Exposición Individualdic 2016 - feb 2017· Por Juan José Santos

Voluspa Jarpa

Museo De Arte Latinoamericano de Buenos Aires - MALBA

Un rollo continuo de papel cuelga del hall del museo. Al acercarse, el espectador identifica documentos desclasificados, con varias tachaduras en negro. Los que se sitúan a la altura de la mirada son legibles, aunque están escritos en inglés. Los que flotan a una altura superior, no.

Voluspa Jarpa (Rancagua, Chile, 1971) juega con esa dualidad, legible/ilegible, para manifestar el acceso del ciudadano a la historia política secreta de Latinoamérica. Y lo hace basándose en los miles de documentos que la CIA desclasificó acerca de las operaciones encubiertas en suelo americano durante el período 1948-1994. Asesinatos, golpes de Estado, exilios, en definitiva, el destino de países enteros en manos de los dictados de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, y que han sido ocultados, y publicados décadas después, pero con elementos borrados. Es esa caja negra la que le interesa a la artista: no solo por su cualidad de encubrimiento, también por su característica estética. El interés de esta muestra es, por tanto, artístico y político, generando una instancia de reflexión acerca de cómo desde un país ajeno se ha determinado, durante décadas, el futuro de una población sin su conocimiento. De una forma aguda, Jarpa devela esa injerencia invisible en el video Translation lessons (2012-2016). En él, la artista intenta aprender inglés a través de la lectura asistida por un profesor de los archivos de la CIA. Un trabajo sencillo pero rotundo: para conocer la intrahistoria latinoamericana hay que aprender un idioma extranjero.

Exposición Individual: Voluspa Jarpa — imagen 1
Voluspa Jarpa. En nuestra pequeña región de por acá, 2016. Vista de la exposición. Instalaciones con archivos desclasificados, acero inoxidable, acrílico, entre otros. Dimensiones variables.

Desde el 2010, cuando presentó La biblioteca de la No-Historia, la chilena trabaja, de distintas maneras, la desclasificación de documentos archivados. En ocasiones, su acercamiento a estos ha forzado en demasía el aspecto estetizante por sobre el contenido. En esta ocasión, en amplio abanico de posibilidades que utiliza, conforma una variedad de acercamiento sugerente. Mi carne es bronce para la historia (título obtenido de una frase de Salvador Allende) son planchas de bronce en las que aparecen retratados líderes o personalidades públicos cuyos asesinatos no han sido esclarecidos. No aparecen sus nombres, aunque la mayoría son identificables: Luis Carlos Galán, João Goulart, Pablo Neruda u Omar Torrijos. Todos, frente a micrófonos: aunque fueron eliminados, sus voces aún resuenan. Otros trabajos proyectados y registros sonoros completan las referencias a aquellos que aún están pendientes de justicia.

La sala dedicada a los documentos desclasificados, puestos en relación con la obra del minimalista Donald Judd, es la que me genera más dudas. La artista se apropia de las obras más conocidas de Judd para presentar en ellas distintos registros de la CIA, informaciones sobre líderes asesinados durante la Guerra Fría, vinculando la época más cruda de la intrusión oculta de la agencia en Latinoamérica con la expresión artística que se desarrollaba en Estados Unidos, el Minimalismo. El antagonismo planteado es el de la violencia política versus la pureza estética de dicha corriente. Mis objeciones se basan en la ligazón de las creaciones de Judd con asesinatos cometidos por agentes de su país de origen. No creo que el artista norteamericano, si estuviera vivo y frente a esta analogía, fuera muy feliz. Quizás fuera más preciso utilizar el Expresionismo Abstracto, que, aunque no presente la frialdad visual que facilita la contraposición que quiere proponer Voluspa Jarpa, sí fue objeto de campaña de difusión ideológica por parte de la política estadounidense. O, para ser aún más atinados, ya que ningún artista de aquel periodo, que se sepa, estuvo involucrado en operaciones encubiertas, investigar sobre las relaciones entre la CIA y agencias culturales latinoamericanas: casos de censura y de difusión.

En nuestra pequeña región de por acá no deja de ser por ello una muestra importante, en la que se aborda un capítulo, extremadamente largo, y que todavía está sesgado y velado, de una forma poliédrica y sutil. Una exposición artística con responsabilidad social y política que no escatima el componente visual y el elemento alegórico. Una invitación a acercarse a los traumas de la historia desde la creatividad.

JUAN JOSÉ SANTOS

Voluspa Jarpa, por Juan José Santos | artnexus