Exposición Individualmar 2017 - may 2017· Por Aldo Menéndez

Néstor Arenas

El Centro Cultural Español de Cooperación Iberoamericana – CCEMiami

Se sabe que Miami está lleno de cubanos; hasta cabe el chiste de que Miami en materia de población es “la segunda ciudad de Cuba”. ¿Pero cuál es el vínculo de un artista cubano que expone sus obras en el Centro Cultural Español de Miami? En realidad, son muchas las razones, empezando por el hecho de que Néstor Arenas (1964), antes de establecerse en Florida, desarrolló su carrera profesional a caballo entre Bilbao, Zaragoza, Barcelona y Madrid; por cierto, él y el curador de la muestra, su compatriota Dennys Matos, son ciudadanos españoles. Pero la relación más importante en ambos casos resulta de que fueron testigos dentro de la vieja Europa de las transformaciones en los antiguos países del bloque socialista oriental. Proceso unido a planteamientos en las obras personales de Néstor Arenas y Dennys Matos1, de las que esta exposición, titulada Paisajes Transformers III, sin duda califica entre las más logradas de la temporada 2016. Culminación de un ciclo de muestras anteriores exploraciones y cuestionamientos críticos del fenómeno con casi dos décadas de andadura.

Exposición Individual: Néstor Arenas — imagen 1
Néstor Arenas. Mc-Transformer II, 2015. Técnica mixta sobre papel. 66 x 101 cm (26 x 40 pulgadas).

Llama la atención que, a principios del último decenio del siglo pasado, Néstor Arenas y muchos de sus colegas dejaron atrás el socialismo estancado, pero todavía en pie en su tierra, para ir a encontrarse del otro lado del Atlántico con las repercusiones y melancolías post mortem del mismo sistema; solo que en clave alemana y eslava. Y es que, en ese tránsito (1990-95), ellos dieron un salto hacia adelante, para librarse de las estrecheces y del paternalismo local, buscando situar las artes visuales cubanas en un plano más universal, intentándolo esta vez con esfuerzo y medios propios, sin ayuda del Estado; pretendiendo alcanzar de forma individual reconocimiento en las metrópolis mundiales del arte, aunque ello nunca significó dejar de citar su problemática nacional.

Desde entonces, la producción de Néstor Arenas gira en torno a un estilo naturalista renovado por las extensiones del pop, incluido el neo pop, con uso de base fotomecánica y soporte digital, donde se hacen notar lo gráfico y un paisaje metafísico diseñado con connotaciones de telón teatral surrealista. Aunque debo relacionarlo además con esa pintura llamada lowbrow2; término muy general que desde finales de los setenta se adopta para expresar lo opuesto a lo sofisticado y elitista, señalando, a mi juicio, parte del declive cultural de Occidente.

Pero las búsquedas de Néstor Arenas en esta “cultura de baja intensidad” constituyen apropiaciones formales de signo postmoderno, que él lleva más allá, interesado en trascender de algún modo el derrumbe de los sistemas ideológicos y la pérdida de grandes utopías. Él colecta y clasifica fragmentos de esos procesos, sin intentar obrar de resucitador, pero sí pendiente de construir algo distinto con tales materiales. De las dos extinciones (comunismo y capitalismo postindustrial) extrae para interactuar fantasmas psicológicos, productos de consumo y estilos arquitectónicos.

Pronto, su enfoque se carga con lo que los alemanes nombran Ostalgie, para referirse al tiempo y la existencia de la República Democrática Alemana (RDA)3, aplicable a toda nostalgia del comunismo real. También se nutre con las mutaciones del capitalismo postindustrial, que anunciaba un nuevo funcionamiento del mundo, bajo la más liberal reconversión económica y tecnológica, que arrastra una memoria sentimental, para algunos, mercancía muy rentable. En consecuencia, las pinturas de Néstor Arenas adquieren cierto parecido con un “parque temático” donde visitar sus propuestas y recibir un mensaje futurístico. “Cuando pinto paisajes de fondo –admite Arenas–, son escenarios en que a propósito deposito seres y cosas, como en un diorama, dentro del cual debo provocar que suceda algo, como en un juego”.

Es un universo bastante textual porque se vale de una iconografía precisa. Cada pedazo tiene un pasado que representaba cosas que no se pueden obviar por completo, pero sí dotar de un presente light. En el revoltijo de estilos adoptados, como en las cosas y las figuras en convergencia, la configuración y el sentido arquitectónico por lo general se pierden en favor de lo escultórico, de formas absolutas, volúmenes y perspectivas dinámicas sobre fondos casi planos, elevando su capacidad de impactar. Rememoraciones de pelambres neocolonialistas combinadas por Arenas, que lo mismo insinúan la silueta de la cabeza de Mickey Mouse, que el diseño de la Torre Pravda de Leningrado; que aglutina estructuras y líneas de la corriente productivista soviética con monumentos y rascacielos de La Habana republicana anteriores a la revolución. Igualmente, Néstor Arenas desequilibra con humor a sus “superhéroes”4 adaptándoles, a manera de ridículas prótesis mecánicas, brazos de grúas o el trépano con balancín de las prospecciones petroleras.

En resumen, se trata, como apunta Dennys Matos, de un “[…] nuevo dialecto artístico configurado a partir de la mezcla de dos sentimientos con temporalidades antitéticas: la nostalgia y la esperanza”. Con los que Néstor Arenas hace valedera la coexistencia, dentro de un imaginario artístico, de despojos de poderes antaño enfrentados. Una rotunda negación de la conservación de ruinas imperiales, sustituidas por entretenimientos cambiantes, en un sistema comprensible para todos, influido quizás por el afán unificador propio de las nuevas tecnoestructuras dominantes.

NOTAS

1. Dennys Matos, preocupado también del análisis de estos fenómenos, los aborda en su libro Paisajes/Metáforas de nuestro tiempo, editado en Barcelona en el 2009 por Ediciones Linkgua.

2. El estilo lowbrow llega hasta la actualidad componiendo derivados como el rebuscado realismo de John Currin, u otro basado en la ilustración, además de los conocidos como Arte urbano, Gótico, Pattern, o el de Carácter, que incorpora fusión de caricatura y cómics, incluso de estética Manga (NA).

3. Ostalgie: acrónimo de las palabras ost (este) y nostalgie (nostalgia).

4. Entre sus superhéroes figuran: Capitán América, el muñequito soviético Tío Stiopa, Fidel, Stalin, el payaso Ronald McDonald, Bola de Dragón, soldaditos cubanos, Iron Man, etcétera.

ALDO MENÉNDEZ

Néstor Arenas, por Aldo Menéndez | artnexus