Exposición Individualdic 2016 - feb 2017· Por Victoria Verlichak

Eduardo Basualdo

Ruth Benzacar Galería de Arte

El concepto de límite –real e interno, físico y figurado– y su puesta en duda aparecen una vez más en la desafiante muestra Éter de Eduardo Basualdo (Buenos Aires, 1977), en galería Ruth Benzacar. La evanescente exposición –seis instalaciones– gira en torno a los bordes del espacio, de la percepción, del cuerpo. Sus obras reclaman atención por su intrigante simplicidad, su evidente fragilidad y su enigmático significado. En esta ocasión, la amplia variedad de materiales –plástico cristal, pintura, durlock, viga de metal, pegamento, papel, alambre de acero, hierro, alambre de cobre– de las piezas suscita igual número de experiencias en el espectador.

Exposición Individual: Eduardo Basualdo — imagen 1
Eduardo Basualdo. Primera nieve, 2016. Viga de metal, pegamento, papel. 45 x 35 x 25 cm (17 23/32 x 13 25/32 x 9 27/32 pulgadas). Cortesía: Ruth Benzacar Galería de Arte.

El poético texto que se encuentra al ingresar al gran galpón de la galería es de Pablo Maurette –autor de El sentido olvidado, ensayo sobre el sentido del tacto– discurre acerca de la sensación de estar encerrado en el propio cuerpo. “[...] Mi cuerpo no soy yo, es un continente oprimido, una terra incognita, una región de indigencia...”. En sintonía, Basualdo tiene bien presente el drama que supone la convivencia entre mente y cuerpo. En ese cruce, el artista logra establecer una conversación con el visitante e insertar un sentido de realidad en el contexto de ficción que supone la galería, un museo.

Luego, atravesando la instalación Puente levadizo –pared con una abertura, dividida al medio, que deja caer una cara hacia adelante y otra hacia atrás, con cable de acero que cruza de lado a lado las paredes y las mantiene en equilibrio–, que dibuja en el piso una línea que crece hacia arriba, convirtiéndose en espacio, se llega a la inolvidable pieza central: Indivisible. Se trata de una enorme pared transitable junto a una hoja blanca de plástico, de la misma medida, que la cubre como una piel. El artista otorga gran poder al visitante, cuya acción dibuja nuevos contornos y crea espacios con su propia figura. A medida que el visitante pasa con su cuerpo y despega el plástico de la pared, la instalación se transforma en espacio, generando una dimensión nueva. La sensación es alucinante, el que ingresa por uno de sus cantos no sabe qué va a hallar al final del camino que va abriendo; el espacio existe gracias a su empuje y entusiasmo.

¿Hay algo de Lucio Fontana allí? En conversación con ArtNexus, Basualdo asiente. “El gesto es parecido, casi idéntico pero el concepto es diferente. Fontana lo que hace es atravesar la tela para de alguna manera denunciar la ficción... pone en evidencia que el cuadro es una bidimensión y del otro lado no hay nada (hay oscuro o hay blanco). En todo caso, el corte que aplico es una tangente, nunca va al otro lado. El corte entra dentro de la estructura. Es más bien conocer la naturaleza de las estructuras, de los límites. Mi trabajo en el último tiempo gira en torno a la ficción de las reglas y de los bordes”.

Otra vez el espacio; un simple aro (irregular, de 300 x 120 cm) de alambre de cobre suspendido –por un hilo negro desde el techo– constituye El salto del león (2016); portal que invita a pensar en la posibilidad de aperturas, antes que en clausuras. Casi como contrapunto, en Doble negación el paso está doblemente cerrado: una reja de ventana pintada de blanco instalada sobre una pared pintada con la misma pintura blanca. Primera nieve (la cara externa de una viga que sale de la pared es cubierta con una fina hoja de papel) y Continente (juega con el cartel, “en el aire”, que aparece en los estudios de radio cuando se está transmitiendo, “como si el aire fuera la materia en donde se puede imprimir”) concluyen esta muestra exigente, que plantea situaciones inesperadas y ofrece el vértigo del descubrimiento.

Basualdo también integra el grupo de experimentación artística Provisorio-Permanente, compuesto por cinco jóvenes artistas formados en diferentes disciplinas. Virtuoso y sensible, el colectivo suelen superponer en sus obras décadas y acontecimientos reales y fantasías metafísicas. Provisorio-Permanente construye dispositivos vinculados con la ciencia ficción, la óptica y la cerrajería. Incorpora elementos del universo de la literatura, el cine y el teatro. Imposible de olvidar es Nocturnidad, la bella y estremecedora instalación en homenaje a Héctor G. Oesterheld (desaparecido, al igual que sus cuatro hijas, en 1977), autor de la mítica historieta El Eternauta.

De corta e intensa trayectoria, el imaginativo Basualdo realizó sus primeras muestras individuales en el Museo de la Universidad de Antioquia (Colombia, 2006) y en galería Ruth Benzacar (Buenos Aires, 2009). Su participación en distintos encuentros internacionales como las bienales de Venecia (2015), Gwangju, (Corea, 2014), Montevideo (Uruguay, 2012), Lyon (Francia, 2011), Mercosur (Brasil, 2009), Pontevedra (España, 2006), dan cuenta de su ascendente trayectoria, a la que suma su presencia en instituciones, ferias y galerías, locales e internacionales, donde sorprende una y otra vez con su probado talento.

VICTORIA VERLICHAK

Eduardo Basualdo, por Victoria Verlichak | artnexus