Hacer de una feria un lugar en el que suceden cosas. Un espacio en el que tejer redes, establecer contactos, posibilitar encuentros. Estos han sido algunos de los objetivos de ARCO 2017 con Argentina como país invitado, además de mostrar y expandir la incidencia de este mercado. Existe un consenso generalizado respecto a la potencia del contexto artístico argentino; sin embargo, todavía hay algunas galerías y algunos artistas que resultan desconocidos dentro del sector. Eventos como ARCO contribuyen al fortalecimiento de estas relaciones más allá del escenario artístico nacional.

La feria, que se desarrolló entre el 22 y el 26 de febrero, fue inaugurada por el Rey de España, el presidente de Argentina, Mauricio Macri, y su esposa, contando con Inés Katzenstein como curadora general de Argentina Plataforma Arco: una selección de doce galerías para abordar el panorama artístico del país invitado. Como una de las novedades, dos espacios han participado por primera vez: Cosmocosa e Isla Flotante.
Dentro de la participación internacional de la feria (67%), las galerías latinoamericanas representan un 32%, con un total de cuarenta y tres galerías del continente americano. La galería veterana Ruth Benzacar presentó el trabajo de artistas como Jorge Macchi, Mariana Telleria, Guillermo Kuitca o Leandro Erlich. Un stand con nombres ya consolidados del panorama argentino, en el que destacaron piezas impactantes como Corazón frío de Eduardo Basualdo, en contraste con otras más intimistas, relacionadas con lo manual, como Reconstrucción: paisaje chino de Liliana Porter.

Otra de las veteranas fue la galería Jorge Mara, que ha participado en ARCO durante más de veinticinco años, y en esta edición lo ha hecho con nombres como Eduardo Stupía o Kazuya Sakai. Por su parte, la galería Henrique Faría apostó por propuestas algo más sintéticas, a través del trabajo de Mirtha Dermisache y Ricardo Carreira.
La galería Barro mostró la producción de artistas como Nicola Costantino, Matias Duville, Martín Legón, Mondongo y Alejandra Seebe. La valoración de su participación en la feria es más que positiva, por el empuje que supone a su actividad, así como el acceso a otros públicos. Desde la propia galería califican a Madrid como una ciudad muy receptiva al arte latinoamericano.
Una de las propuestas de mayor frescura vino de la mano de Nora Fisch. Inaugurada en 2010, la galería es uno de los espacios referencia en cuanto a la creación actual argentina. Su valoración de la experiencia en la feria es muy positiva: “Como galería nos fue excelente: llevamos obra de Juan Tessi y Elba Bairon y vendimos todo lo que teníamos en el stand a colecciones muy importantes en Argentina, España y Estados Unidos”.

La Galería Vasari apostó por el color, a través de Juan José Cambre, y la fotografía con contenido autobiográfico, a través de Alejandro Kuropatwa. El fotógrafo, relacionado con otros sectores de la cultura argentina, fue también autor de numerosas portadas de discos, entre otros, de Fito Páez, Charly García y Gustavo Cerati. El MALBA le dedicó una retrospectiva en 2005, dos años después de su muerte.
Desde el programa general, la galería madrileña The Goma mostró el trabajo de Aimée Zito Lema, uno de los nombres clave de los últimos años en la producción argentina, y de lo que se ha denominado “coreografía social”. Algunos nombres que han resonado también con fuerza han sido el consolidado Alberto Greco, Mirtha Dermisache y Pablo Accinelli, entre otros.
De forma paralela al programa general y Plataforma Argentina, la sección Diálogos incluía doce galerías seleccionadas por María de Corral, Lorena Martínez de Corral y Catalina Lozano. El stand de los espacios incluidos en esta sección presentaba obras de dos artistas con una interrelación especialmente concebida para la feria. Inés Katzenstein también colaboró proponiendo algunos nombres de artistas argentinos. Dentro de esta sección, la galería Tanya Bonakdar mostró la conexión entre Tomás Saraceno y Analía Saban, a través del concepto comunicación. En el caso de Saban, gracias a la interacción entre pintura y escultura, y en el caso de Saraceno, a través del trabajo en red, simbolizado con grandes instalaciones que evocaban el trabajo de las arañas.

Por su parte, Juan Canela, curador junto a Stefanie Hessler de la sección Opening (que reúne cada año a galerías con menos de siete años de trayectoria), caracteriza así la producción artística del país invitado: “Argentina es un contexto muy particular, con un componente educativo propio; pocos espacios de enseñanza institucionales y una amplia tradición del formato ‘clínica’: artistas que estudian y aprenden con otros artistas a través de métodos muy personales. A la vez, la tradición cultural argentina es de una potencia extraordinaria: áreas como la literatura o el teatro tienen una importancia excepcional, y los diálogos con el arte son habituales”.
Con la intención de expandir la presencia del arte argentino más allá de la feria, ARCO ha incluido otros eventos fuera del recinto de Madrid Ifema. Focus Argentina, comisariada por Sonia Becce, incluye una serie de exposiciones, performances, conciertos, teatro y un ciclo de cine en diecisiete espacios culturales de la capital, contando con el apoyo del Ministerio de Cultura de Argentina, la Embajada de Argentina en España y arteBA. Entre lo más destacado, Una mirada a la Colección Costantini, en la Real Academia de San Fernando; Ejercicios de resistencia de Nicolás Robbio, en La Casa Encendida; Certezas efímeras de Leandro Erlich, en el Espacio Fundación Telefónica, y la colectiva Ultramar. Fontana, Kuitca, Seebert, Tessi, en el Museo Thyssen-Bornemisza, a las que se suman muestras en CaixaForum y el Museo de Arte Reina Sofía, entre otros. Sonia Becce es también la curadora, junto a Mariano Mayer, de En el ejercicio de las cosas, que aglutina a cincuenta artistas distintos que exponen sus obras en espacios como Casa Museo Lope de Vega, Casa de Vacas, Conde Duque, Tabacalera, Museo Cerralbo, Casa de América y Biblioteca Nacional.

La muestra de Nicolás Robbio en La Casa Encendida exploraba las relaciones entre el dibujo y la propia acción del artista. Partiendo de pequeños trazos sobre papel, Robbio construye una reflexión en torno a lo que significa fragmentar el espacio y utilizar el lápiz como “acto de resistencia”, dando nombre a la muestra. Había un paralelismo entre la división que suponen las líneas en cualquier composición y el control del capitalismo sobre el tiempo, los cuerpos y la política. Lo interesante de la exposición radicaba en la combinación de lenguaje abstracto y conceptual con la fuerza de la presencia de los objetos presentes, que configuraban una arquitectura propia dentro del espacio expositivo.
La Fundación Telefónica acogió Certezas efímeras de Leandro Earlich, concebida de manera site specific. Estaba dividida en dos obras: Changing rooms y El nido de las nubes. Como es habitual en las instalaciones del artista, ambas apelaban a la participación y a la sorpresa del espectador, cuestionando la noción de verdad. En Changing rooms, por ejemplo, se recreaba un laberinto formado por probadores con espejos: donde el espectador esperaba encontrar su reflejo, solo veía a los demás visitantes.

Desde el Centro de Arte 2 de Mayo (CA2M), este año han decidido dedicar una retrospectiva a Jorge Macchi, comisariada por Agustín Pérez Rubio. Manuel Segade, al frente de la institución desde 2016, habla así del interés por el arte producido en Argentina: “En los últimos años hemos adquirido piezas de Magdalena Jitrik y de Martín Legón. Claramente, Diego Bianchi es uno de los grandes nombres actuales, como lo son Osías Yanov y Mercedes Azpilicueta”. Sobre la experiencia de la retrospectiva de Macchi, comisariada por Agustín Pérez Rubio, añade Segade: “Ha sido un lujo poder trabajar con un artista tan importante en el panorama latinoamericano. Jorge es excelente, fácil, y su trabajo es un tipo de conceptualismo muy cercano a todo tipo de público”. La muestra incluye obras sobre papel, videos, pinturas, fotografías e instalaciones realizados entre 1990 y la actualidad. Todos ellos giran en torno al concepto de óptica o cómo las imágenes pueden suponer un engaño visual. De ahí el título de Perspectiva.
De forma paralela, la Bienalsur, concebida para promover la paridad entre artistas internacionales y latinoamericanos, celebró una rueda de prensa para compartir su balance de ARCO y las novedades que marcarán el proyecto a lo largo de 2017. El encuentro contó con la participación de Deghati Reza, Christian Boltanski, Graciela Sacco, Diana Wechsler y Aníbal Jozami.
En términos de ventas, la feria ha dejado algunos datos que dan pistas sobre el interés de las instituciones españolas: el Museo Reina Sofía compró a la galería Ignacio Liprandi la obra Burningbooks I de la artista Adriana Bustos. Bustos, cuya producción ha sido mostrada en Madrid recientemente en la Galería Bacelos, analiza en la pieza la censura en la cultura y en el lenguaje.
Carlos Urroz, director de la feria desde 2010, se muestra satisfecho respecto al balance final, tanto en ventas como en intercambios y fortalecimiento del networking. La asistencia de público se ha mantenido estable respecto a la última edición, unos 100.000 visitantes, pero en los encuentros profesionales ha crecido. Ante el optimismo generalizado, un reto: mantener la visibilidad del contexto artístico y la consistencia del tejido creativo. En definitiva, mostrar la potencia artística de Argentina, que para consolidarse no precisa de la melancolía ni de la nostalgia.
ANA FOLGUERA
Crítica de arte e investigadora.

