Desde el 23 de junio hasta el 11 de septiembre tuvo lugar en el Palais de Tokyo de París, la exposición monográfica de Mika Rottenberg (Buenos Aires, 1976). Después de haber estudiado en Israel, completó su formación en la Universidad de Columbia, ubicada en la ciudad de Nueva York, donde reside.
La paradoja de contenidos que presenta es el resultado de una concepción multicultural y de vasta referencia en arte. La artista manifiesta el deseo de ofrecer al espectador una experiencia completa, totalizante: “Yo deseo penetrar en sus espíritus por la puerta de atrás, por lo inesperado…”. Y es esta la sensación que produce en el espectador el conjunto de mil metros cuadrados, en el que un solo recorrido no basta. Podríamos decir que no hay adelante o atrás, principio o fin, sino el peso del cuerpo que se desplaza y sufre los distintos elementos del tema: el agobio, la monotonía, la opresión.

“Los falsos techos están llenos de misterio. ¿Qué esconden? ¿Qué contiene el espacio que recubren? Los mismos sugieren espacios que oprimen, generalmente de techo muy bajo. En un sentido, nos rebajan psicológicamente”, dice ella.
A modo de estructura compartimentada, se ponen en evidencia distintos aspectos de la sociedad de consumo: producción, distribución, alienación. Explotando todos los mecanismos de la intriga, el esquema se reduce al tiempo presente y despierta profundos mecanismos de la conciencia. Basta someter al visitante a las leyes de un desplazamiento fortuito, finalmente es la ambigüedad la que destaca la ambivalencia.
Una de las principales fuentes de inspiración de Mika Rottenberg es la teoría marxista sobre el valor agregado. Para Marx, la única fuente de plusvalía es el trabajo del hombre concebido bajo un esquema de alienación, del que este no llega a liberarse individualmente.
Las imágenes en impresión digital están presentadas en un ambiente construido de paneles de dimensiones variables que podrían constituir distintas partes del cuerpo. Cada “ventana” corresponde a un aspecto interior y exterior de necesidades múltiples. Aspectos y prácticas que hacen a la supervivencia humana. Y a sus funciones y sensaciones orgánicas: sinestésicas, táctiles, alimentación, respiración, sexuales, motoras. ¿Y estéticas? Los aparatos y objetos: viejos acondicionadores, una habitación obrera precaria, una sala de deporte o las salas video revelan inesperados aspectos de la sociedad. Son agregados para señalar la presencia de objetos en desuso y del desorden de lo antiestético. En una denuncia del disparatado despilfarro, la ridiculización del universo paradojal de la mercancía.
A través de las tomas filmadas de elaboración de perlas de cultivo en Asia cobra sentido la explotación de lo viviente. El conjunto es sorprendente. Y la acción solicita la máxima atención del espectador, que aprehende filosóficamente los aspectos antagónicos de la realidad. Cuando ya parecía que todo había sido hecho en arte, surgen la sorpresa y el extrañamiento.
El contraste de las escenas en los videos, las características de los personajes de distintas etnias, culturas y poblados de lugares alejados de distintos puntos del planeta, aluden a la globalización. Los títulos: Squeeze, de 2010; TSSS, de 2013; TSSS TSSS TSSS, de 2014, son casi cacofonías orgánicas.
Una sutil nota en referencia a los deseos líquidos, de los distintos estados de la materia y de todo el movimiento y de las partes del cuerpo, está involucrada en Bowls Balls Souls Holes, de 2014.
Un juego semiótico remarcable se produce entre el no saber de Nonoseknows (Artist Variant), de 2015-2016, video (22 min), escultura e instalación, y el estornudo del intérprete en la toma filmada de Sneeze, de 2010, que hace referencia al film de Fred Ott, de 1894. Emblemas complejos de contenido, de no saber o de no poder tomar conciencia de la totalidad.
Ciertas escenas presentan espacios abiertos, de una circulación orgánica. Actores que no lo son en la vida real e imágenes que se desplazan en situaciones aparentemente absurdas toman significado concreto a través de la observación atenta de la laberíntica estructura en aglomerado, completada por el pasaje entre distintos espacios y realizaciones.
El retrato Mary Boone With Cube, de 2010, constituye una pieza aparte; la toma audaz de la elegante galerista neoyorkina rompe todos los cánones del género. La pieza sostiene un elemento de esta fragmentación, de las etapas de producción ya mostradas.
En este retrato, la artista acentúa la contradicción entre los dos elementos paradójicos que conducen al volumen virtual. La exquisitez y el lujo contrapuestos como elementos de síntesis. Variante: en una compresión que podría ser el orgullo de un neorrealista como Arman, del no-objeto de Oiticica, del delirio de Dalí o del infaltable Duchamp.
Desde principios de este siglo ha realizado muestras en prestigiosas instituciones como PS1 Contemporary Art Center (Nueva York, 2004), el Museo de Arte Moderno de San Francisco (2010), De Appel, en Ámsterdam (2011), entre otras, y colectivas como las bienales de Taipéi (2014) y Venecia (2015), en donde su trabajo fue remarcado internacionalmente.
SUSANA SULIC
