Exposición Individualdic 2016 - feb 2017· Por Rodrigo Orrantía

Mario Vélez

Gallery Elena Shchukina

Canto rodado es la primera muestra individual del artista Mario Vélez en Londres, en la galería Elena Shchukina, localizada en el área de galerías de Mayfair. Esta exposición sigue a su ambiciosa instalación en el Archivo Nacional a comienzos de 2016, titulada Atlas, y presenta varias de las obras de las mismas series. El título de esta exposición tiene un doble sentido, alternando entre la definición directa –canto rodado hace alusión a fragmentos de roca que han sido redondeados al ser arrastrados y desgastados por los elementos, principalmente el agua– y una definición poética que juega con la palabra canto como una acción, agregando un nuevo nivel de interpretación a las pinturas y esculturas de Vélez.

Exposición Individual: Mario Vélez — imagen 1
Mario Vélez. Aliento Fractal, 2013 - 2014. Óleo, acrílico y poliéster en lienzo. 150 x 200 cm (59 1/16 x 78 47/64 pulgadas). Cortesía: Elena Shchukina Gallery, Londres.

El espacio de la exposición es íntimo, en comparación con la reciente instalación de Vélez en el Archivo Nacional. Las obras se comportan de una manera diferente; las conexiones y diálogos entre ellas son más evidentes, perdiendo en algunas instancias el carácter monumental que era perceptible en Atlas, pero recuperando una dimensión esencial de trabajo manual, evidente en sus pinturas pero aún más en los misteriosos cantos; un ejemplo es Fuera de los Límites I, II (2015). La presencia de esta obra tiene que ver con su peso y forma, una especie de roca-huevo cuya superficie y apariencia material nos son al mismo tiempo familiares y extrañas.

Esta misma forma –las infinitas variables del canto rodado– se repite en las diferentes pinturas de la exposición. Vélez investiga diferentes pigmentos y procesos pictóricos, para darles una presencia material a sus cantos. Esto hace que sus pinturas trasciendan la representación bidimensional del espacio y se relacionen de un modo directo con su producción escultórica. Esta es la razón por la que es indispensable ver su obra en vivo, pues las reproducciones difícilmente dan cuenta de su materialidad. En la exposición, obras como Aguas profundas entablan un diálogo directo con las esculturas parte de Fuera de los límites –quizá explicando este último título–, al considerar estas formas como escapadas fuera de los límites de la pintura.

Para Vélez, esta serie es un camino para reconectarse con un estado primitivo, para abrazar la esencia de un pasado distante, un momento original que alude a materiales y formas naturales. En Más allá de los límites (2014-15), estas rocas-huevo flotan en el espacio. Una posible lectura es verlas como cuerpos celestes, materia original del universo que nos rodea, en especial cuando se transforman en hoyos negros, el vacío que marca el comienzo del tiempo. En palabras de Vélez, su obra conecta la abstracción geométrica con un imaginario visual precolombino, principalmente a través de la forma natural del óvalo, que es roca, huevo, capullo y cuerpo celeste.

Esta exposición también presenta una serie de obras sobre papel, una serie bajo el título Geografías corporales. La serie permite explorar el proceso creativo de Vélez. Geografías corporales I - Color blanco (2009), por ejemplo, es un estudio de los fenómenos presentes en la mayoría de obras de la exposición. La presencia de cuadrículas y proyecciones geométricas conecta la obra en papel con las pinturas de gran formato. El dibujo permite traducir y deconstruir estructuras tridimensionales. La pintura lo complementa con una presencia material. Obras como Geografías corporales I - Color blanco evidencian las diferentes instancias de este proceso creativo, del dibujo a los límites de la pintura.

El carácter escultórico y la experimentación material de la obra de Vélez (desde la obra sobre papel, pasando por la pintura y terminando en las obras tridimensionales) lo hacen relevante en el panorama del arte latinoamericano contemporáneo. Vélez es parte de una generación de artistas interesados en la materialidad de la pintura y en la experimentación con materiales y técnicas para encontrar una esencia que la libere del peso de la representación. Desde sus primeras obras, durante la década de 1990, Vélez ha fijado su interés en el movimiento del expresionismo abstracto, incorporando y traduciendo muchos de sus postulados a un momento contemporáneo y un imaginario visual muy específico.

En entrevistas recientes, Vélez se define a sí mismo como “pintor, básicamente pintor”. Esta exposición evidencia sus más recientes encuentros en un proceso de experimentación constante y disciplinado, no solo a nivel de imagen sino también de materiales y técnicas pictóricas. En este sentido, y haciendo eco a los títulos de varias de las obras en esta exposición, queda clara su intención de ir más allá de los límites.

RODRIGO ORRANTÍA

Mario Vélez, por Rodrigo Orrantía | artnexus