecuencia durante la dictadura). Y también la curaduría de la que se ocupa ahora, haciendo la exposición sobre la Operación Cóndor en Lisboa, con fotografías de João Pina, en la Galería Torreón Oriente, en la Plaza del Comercio, de Portugal, un país que también conoció la dictadura por 48 años.

Para la apertura de la exposición tuvo lugar la animación, con la instalación Palabra, con los artistas marañenses Rita Bennedito y Zeca Baleiro interpretando fragmentos del “Poema sucio” y del imaginario popular de Maranhão. Se montó una instalación para oír las voces de Gullar, Zeca Baleiro, Rita Bennedito, Jorge da Fé em Deus (fallecido “babalorixá” –sacerdote del candomblé–, importante en el Maranhão), Marcelo Preto (grupo La Barca, paulista) y Zezé Meneses (Hija de Santo de la Casa Fanti Ashanti).

“Yo cojo lo que tienen de oscuro, de sucio, las sillas viejas, los armarios viejos, y pongo luz. Voy hasta abajo, al fondo, y subo trayendo todo junto: lo que es poesía y lo que no es poesía”, dice Ferreira Gullar sobre el título del poema. Y es ese realismo caricaturesco de Gullar, recuerdos de su infancia, escenas de lo cotidiano, a lo que se refiere Márcio Vasconcelos mediante sus fotografías: sacrificio en un matadero, donde las reses abatidas sangran, el sexo ofrecido en las calles y cabarets de Maranhão, fachadas históricas en degradación y abandono, lo humano sin lugar, los ritos y la religiosidad sincrética, la mirada asustada de un niño, el cuerpo sudado de un trabajador, lo que fue y lo que podría haber sido.

HÉLCIO MAGALHÃES

Márcio Vasconcelos, por Hélcio Magalhães | artnexus