Zilia Sánchez

Tatuaje lunar, c. 1968 - 96. Acrílico sobre lienzo. 180.3 x 182.9 x 30.5 cm (71 x 72 x 12 pulgadas).*

Entrevistamar 2017 - may 2017· Por Alberto Barral

Zilia Sánchez

Lo importante en la obra es que se lleven bien el color y la forma. Que se organicen y se tranquilicen. Los colores primarios son colores mortificadores. El azul es un color frío, y lo favorezco en muchas obras, pero el favorito es un rosa, como rosa viejo; para componerlo yo mezclo rojo, mucho blanco, azul (un poquito solamente) o también un toque de negro. Me gusta vivir más en neutral con los colores: ni gritar ni bajar mucho la voz, lo neutral como armonía es una presencia fuerte en mi obra.

Alberto Barral: La primera pregunta que tengo es saber cómo desarrollaste la forma hacia tu estilo, que es muy particular en la manera en que aparece un territorio entre la escultura y la pintura.

Zilia Sánchez: Comencé por lo plano y continué con otra dimensión que semeja al movimiento, fue una exploración de inquietud, de búsqueda y cambio. Estaba yo en una azotea, y vi una sábana que estaba entre la ropa colgada para secar, con el aire se puso encima de una madera, cubriéndola. Yo estaba entre dormida y despierta, en ese espacio de conciencia intermedio, y ese movimiento de la tela en la madera, que hubiese parecido accidental, me pareció tener un significado de formas. Luego, ensayando en el estudio poner una tela sobre un armazón de madera que le diese forma, empecé a explorar cómo se establece un equilibrio entre dos formas, una forma que comparte el espacio con otra, que se complementan, crean un balance en la composición.

Entrevista: Zilia Sánchez — imagen 1
Amazonas de la serie Topologías, 1978. Acrílico sobre lienzo. 109.2 x 177.8 x 27.9 cm (43 x 70 x 11 pulgadas).*

Alberto Barral: Esa imagen de la sábana en el aire me hace pensar en una escena de Cien años de soledad en la que Remedios la Bella sube al cielo entre las sábanas que se la llevan inesperadamente.

Zilia Sánchez: He leído el libro, pero no recuerdo la escena, lo inesperado sí tiene que ver, porque es lo que recuerdo de cómo empecé a pensar en la forma a partir de esa idea.

Esta idea de la armonía de la forma, o de dos formas que se complementan, viene también de la escuela de arte, el equilibrio del cuerpo era mucho de lo que recuerdo aprender de la escuela. Compongo el equilibrio del cuerpo en mi trabajo, lo hacía instintivamente, una forma que comparte con otra.

Alberto Barral: En la escuela de arte fue siempre importante esa idea del espacio con una tensión/balance entre dos formas. ¿Cómo se desarrolló?

Zilia Sánchez: Todo lo que tú aprendes tiene luego una respuesta. A veces, tú haces algo que no comprendes muy bien, y luego viene otra persona que te dice lo que es. Severo Sarduy me dijo que yo era erótica, yo no lo veía en mi obra. Mucho tiempo después, cuando empecé a enseñar arte en una escuela, llevé una obra mía para ver cómo apreciaban los niños mis formas. Pregunté: ¿Qué es esto?, enseñando una obra mía, y varios me respondieron: Es una tetita, dijo el primero, pero todos lo veían de esa forma de pecho de mujer. Sarduy, como poeta, me despertó porque uno a veces hace las cosas como dormida.

Entrevista: Zilia Sánchez — imagen 2
Troyanas, políptico de la serie Módulos Infinitos, 1967. Acrílico sobre lienzo. 182.2 x 137.2 x 24.1 cm (71 49/64 x 54 9/54 x 9 31/64 pulgadas).*

Alberto Barral: Tu referencia de nuevo al sueño como parte de tu obra es un rasgo que considero de mucha importancia en el arte latinoamericano, sobre todo en literatura. Trae a la mente el “Primero Sueño” de sor Juana y la importancia de esa obra dentro de su trabajo.

Zilia Sánchez: Sí, inclusive yo tengo ese libro que me regalaron hace muchos años y me gustó muchísimo. El intermedio entre una cosa y la otra es lo que encuentro interesante, ese espacio más difícil de enfocar, que es una especie de frontera.

Yo estaba interesada en cómo expresar el cuerpo como una forma en el espacio, la idea de abrir un espacio, pero no de relacionar con una representación específica.

Alberto Barral: ¿Cuál es el significado de las formas de tus cuadros, que es como tu firma? Son formas muy específicas.

Zilia Sánchez: Buscaba el equilibrio, aunque Sarduy me decía siempre que mi obra es erótica, yo estaba buscando una armonía entre dos fuerzas. Compongo el equilibrio del cuerpo. Yo hacía instintivamente una forma que comparte el equilibrio con otra. El equilibrio del cuerpo es lo que mejor recuerdo de la escuela de arte, empieza esa búsqueda desde el principio en mi trabajo.

Una parte lleva a la otra, yo siento la necesidad de proyectar ese balance del cuerpo en mi trabajo. Naturalmente, el cuerpo más familiar para mí es el de la mujer, y eso lo asimila mi obra, es lo que le parecería erótico a Sarduy, pero que para mí es instintivo, es una forma natural de mi expresión, de cómo veo.

Entrevista: Zilia Sánchez — imagen 3
Sin título, 1978. Acrílico sobre lienzo. 182.9 x 298.5 x 26.7 cm (72 x 117 1/2 x 10 1/2 pulgadas).*

Alberto Barral: ¿Fue significante para ti lo clásico en tu desarrollo? Te pregunto por algunos títulos que tienen tus obras, Amazonas y troyanas, por ejemplo.

Zilia Sánchez: Yo estaba muy intrigada por la idea de los ejércitos femeninos. La posibilidad de que las mujeres habían creado su horizonte de fuerza. Se quitaban los senos para poder disparar mejor con el arco, eso se decía sobre las amazonas.

Cuando hice mi obra de Amazonas y troyanas, yo las sentí paradas, una al lado de la otra, como un ejército de belleza fortalecida, era otra visión de la mujer. No se veía esa representación en el arte ni en la vida real; yo sentí que era importante, sentía esa fuerza. La mujer heroica, fuerte, pero mujer.

Alberto Barral: Tu obra Tatuaje lunar, que es distinta de las que vinieron después, aunque ya están las formas. Te quería preguntar sobre los dibujos que son como un grafiti, o caligrafía, que parece flotar sobre la pieza blanca y circular.

Zilia Sánchez: Me encanta la luna. De chica la quería ver todo el tiempo; mi madre me cantaba una canción sobre la luna; cuando lloraba por cualquier cosa, en la noche me llevaba a la ventana a verla, y eso me calmaba enseguida.

Lunar también significa una mancha de la piel, un dibujo de la naturaleza en el cuerpo. Cuando yo estaba trabajando sobre Tatuaje lunar, hacía lo que va encima del color original blanco con los ojos cerrados, con el movimiento circular del brazo, con ese ritmo del círculo que es una expresión también de la forma de la luna, un círculo blanco.

Considero el cuadro como una piel; como los tatuajes, tiene recuerdo del pasado: aquí va un ojo que pinté cuando me dijeron que había nacido mi sobrino, fue una noticia que me llegó cuando trabajaba en la obra, y ahí queda puesta; luego, aquí se observa una forma que es el mapa de Cuba, como se vería la isla desde un avión, es un viaje; dicen que las islas tienen mucho poder.

Entrevista: Zilia Sánchez — imagen 4
Azul azul, 1956. Acrílico sobre lienzo. 53.3 x 58.4 cm (21 x 23 pulgadas).*

Alberto Barral: ¿Poder en el sentido religioso, de la santería?

Zilia Sánchez: Sí, el poder del agua que las rodea; no se aplica solo a Cuba, las islas generan naciones poderosas. Acá puse otra vez la isla, es otro viaje; esto forma una especie de mapa de lo que pasó entonces, pero nada fue guiado por instrumentos ni medidas. Yo no usé herramientas haciendo la obra, más que el ritmo circular para poner todo lo que es tatuaje o lunar en la superficie.

Luego, en mi obra desarrollé más el color y las formas; el color es muy importante para mí, sobre todo el tono que tiene. Me gustan los colores serenos, no los contrastes fuertes; las exageraciones no van conmigo.

Alberto Barral: Entre el color y la forma, ¿qué te interesa más? ¿Cuál es más importante para tu obra?

Zilia Sánchez: Lo importante en la obra es que se lleven bien el color y la forma. Que se organicen y se tranquilicen.

Los colores primarios son colores mortificadores. El azul es un color frío, y lo favorezco en muchas obras, pero el favorito es un rosa, como rosa viejo; para componerlo yo mezclo rojo, mucho blanco, azul (un poquito solamente) o también un toque de negro. Me gusta vivir más en neutral con los colores: ni gritar ni bajar mucho la voz, lo neutral como armonía es una presencia fuerte en mi obra.

Alberto Barral: ¿Qué artista o artistas te han influenciado o inspirado en tu obra?

Zilia Sánchez: Conocí mucho a Amelia Peláez. Adoraba la obra de ella; también admiraba a Loló Soldevilla y a Carmen Herrera. Eran mujeres y hacían arte; esto es muy importante, aunque no lo digo como un discurso feminista. Siempre ha sido mucho más difícil hacer para la mujer, en todo, en arte también, y me causaba admiración las que estaban ya en el camino.

Yo asistí a las clases que daba Amelia Peláez en el taller de cerámica en Santiago de las Vegas, cuando estaba en Cuba. Ella era muy precisa, delicada, muy serena; son todas cualidades que yo admiro. Precisa era una palabra que ella usaba mucho cuando hablaba del arte. Era muy exacta, muy maravillosa, y yo quería ser así, que mi trabajo evoque eso.

Alberto Barral: ¿Qué es lo que más admiras de una obra de arte?

Zilia Sánchez: Lo que está bien hecho y tranquilo. Tuve profesores que parecían dictadores de la forma que hablaban muy alto y autoritariamente. Nada de eso es necesario.

La buena comunicación no necesita forzar ni tampoco imponerse, tiene una elegancia natural que se transmite. Lo mismo se puede decir de las obras en el arte; lo neutral como armonía es una buena y sólida base para hacer y seguir haciendo obra.

* Todas las imágenes: ©Zilia Sánchez y cortesía de Galerie Lelong, New York.

ALBERTO BARRAL

Colaborador ArtNexus, Nueva York.

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